“Pero a sus discípulos les explicaba todo en privado…”

“Pero a sus discípulos les explicaba todo en privado…”

Marcos: 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender.

Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

_____________________

Uno de los recursos que utiliza el Señor Jesús es la parábola, designa una forma literaria que consiste en un relato figurado del cual, por analogía o semejanza, se deriva una enseñanza relativa a un tema que no es el explícito.

Es en esencia, un relato simbólico o una comparación basada en una observación verosímil. La parábola tiene un fin didáctico, por lo que la enseñanza de Jesús se da en ese estilo, sobre todo para transmitir el mensaje de una manera sencilla, en base al nivel cultural de aquellos más marginados, es decir, no hay excusa para no entender el contenido.

En este caso trata de dar a conocer qué es el Reino, semejante a una semilla con toda la cualidades y potencialidad de crecer lenta, segura e imperceptiblemente, a veces pareciese tan pequeña que no le damos importancia, más tan grande que llega desarrollarse admirablemente.

Pero aquellos que son sus amigos, aquellos que buscan su presencia, aquellos que gozan estar cerca de Él, les otorgaba la gracia de explicarles explícitamente todo en privado, profundizar en toda la grandeza y belleza del misterio revelado por el mismo Verbo Encarnado.

Hasta allá nos invita a ser partícipes de la Palabra, hasta allá podemos llegar, sólo necesitamos estar cerca de Él, hacerlo nuestro amigo y gozar de su presencia, donde la parábola ya no bastará, no será necesario el cuentito en el que nos quedamos, seremos parte de su gracia y amor, primero en nuestro propio ser, luego siendo uno con Él y con los demás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s