¿Y el optimismo?

¿Y el optimismo?

Lucas 11, 14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: –«Si echa los demonios es por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo: –«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

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Es una pena ver cómo día a día las personas y sobre todo los más jóvenes están alimentando el pesimismo en sus propias vidas, ya todo lo ven negativo, nada les agrada, no tienen iniciativa y son intolerables totalmente a la frustración, no son capaces de manejarla estallando sarcástica y violentamente con el menor signo de oposición. En fin, no deja de ser una pena que ya son hijos de la cultura de la muerte, si te fijas en sus gustos, van por el lado del ocultismo, lo zombie, lo darketo, todo es calaveras y sus pláticas no se digan.

Pero no vayamos lejos, si ellos son capaces de ello, lo es porque nosotros los mayores ya lo traíamos sembrado y algo hemos influido en ellos, ellos lo hacen abiertamente mientras que nosotros aún guardamos la imagen de buenas gentes.

Ya en tiempos de Jesús se daba esta misma situación, no en la cultura explícita, pero si en las actitudes de vida que es lo que domina, porque aún viendo las obras de Jesús y sus milagros, no tienen la capacidad natural de tan sólo reconocer lo que es y lo que ven, sino que brota lo que llevan en su corazón a flor de piel, teniendo que denigrar todo cuanto acontezca por sus vidas y ello habla de su frustración interna no superada, ya que a éstas personas les duele todo lo que se les cruce en la vida.

Hoy en día, parece que el optimismo ha muerto y cualquier muestra es ridiculizada por la gama del consenso de dolor común ya tan ordinario en todos los ámbitos de la vida, le hemos dejado el camino libre al maligno y esos son sus frutos. Claro, se presenta como un héroe porque si no se auto afirma, ¿quién lo hará?.

No importe el medio, contagia mucho más un optimista que un amargado, por ello fuera la tristeza, que esa por doquier la encontramos, al final tu eres quien la hace suya y de ti depende tu actitud, pero si tomas el optimismo, aunque te tiren a matar, ya estarás sembrando lo mejor inclusive en tus atacantes.