“Actitud fresca”

“Actitud fresca”

Mateo 6, 1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

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Es por ende de naturaleza que nuestro cuerpo manifieste todo aquello que nos afecta, tanto positivo como negativo, más esa es una expresión nata que refleja el interior de la persona. Además sabemos que tenemos la inteligencia y la capacidad para poder gobernar en cierta manera nuestra expresividad, de tal manera que si somos buenos para diplomáticamente aparentar una prudente actitud ante situaciones alegres, cuánto más no será en las negativas.

La actitud del cristiano a veces la identifican con la abnegación, con el tener que soportar todo sin hacer el mayor aspaviento y hasta a veces sin razón. Pero esa no es la correcta actitud, sino que se nos invita a que ante las circunstancias adversas, sepamos mantener aquella paz que nace precisamente de la gracia que Dios nos brinda al estar cerca de Él, por ello el poder intercesor de la oración, que nos va capacitando para entender esos males, de dónde vienen y a dónde van, y no tan sólo a sufrir por sufrir aprovechando el presente dolor.

Tampoco significa que tengamos que tener una actitud hipócrita que no es lo que la realidad presenta, simplemente es una actitud en la que no debemos de enfatizar el mal, ni el dolor, porque de suyo ya está sanando, y el proceso es doloroso.

Más la gracia de Dios puede darnos esa actitud fresca que denote siempre la alegría de Dios, a pesar de las circunstancias, sabiendo que es tan sólo una etapa y que es transitoria, porque sabemos que no llega para quedarse. Por ello siempre a pesar de todo, tu actitud no dejes que sé o la marchiten, tú mantenla siempre fresca, con la oración y la vida de gracia que ordinariamente la tenemos al alcance de la mano.

“¿Tan sólo en las buenas?”

“¿Tan sólo en las buenas?”

Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

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Más que impuestos estamos a buscar confort y alivio en aquellos que decimos amar, aquellos que conocemos y que de alguna manera en algún momento histórico o circunstancial hemos convergido, dando pie a una relación. Pero al parecer instintivamente solemos acercarnos o dejamos acercar a aquellos que son de mi agrado, de mi forma de ser o de pensar, con los que me siento seguro.

A su vez es muy natural que lo hagamos, pero además se nos invita en el mismo evangelio, a estar preparados para saber manejar cualquier tipo de relación o circunstancia adversa, ya que cuando nos mal imponemos a estar bien, en cierta manera nos incapacitamos para manejar aquello que no nos gusta, por lo que en todo momento nos mostramos intolerables a la menor negativa o frustración.

Y es que la vida no implica tan sólo los buenos momentos, aunque el Señor no tiene planeado ningún mal para nosotros, si acontecen situaciones negativas la mayoría de las veces lo son por que les damos cabida con nuestra forma de actuar o de pensar.

Más sin embargo la preocupación de Dios, como buen Padre que es, recomienda capacitarnos para cualquier contingencia, por lo que además de la preparación espiritual exige la madurez de poder con ecuanimidad saber tratar aquello que no nos gusta.

Tengamos en cuenta que en estos tiempos tan adversos la invitación no queda por demás, viene muy a doc con la lucha que involuntariamente debemos hacer para defender los valores y no esperar a que todo esté muy bien, hay que lidiar día a día con la adversidad, que no es ningún problema si estamos preparados para que ello no nos afecte y de eso Jesús se encarga para que a su vez nos encarguemos nosotros.

“Al mal, con el bien”

“Al mal, con el bien”

Mateo 5, 38-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sabéis que está mandado: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas».

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Cuando eventualmente nos topamos con alguna persona que de suyo ha perdido la paz y por ende el control de sus acciones, a cualquiera que se le encuentre en el camino o la menor situación negativa que escuche en los medios, la hará suya y es seguro que por ahí descargará toda su negatividad, aumentando aún más su dolor y ayudando a que el mal ajeno, porque no es suyo, sino que lo adopta, se haga mas grande.

Y es que no es obligatorio que ante un mal que nos pegue, tengamos que asirnos al mismo y responder de la misma manera y a veces en mayor o igual intensidad, que por lo general es lo más común que sucede.

El mal no es parte de nuestro ser, el bien sí, por lo que no lo aceptemos como tal ya que la invitación es constante y por doquier. Jesús nos da la pauta de la misma esencia con las que nos ha creado el Padre Celestial, y esa es: ante un mal sacar el bien que nos es connatural a nuestro ser, porque nos es participado y viene de Dios para aprovecharlo y usarlo oportunamente cuando conviene.

Es por ello que la invitación invariablemente es a dar no algo imposible, sino aquello que nos fue dado y que además podemos desarrollar eventualmente día a día, y ese el el bien a los demás y a todo ser. La reacción es invariablemente como la proyectemos, si es algo negativo, eso mismo recibiremos, pero si es el bien, de suyo aunque no se presente nada bueno para remarcarlo, con el mismo hecho de que no salga algo más malo ya es ventaja.

Aprovechemos lo que tenemos y sepamos que siempre ganaremos con el bien, aunque el mal se encargue de auto proclamarse como triunfante, cuando de suyo el mal, se llama mal porque ya está derrotado.

“Con muchas parábolas parecidas…”

“Con muchas parábolas parecidas…”

Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra.

Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas».

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

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La narrativa literaria se expresa de múltiples variantes y vastas expresiones inclusive de un mismo tema, porque del amor hablan tanto los enamorados como los escépticos y cada uno con conceptos muy distantes pero también variados y certeros según la perspectiva que representen.

Jesús utiliza este mismo recurso aplicado mediante parábolas para expresar la totalidad del concepto del Reino, y aún así creo que queda limitado en su expresividad, no porque no se explique, sino porque su total comprensión radicaría además en la propia asimilación y puesta en real práctica hasta hacerla en lo personal una experiencia de vida.

De igual manera sucede con un estudiante de medicina, que estudia los conceptos pero no los hace suyos ni efectivos para decirse médico como tal, sino hasta que las prácticas lo consagran y confirman como tal.

De igual manera, el Reino de los cielos además de ser explicado de múltiples maneras para tratar de agotar lo extenso de su ser en la máxima inteligencia posible, requiere de su aplicación práctica que es dónde se comprende a detalle en base a la propia experiencia.

Por ello los teóricos, muy de moda para teorizar sobre el universo, pero sin la práctica experimental real, a ellos no les dirán nada las parábolas, se quedaran en la teoría, pero para aquellos que las hacen efectivas en su propia experiencia las asumirán como un regalo previo de los dones y los goces que precisamente y entonces se comprenderá en su totalidad el concepto y sobre todo su acción.

Dispongamos nuestra vida a recuperar nuestro destino y conocer plenamente el lugar al que pertenecemos y lo aprovechemos como tal, ya desde ahora y que llega hasta el final en el Reino Eterno, a la Jerusalén Celestial.

“Inmaculado Corazón de María”

“Inmaculado Corazón de María”

Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: –«Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia».

El respondió: —«¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?»

Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.

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Mes de junio, dedicado a los corazones de Jesús y María, recordándonos sobre todo el amor de Dios concreto en cada uno de ellos. Corazones que no han dejado de manifestar una impronta, ya que hoy en nuestros días seguimos percibiendo y gozando de ese amor tan grande que sigue dando frutos y moviendo tiernamente las voluntades, tornándolas hacia Dios.

Hoy en concreto recordamos el amor de una mujer, que ha marcado una vida y que esa vida, la de su hijo lleve su impronta bañada de caridad, aquel sello característico que como madre dedicada ha sembrado en su propio hijo.

Es un corazón que en mutua confianza con Dios, ha sido esculpido tanto humana como divinamente, como repositorio de las gracias que recibe a su vez de su hijo y que ella asimiladas en su corazón, las devuelve maternalmente a un ser que le fue otorgado en responsabilidad. María es la mayor expresión femenina de la ternura y el mismo amor de Dios. 

Es un Corazón que a su vez se ha desarrollado en la gracia previa otorgada de la Inmaculada Concepción, la cual no ha perdido y por ende a su vez, es inmaculado.

Despejemos los temores, las dudas, los malos entendidos para dar cabida al amor que abra puertas, que define relaciones y que no deja de manifestar la propia delicadeza del amor de Dios. 

“Sagrado Corazón de Jesús”

“Sagrado Corazón de Jesús”

Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

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Explicación de la fiesta

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.

Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.

Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.

Debemos vivir recordándolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).

Debemos, por tanto, pensar si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.

Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.

Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.

Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).

2. Pondré paz en sus familias.

3. Los consolaré en todas las aflicciones.

4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.

5. Bendeciré abundantemente sus empresas.

6. Los pecadores hallarán misericordia.

7. Los tibios se harán fervorosos.

8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,

renovamos alegremente la Consagración

de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,

el Jefe protector de nuestro hogar,

el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,

a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.

Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,

de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.

Confianza profunda, ilimitada.

Tomado de Catholic.net

“Dar lo justo, no basta”

“Dar lo justo, no basta”

Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto».

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La conciencia es un don otorgado por Dios e independiente para regular nuestra actividad orientándolas siempre a un mejor bien, la cual afirma y regula nuestro obrar, sobre todo en lo que a materia moral se refiere. 

De igual manera podemos mal formar la conciencia radicalizándose en extremos, dónde habrá quien se conforme con no hacer nada y limitarse a meras buenas intenciones y con ellas auto justificarse, hasta quien lo da todo y no le baste, queriendo hacer más de lo que sus capacidades le rindan, excesos que no son sanos.

Habrá quien piense que con hacer en su momento lo justo es suficiente y acallar la conciencia porque hacemos lo que obligadamente tenemos que hacer, ciertamente eso sería lo justo, pero en un plano de espiritualidad, eso se limita tan sólo a lo meramente humano, y se nos invita a vivir y crecer en valores mayores, como lo es en excelencia el crecer en lo espiritual, y no me refiero a rezos, ni a mandas o fanatismos religiosos, sino a aquellos dones que realmente reflejan el amor y la caridad de Dios sin hablarlo.

Porque en el plano del Cristianismo, dar lo justo, eso lo pide el mundo, y es lo legal, pero dar lo justo para nosotros no basta, hay que dar más, hacer más, dedicar más, todo en su medida y sin excesos, porque hacer justicia es de ley, pero dar más y hacerlo con caridad, es divino y es de santidad.

“Para ser grande…”

“Para ser grande…”

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos».

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Durante todos los tiempos y en todas las culturas encontramos proyectos ambiciosos y por ende personas ambiciosas que desean a toda costa sobresalir, sino es por sí mismos,  lo es por medio de los sistemas circunstanciales que viven en sus tiempos, podríamos enumerar a muchos que les conocemos la fama, pero esos en este momento no serán el centro de nuestra atención.

Además la supuesta grandeza que propone la sociedad en el mundo y a lo que mas llega es a la fama, Cristo propone una nueva manera de crecer y ser grande, para llegar no tan sólo a los límites de la fama, sino hasta la vida eterna, con una fama inextinguible y eterna.

Grandeza que radica en la toma en cuenta de los detalles más insignificantes, como lo es pedir corregir alguna mala acción a quien la comete, para mejorar y sembrar valores; así mismo como demostrarlo con nuestra amabilidad y buen trato respetuoso y caritativo, ante este mundo que en todo busca ventajas y sobre todo ser ventajosos.

La mayor grandeza radica en la caridad, y aún más en aquella que ralla en la santidad, porque su acción no será viral, como esas tonterías absurdas que circulan en los medios y las redes, pero si no es viral lo bueno, es porque la ineptitud es viral del otro extremo de la red, que son los que la hacen disque importante.

No hay de otra, para ser grande permanentemente, hay que cumplir la ley y enseñarla con el testimonio, la enseñanza y la caridad, la otra fama, llega sola y sin publicidad.

“¿De qué nos sirve…?

“¿De qué nos sirve…?

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.”

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Cada una de las cosas creadas, de suyo cumplen un fin específico y particular, hasta las piedras, que pareciese que nada aportan, dan cimiento y embellecen, a su vez que se han tomado para manifestar las mayores expresiones del arte y, aunque son objetos inanimados aportan su ser para otras encomiendas.

Si así sucede con los objetos inanimados, cuánta más dedicación ha dispuesto el Señor a los que nos ha regalado además una vida, que la finalidad no es tan sólo vivirla, como lo expresan aquellos que no tienen esperanza, como si fuera un peso y una obligación.

Si el Padre Creador nos ha participado amorosamente su propia vida, no la deja sola ni abandonada, al contrario la colma de bienes y capacidades, tanto físicas como espirituales que podemos desarrollar en conjunto con los dones extra de que dispone para nosotros por medio de su Santo Espíritu, pero sobre todo para aquellos, los que los quieren recibir.

Dios no repara en darnos todo lo suyo, pero de qué nos sirve si en realidad tan sólo nos ufanamos de tener tal o cual don o virtud, pero no los utilizamos para lo que fueron otorgados, de qué nos sirve tener un corazón tan grande si no lo utilizamos para amar, ni siquiera a los que tenemos cerca, aún en la propia familia, parece que lo desvirtuamos ya que en vez de amar, tan sólo saciamos satisfactores emergentes y utilizamos a las personas.

De nada sirve si no ponemos los dones aunque sea para el fin indicado, se haría bastante si los desarrolláramos aunque sea altruista mente, aunque no los dediques a Dios, que en algo estarían cumpliendo su cometido.

Pero si lo haces, Bendito sea Dios, que lo estarás glorificando con sus propias creaciones y obras, dando renombre al mismo autor de ellas.

“Por su causa”

“Por su causa”

Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios». Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

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Ya sabemos que dentro del ambiente confortable de la familia así como de los amigos, encontramos el entorno para sentirnos seguros, pero a su vez podemos toparnos con ambientes adversos naturalmente hablando, ya que se suelen tener rivalidades o malestares inducidos. 

Jesús nos invita a ver desde una nueva perspectiva las obras que realizamos en el mundo, que precisamente rompen el esquema de lo común y ordinario como lo es el trato amable, caritativo, la atención a los demás, así como las buenas relaciones que deberían de darse de una manera natural y afable. 

Se tata de invertir los valores del mundo, aquellos que ya existen a su manera, pero que se pueden llevar a una mayor y mejor expresión, puesto que lo que el mundo ve como detestable y malo, Cristo lo recupera y transforma, dándole un nevo sentido y una finalidad muy concreta que llega no sólo a una acción social, sino que clama hasta el mismo cielo.

Ya la gente está más que impuesta a rechazar el dolor, el sufrimiento, la pobreza, el hambre y a aquellos que en su honestidad no los pueden manipular, por ello parece natural rechazar de tajo todo eso, más sin embargo parte de la evangelización consiste en dar a conocer ésta vertiente, y es seguro que no será bien aceptada en los medios más mundanizados, pero quien tiene un corazón noble descubrirá a su paso la grandeza de estos valores.

Es por ello que dicho rechazo ante todo esto, no es hacia tu persona particular, sí se manifiestan ante ti, pero en realidad al que están rechazando es a Cristo, que nos ha hecho instrumentos de su gracia, a Él es a quien rechazan, y por ende a nosotros los que lo amamos, pero no importa, es una dicha saber que somos rechazados, ya que en la manera que el ataque sea más patente, será porque estaremos manifestando aún mayormente su caridad. Animo porque las bendiciones caen abundantemente a pesar del dolor infringido por su causa.