“La muerte necesaria”

“La muerte necesaria”

Lucas 24, 1-10

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando las aromas que habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: –¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: «El Hijo del Hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».

Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás.

María Magdalena, Juana y María la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los Apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron. (Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.

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Al ser conscientes del concepto de la vida, por lo general nos brota una natural búsqueda antagónica en donde su consecuente contrario será la muerte, ya que si decimos blanco nos brota el “negro”, alto – bajo, etc… más sin embargo esos antagonismo se utilizan en su expresión más básica, cuando en realidad son más profundos de lo que pensamos y, es que podríamos hacer una excepción a la regla en cuanto a la vida se refiere.

En realidad no es una excepción, es una realidad mal conceptualizada donde se nos revela que no tiene antagónico, sino que su consecuente es la vida eterna. Pero para no entrar en contradicciones, aquí entra el concepto de muerte, y ciertamente es muy necesaria, ya que la muerte implica la vida, sin uno no existe el otro, pero entendamos que la muerte que afirmamos, es un proceso de la vida, el cual nos lleva en su momento a la plenitud de la vida eterna.

Esto es el misterio revelado que conocemos en Cristo, ya que tomando y adaptándose a los procesos biológicos, no los niega, sino que los asimila y plenifica, teniendo una experiencia desde el lado humano, implica la muerte biológica, aquella que con todo el temor nativo y natural, asume y sublima, ayudándonos a eliminar todos los miedos que conllevan este proceso tan ordinario para nosotros..

Es por ello que la muerte es necesaria, ya que corona una etapa y a su vez inicia otra en donde la vida se da sin ninguna limitación en todo su esplendor y gracia, aquella misma regalada de ésta manera desde el mismo momento de la creación. Sólo basta retomarla, dirigirla, cuidarla sin temor a la muerte, así como Cristo, que una vez resucitado, nos comparte de su misma vida para estar con Él en felicidad eternamente.