“Abismos”

“Abismos”

Marcos 12, 28-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: –«¿Qué mandamiento es el primero de todos?»

Respondió Jesús: –El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.

El escriba replicó: –«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».

Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: –«No estás lejos del reino de Dios».

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

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Nuestra mente en medio de una sociedad tan cargada de imágenes, normas, situaciones y estilos diversos de vida, tiende a reconocer y maravillarse de la belleza así como de la verdad en sí misma, tendemos a identificarnos con esquemas de pensamiento incluso a veces radicales, amamos la poesía, la literatura, la música y su letras, pero creo que es ahí hasta donde llegamos.

El siguiente paso sería conformar nuestra vida en base al pensamiento que llevamos, pero resulta que nos hemos convertido en activistas, es decir, una clase en extinción que sólo revuelve las cosas con escándalos, pero que no se compromete en serio con ello en su vida.

Aquí es donde surgen esos abismos, entre la realidad y el ideal pensamiento, entre la verdad y su aplicación concreta a la vida. Ya parece que es normal salir con una cara y actitud, para al retorno retomar la que en realidad somos. Damos una muy buena imagen con nuestros grupos de convergencia y aceptación ideológica, a veces por hobbie o diversión, pero no hay un compromiso íntegro con ellos, sino que eso sólo es etéreo y circunstancial.

No se diga con el mandamiento del amor, a todos les parece una maravilla y es aceptado en todos los niveles de la humanidad, según con concepción. Pero del amor al amar, ahí si que existe un enorme abismo, digno de mención pero no de valentía para cruzarlo.

Es por ello que es muy importante ir tapando esos abismos en los que al final caemos sin piedad, basta con iniciar aceptando nuestra vida, la de los demás y convergerla con la realidad, eso es el amor concreto y claro, pero si lo deseamos ideal, jamás lo veremos porque ese no existe y al no encontrarlo, seremos como aquellos con los que termina éste evangelio: Nadie se atrevió a hacerle más preguntas.