“Para ser grande…”

“Para ser grande…”

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos».

—————————————-

Durante todos los tiempos y en todas las culturas encontramos proyectos ambiciosos y por ende personas ambiciosas que desean a toda costa sobresalir, sino es por sí mismos,  lo es por medio de los sistemas circunstanciales que viven en sus tiempos, podríamos enumerar a muchos que les conocemos la fama, pero esos en este momento no serán el centro de nuestra atención.

Además la supuesta grandeza que propone la sociedad en el mundo y a lo que mas llega es a la fama, Cristo propone una nueva manera de crecer y ser grande, para llegar no tan sólo a los límites de la fama, sino hasta la vida eterna, con una fama inextinguible y eterna.

Grandeza que radica en la toma en cuenta de los detalles más insignificantes, como lo es pedir corregir alguna mala acción a quien la comete, para mejorar y sembrar valores; así mismo como demostrarlo con nuestra amabilidad y buen trato respetuoso y caritativo, ante este mundo que en todo busca ventajas y sobre todo ser ventajosos.

La mayor grandeza radica en la caridad, y aún más en aquella que ralla en la santidad, porque su acción no será viral, como esas tonterías absurdas que circulan en los medios y las redes, pero si no es viral lo bueno, es porque la ineptitud es viral del otro extremo de la red, que son los que la hacen disque importante.

No hay de otra, para ser grande permanentemente, hay que cumplir la ley y enseñarla con el testimonio, la enseñanza y la caridad, la otra fama, llega sola y sin publicidad.