“¿De qué nos sirve…?

“¿De qué nos sirve…?

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.”

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Cada una de las cosas creadas, de suyo cumplen un fin específico y particular, hasta las piedras, que pareciese que nada aportan, dan cimiento y embellecen, a su vez que se han tomado para manifestar las mayores expresiones del arte y, aunque son objetos inanimados aportan su ser para otras encomiendas.

Si así sucede con los objetos inanimados, cuánta más dedicación ha dispuesto el Señor a los que nos ha regalado además una vida, que la finalidad no es tan sólo vivirla, como lo expresan aquellos que no tienen esperanza, como si fuera un peso y una obligación.

Si el Padre Creador nos ha participado amorosamente su propia vida, no la deja sola ni abandonada, al contrario la colma de bienes y capacidades, tanto físicas como espirituales que podemos desarrollar en conjunto con los dones extra de que dispone para nosotros por medio de su Santo Espíritu, pero sobre todo para aquellos, los que los quieren recibir.

Dios no repara en darnos todo lo suyo, pero de qué nos sirve si en realidad tan sólo nos ufanamos de tener tal o cual don o virtud, pero no los utilizamos para lo que fueron otorgados, de qué nos sirve tener un corazón tan grande si no lo utilizamos para amar, ni siquiera a los que tenemos cerca, aún en la propia familia, parece que lo desvirtuamos ya que en vez de amar, tan sólo saciamos satisfactores emergentes y utilizamos a las personas.

De nada sirve si no ponemos los dones aunque sea para el fin indicado, se haría bastante si los desarrolláramos aunque sea altruista mente, aunque no los dediques a Dios, que en algo estarían cumpliendo su cometido.

Pero si lo haces, Bendito sea Dios, que lo estarás glorificando con sus propias creaciones y obras, dando renombre al mismo autor de ellas.