“Que dure…”

“Que dure…”

Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis el Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

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A veces creemos que las cosas no duran para siempre, bueno, si hablamos en términos materiales, todo en lo absoluto cambia, porque todo se transforma ya sea lenta o rápidamente, pero nada permanece estático, y a veces a esos cambios les llamamos caducidad, pero entendidos de manera degenerativa y, eso como que pinta el esquema del día a día así como de la vida donde esperamos que todo se acabe.

La realidad de la fe remarca que el proceso no necesariamente sea así, porque existe la opción de cambio para mejorar, pero eso se da si realmente elegimos amar y sobre todo permanecer en el amor, porque el verdadero amor no es el sentimiento de alegría por algo o por alguien que surge en un momento dado, se trata de una permanencia libre y voluntaria que se cuida dedicadamente día a día. 

Por que en realidad cuando queremos que algo dure, no depende de la calidad del producto o de la persona, como quien espera que se acabe en cualquier momento, por el contrario durará cada vez mas si lo atendemos y cuidamos con generosidad.

Si deseamos estar con Dios, hay que permanecer, no es cuestión de buscarlo tan sólo cuando nos nace o a ratitos,  el fruto se da en la continuidad, sin desapegos y en el amor, porque cuando no se ama, o se ama egoístamente entonces nada de eso dura.

Es por ello que si queremos que la felicidad, el amor, la gracia y la paz duren, aun a pesar de las adversidades, hay que permanecer y promoverlos. Es como una planta, si las cuidas crece preciosa, pero si la desatiendes se seca, no dura, pero si dura es gracias a tu empeño y trabajo, así como el de Dios, ya que ese es su plan.

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