“Coherencia”

“Coherencia”

Mateo 9, 14-17

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercaron a Jesús, preguntándole: —¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?

Jesús les dijo: —¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.

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Es bien sabido que la mayoría de nuestra vida se rige por normas que van desde lo natural – positivo hasta lo de mandato divino, complementándose unas con otras en base a la verdad en sí misma. Leyes que marcan inclusive la pauta del día, es una guía muy práctica y certera para el camino a seguir errando al mínimo.

Pero a veces lo que pasa, es que somos tan comodinos que le dejamos todo a la norma sin salirnos de ella, llegando a tomarla como un absoluto tajante y a veces duro sin piedad ni misericordia, que no admite flexibilidad alguna, eso es lo más fácil, ya que dejamos que la norma en todo decida por mi sin comprometerme con alguna responsabilidad que pinte en lo personal.

Es de suyo una gran ventaja dejarnos guiar por las normas, pero además se nos invita a tener un poco de coherencia con la realidad de las cosas así como de las circunstancias que lo ameritan, porque antes que la ley, existe la misericordia que comprende los entornos y variantes de la legislación para hacerla más comprehensible en caso de cometer alguna falta, no se centra en ella, sino en el por qué se llegó a ella.

Pero mayor coherencia debemos tener con la propia vida, podemos perdernos en la ley y perdernos de aquello que en el momento merece una pausa porque hay algo mayor a ella, aquello que amerita arriesgarse salir del esquema, como lo es dejar de ir al juego porque tu madre te visitó, o porque algún amigo se accidentó.

Las leyes marcan el camino, pero las circunstancias de vida son para aprovecharlas, y aquí se requiere la coherencia para sabiamente poder conjugarlas sin dificultad. Si el Señor está presente, hay que estar con Él, ya vendrán días en que no se podrá, pero mientras es posible, no significa que vayas en contra de la norma, sino que aprovechas aquello que lo amerita sin romperlas, tan sólo dándoles una pausa para empaparnos de ese amor que hace a las normas ejercerlas más suave y sabiamente.

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