“San José Obrero”

“San José Obrero”

Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: —«¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»

Y se negaban a creer en él. Entonces, Jesús les dijo: –«Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».

Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

————————————————

Fiesta instituida por Pío XII el 1 de mayo de 1955, para que -como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro – “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.

 

San José, descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía, que permaneciendo a través de los siglos, se extiende por todo el mundo. Es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era sólo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto. Pues si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no lo es menos que, para realizar, le son del todo imprescindibles los obreros. De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado? Y los obreros son estas manos que, aun a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social. Indudablemente que José también dejaría sentir, en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo.

Sólo Nazaret -la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba: “¿De Nazaret puede salir alguna cosa buena?”- es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero, mientras Jesús, a su lado, “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres”.

En efecto, allí, en aquel pequeño poblado situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió aquella familia excelsa, cuando pasado ya el peligro había podido volver de su destierro en Egipto. Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semiexcavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia. Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos: toda su fortuna está radicada en su brazo, y la reputación de que goza está integrada por su probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.

Es este oficio el que le hace ocupar un lugar imprescindible en el pueblo, y a través del mismo influye en la vida de aquella pequeña comunidad. Todos le conocen y a él deben acudir cuando necesitan que la madera sea transformada en objetos útiles para sus necesidades. Seguramente que su vida no sería fácil; las herramientas, con toda su tosquedad primitiva, exigirían de José una destreza capaz de superar todas las deficiencias de medios técnicos; sus manos encallecidas estarían acostumbradas al trabajo rudo y a los golpes, imposibles de evitar a veces. Habiendo de alternar constantemente con la gente por quien trabajaba, tendría un trato sencillo, asequible para todos. Su taller se nos antoja que debía de ser un punto de reunión para los hombres -al menos algunos- de Nazaret, que al terminar la jornada se encontrarían allí para charlar de sus cosas.

José, el varón justo, está totalmente compenetrado con sus conciudadanos. Éstos aprecian, en su justo valor, a aquel carpintero sencillo y eficiente. Aun después de muerto, cuando Jesús ya se ha lanzado a predicar la Buena Nueva, le recordarán con afecto: “¿Acaso no es éste el hijo de José, el carpintero?”, se preguntaban los que habían oído a Jesús, maravillados de su sabiduría. Y, efectivamente, era el mismo Jesús; pero José ya no estaba allí. Él ya había cumplido su misión, dando al mundo su testimonio de buen obrero. Por eso la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos, para que en adelante el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo.

Tomada de Multimedios.org

“Primero amar, segundo actuar”

“Primero amar, segundo actuar”

Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote: –«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo: –«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

———————————————

Uno de los esquemas pedagógicos de Jesús implica, más que un aprendizaje intelectual o memorizado, una experiencia fundamentada de raíz en la profunda convicción de ser elegidos preferencialmente no por nuestra trayectoria heroica, sino por la capacidad exponencial de responder certeramente al fin que se nos pide en libertad y todo a sabiendas de que previamente se nos fue otorgado. 

Por ello Judas pregunta el por qué primeramente se les revela a ellos, y es que el mensaje a transmitir no es cualquier mensaje, sino la misma Palabra de Dios, que expresa y manifiesta el mismo ser de Dios así como su voluntad, para lo que se requiere una formación a voluntad, no para replicar una frase, sino para dar un pleno testimonio vivencial. 

Es imprescindible estar receptivos en una actitud de amor y no de simples contenedores que en su momento vacían su contenido, ya que en el amor se revela el por qué y para qué prudentemente se depositará ese contenido valioso. 

No basta ir de casa en casa exigiendo moralmente que los demás se porten bien, es necesaria previamente la caridad para que los demás se sientan en confianza y de igual manera receptivos. 

Porque si tan sólo remarcamos lo negativo, la actitud del otro será de defensa ante un ataque personal a su intimidad y eso no es evangelizar. Por ello es necesario primero amar para poder actuar. 

“Permanecer en…”

“Permanecer en…”

Juan 15, 1-7

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.

A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mi no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

———————————————

El éxito de algún plan dentro de nuestros objetivos, no depende de la buena intención que tengamos en el mismo, ya que denota la falta de interés y a veces la flojera de iniciarlo concretamente con hechos reales.

Es una realidad que hemos sido desde siempre seres relacionales por naturaleza y también es un hecho que nos hemos desarrollado basados en la ayuda mutua que brinda el vivir en sociedad, ya que aprovechamos lo que otros aportan y de igual manera los demás lo que yo puedo proporcionar.

A veces hay una falsa concepción de autonomía, de libertad incondicional, cuando en realidad estamos condicionados a crecer y desarrollarnos a partir de permanecer en relación con los demás, ya sea para obtener unos zapatos o una botella de agua, cosa que solo, se complica.

Es de suyo una bendición la comunidad, porque gracias a ella somos quien somos, con sus múltiples relaciones y servicios, hasta con sus complicaciones y problemas que nos hacen crecer.

Más sin embargó ya adentrados en esta permanecía-dependencia muy benéfica y abierta al crecimiento, es donde Jesús nos invita sin aspavientos y en el mismo esquema, a permanecer unidos a Él, siempre lo hemos estado, pero ahora de una manera consciente y basada en la voluntad afectiva cercana.

Curiosamente permanecemos unidos a todo, excepto a Dios, que es con quien más nos conviene estar unidos, porque para dar mucho fruto abundantemente y hasta en exceso hay que permanecer unidos a Él, de otra manera no se puede en esas cantidades.

“Conociendo el entorno”

“Conociendo el entorno”

Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice: –«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica: –«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

——————————————

El hecho de conocer a una nueva persona en nuestras vidas suele ser toda una expedición de investigación lenta y ordinaria, que con el paso de los días que se va dando naturalmente en el trato concreto.

Sin embargo no basta el trato directo para entender un poco más a profundidad a la persona, ya que podría darnos una imagen intencionalmente distinta o inconscientemente alterna a su realidad. Pero bueno, eso es otro rollo, lo que en realidad nos explica el por qué el comportamiento y personalidad de alguien, se nos descubre en sus obras y sobre todo en su entorno.

Por lo general ,somos cada uno de nosotros, el cúmulo de experiencias acontecidas de manera personal, en las que gran parte de ellas son adquiridas en la propia familia, de donde concluimos que parte de nuestro comportamiento proviene del ambiente familiar.

Y es que la forma de expresarte, de hablar, de tratar a los demás, dice lo que tus mismos padres te han dado o de lo que has carecido. Somos lo admitamos o no, en cierta manera como ellos. 

Por ello, en el caso de Jesús no es la excepción, ya que sus obras, dichos y hechos, hablan a raudales de su Padre en toda la expresión de la palabra, y no estamos hablando tan sólo de San José o la Santísima Virgen María que de suyo humanamente hablando le dieron gran parte de sí, sino además de la misma relación eterna con el Padre Celestial. 

Es por ello muy importante conocer el entorno de Jesús, además de su vida y obras, que sin duda nos lleva y manifiesta invariablemente a su Padre.

“Un camino privilegiado”

“Un camino privilegiado”

Juan: 14, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.

____________________

Sendas, caminos, carreteras, autopistas y brechas son hoy en día algunas vías entre  otras tantas opciones que tenemos para elegir por donde andar. De igual manera tenemos múltiples opciones de caminos o estructuras intelectuales y religiosas para elegir seguirlas sin presión alguna.

Sin embargo ante tantas opciones, Dios no pretende tener una carta para elegir la que más me convenga, o la que se acomode a mis ideales y maneras de comprometerme. Lo que propones Jesús es conocer a ciencia cierta el fundamento de cada una de ellas, que sean acorde a la verdad y que revelen la misericordia de Dios en rescatar de sí mismos, del confort que adormece, y de la manipulación de la Palabra que nos es dada para complementarnos.

Al final si somos sensatos, encontraremos que uno solo es el plan de Dios, una sola su verdad, y uno solo el camino a seguir. Es una pena encontrarnos con tantos vacíos en nuestra alma y corazón que deseamos sean llenados con lo primero que se nos presente e impresione, ya sean vicios, ya sean sectas que eternamente nos tienen en hambre de Dios, cuando el Señor vino para quedarse y darnos la vida eterna.

Es un camino privilegiado que tenemos al alcance de la mano cuando elegimos y seguimos al Señor Jesús, ya que nadie va al Padre si no se le conoce a conciencia, profundidad y amor, descubriendo en sí mismo el camino, la verdad y la vida.

Opciones se nos dice son muchas, pero el camino es claro y único, es aceptar al Señor Jesús en nuestro corazón, y amarlo a la par con los dones que nos ha participado, aquellos que ha dispuesto en nuestras vidas para ese camino y que a su vez complementan a la comunidad.

“Dignidad multi-nivel”

“Dignidad multi-nivel”

Juan 13, 16-20

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: –«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: «El que compartía mi pan me ha traicionado». Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.

Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado».

————————————-

Si las relaciones humanas y sociales, se estandarizaran por categorías, creo que seguirían abiertas al debate de una lista interminable, porque continuamente hacemos distinciones y exclusiones.

Podríamos afirmar que en el ámbito de la fe no existe eso, o más bien, no se debería de dar, pero tan humanos como limitados y condicionados estamos a la cultura que vivimos, que en realidad a veces se remarcan más en el mismo seno de la iglesia, con la sectorización de grupos y pastorales, algo natural y bueno pero inmaduro aún.

Jesús constantemente remarca que dichas diferencias las hacemos nosotros, porque en el plan divino la división no está proyectada, y hablando en el plano laboral, tan importante es el obrero como el administrador y dueño. El tipo de trabajo no rebaja la dignidad de la persona, sino que la desarrolla.

De tal manera que tan sólo podemos hablar de una sola dignidad, y esa es la del ser humano, la de la persona, no la del rol laboral o social. Es muy distinto cuando una persona directamente desea denigrar su propia dignidad con el pecado inmerso hasta la médula de sus huesos o con su actividad ilícita, la cual denigra a su persona y pretende denigrar a los demás.

Por ello, el trato debe estar basado en la dignidad, y esa es una sola, irremplazable en todos los niveles sociales, pero desgraciadamente excluida en algunos de ellos. Pero recuerda que tu dignidad no te la da el otro, sino que de suyo es un regalo que viene de Dios, la cual hay que cuidar y mantener, defendiéndola de no ser pisoteada por quienes no valoran la propia misma.

“San Marcos Evangelista”

“San Marcos Evangelista”

Marcos 16, 15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo: –Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

———————————————

Dios jamás nos deja solos, siempre inspira, transforma y hace colaboradores a aquellos que sabe manifestarán un poco de su gloria a los que les brinda aquellos dones para completar su obra, por lo que San Marcos es un ejemplo vivo.

Al respecto comparto un poco de su biografía.

San Marcos era judío de Jerusalén, acompañó a San Pablo y a Bernabé, su primo, a Antioquia en el primer viaje misionero (Hechos 12, 25); también acompañó a Pablo a Roma. Se separó de ellos en Perga y regresó a su casa.  (Hechos 13,13). No sabemos las razones de esa separación pero si sabemos que causó una separación posterior entre San Pablo y Bernabé, cuando San Pablo rehusó aceptar a San Marcos. Bernabé se enojó tanto que rompió su asociación misionera con San Pablo y se fue a Chipre con Marcos (Hechos 15,36-39). Años más tarde San Pablo y San Marcos volvieron a unirse en un viaje misionero.

Fue discípulo de san Pedro e intérprete del mismo en su Evangelio, el segundo Evangelio canónico (el primero en escribirse). San Marcos escribió en griego con palabras sencillas y fuertes. Por su terminología se entiende que su audiencia era cristiana. Su Evangelio contiene historia y teología. Se debate la fecha en que lo escribió, quizás fue en la década 60-70 AD.

Juntos con Pedro fue a Roma. San Pedro por su parte se refería a San Marcos como “mi hijo”  (1P 5,13).  A veces el Nuevo Testamento lo llama Juan Marcos (Hechos 12,12). Evangelizó y estableció a la Iglesia en Alejandría, fundando allí su famosa escuela cristiana.

Murió mártir aproximadamente el 25 de abril del 68 AD en Alejandría y sus reliquias están en la famosa catedral de Venecia.

“Suspensos”

“Suspensos”

Juan 10, 22-30

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: –«¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».

Jesús les respondió: –«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

—————————————-

Por lo general solemos ser adictos a las tramas y, hablando de géneros literarios o en las mismas producciones visuales como lo es el cine y la televisión, se basan totalmente en ellos, ya que al final de cuentas tan sólo lo que hacen es mover estados de ánimo ficticios u ajenos a nuestra situación personal.

En la vida real nos acontecen las mismas situaciones pero afectándonos de manera más directa y concisa, con sus respectivas reacciones según se encuentre la persona. Hablando más concretamente de los suspensos, se suelen dar precisamente cuando algo se sale de nuestro esquema o domino de situaciones, algo que no controlo y que no se cual vaya a ser su consecuencia inmediata. 

Por ende brota la inseguridad y en cierto grado la ansiedad, algo totalmente natural con sus excepciones. Lo malo de esta situación acontece cuando los suspensos son intencionados, en donde los que entramos en estado de suspensión de la realidad y la verdad somos nosotros, porque el fin deseado y el interés no cuadra con lo que espero ó rompe mi mágico esquema personal, por ello el miedo y el no querer ver las cosas como son, esperamos que sean distintas obsesionadamente cerrados a tal grado que tienen que decirnos claramente con peras y manzanas a detalle para poder asimilarlo y/o deprecarlo.

Esos suspensos suelen llegar frecuentemente cuando no deseamos conocer la verdad de Dios mismo, su ser y su obrar en nosotros, por ello cuando se presenta la situación, viene la crisis de cambio al enfrentarse con la realidad. Eso acontece con la fe, donde no se desea creer aunque sea evidente la presencia y obras de Dios. 

Por eso entramos en suspenso, en temor e inseguridad, todo por no querer sacar de nuestra vida lo que hacemos mal, a lo que en cierta manera nos acostumbramos y lo hacemos nuestra zona de confort. Por ello los “suspensos”.

“¿Por dónde entras?”

“¿Por dónde entras?”

Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: –«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: –«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

———————————————

Resulta muy curioso ver cómo hoy en nuestros días las relaciones interpersonales han cambiado radicalmente, aquello que se daba tan natural y espontáneo, ahora se ha convertido en todo un arte que realmente hay que saber conocerlo porque si no, podemos perdernos en el intento.

Ya no es tan fácil acercarte y pedir una información cualquiera a alguien, porque lo toman como un ataque a su persona y una intromisión a su espacio y privacidad personal, dónde tan sólo permites su acercamiento si previamente alguien ya conocido los introduce en la relación.

Esto viene a formar con el uso ordinario un patrón, en el que para todo, necesitamos un médium para cualquier transacción y, en los casos más extremos las relaciones se tornan frías y utilitaristas, donde si te puedo usar, me importas, pero si no, ni en el mundo te hago. 

Hasta en los servicios andamos pidiendo hacer cualquier trámite por “la vía corta” es decir, con influencias y tratando de evitar la mayor fatiga posible, pero todo fácil y rápido. A veces hasta haciendo trampa y brincándose olímpicamente a los que llevan el proceso paso a paso con su esfuerzo dedicado.

Hasta para sencillamente hacer un bautizo, quieren evitar todo lo que implica su propio crecimiento en el aspecto y que uno les haga el favor. Ya no hay compromiso ni esfuerzo, todo lo queremos hacer brincando trancas, y hay que ver que tipo de personas somos, porque esos tramite fáciles, hablan de quienes somos. 

Somos de los que nos brincamos por otra parte, como el ladrón, o somos de los que con toda la dignidad y el respeto del mundo entra por la puerta naturalmente. Por ello la pregunta: ¿Por dónde entras?.

“Partícipes o asalariados”

“Partícipes o asalariados”

Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús: –«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen; igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

———————————

El rendimiento en lo laboral estrictamente hablando se distingue abismalmente cuando se es participe o dueño del negocio, a diferencia de ser un asalariado o empleado de confianza.

Y es que tanto en un lado como en el otro, aunque se comparte una misma responsabilidad laboral, el rendimiento no es el mismo por la razón de que nos autocolocamos en estatus ideológicos denigrantes.

El trabajo es una bendición de Dios tanto en una postura como en la otra, ya que es una labor conjunta que en diferente responsabilidad se desarrolla para el bien de los mismos como de la sociedad, por lo que aportan. 

Sin embargo Jesús se coloca y nos invita a tomar el ejemplo y la postura del buen pastor, indistintamente del cargo laboral, porque la responsabilidad ejercida eficazmente también aporta a la santidad.

Pero si nos pasamos la vida quejándonos de lo que de suyo ya es una bendición, entonces no estamos valorando las gracias que Dios nos dio para ejercer dicha labor, como lo es la vida, la salud, la fuerza, la voluntad, y por ende negamos nuestro fin de crecer y desarrollar las propias capacidades, como el asalariado, que vive eternamente acosado por su insatisfacción sin hacer nada para cambiarla. 

Por el contrario hay que ser conscientes de que somos partícipes y agentes efectivos de cambio, haciendo eso que parece que no aporta; si no lo hicieras, se notaría y hará falta porque de suyo es valioso lo que hacemos. 

Por ello como el buen pastor, hay que darlo todo, porque todo se nos da responsablemente para responsablemente hacer uso de ello.