“Son pocos”

“Son pocos”

Mateo 9, 32b-38

En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: —Nunca se ha visto en Israel cosa igual.

En cambio, los fariseos decían: —Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: —La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

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El área de la expansión de la fe así como en el conocimiento de Dios tenemos un campo muy basto e inexplorado ya que no siempre se cuenta con la disponibilidad para darlo a conocer, y es que hacer cualquier campaña ya sea social, altruista, política o comercial, implica el personal y los recursos económicos para lograrlo, pero además de eso y ante todo, la disposición para plenamente hacerlo.

El impacto dependerá no del tamaño de la campaña, sino de la intensidad impresa en cada uno de los promotores, ya que implica no tan sólo el mensaje, sino también la calidad de la labor en la persona. Encontramos a aquellos que buscan les paguen bien, lo tratan de hacer bien, pero el carácter monetario va impreso y no impacta tanto, como decimos “se le ve la zanca al pollo”, a otros les encanta su trabajo y lo hacen bien además de ser remunerado.

Pero llega más lejos y profundo en mensaje que se transmite por su propia fuerza y mandato de convencimiento, que imprime testimonio y carácter aunque el trabajo sea muy poco recompensado monetariamente hablando.

Pero como aquí quien impera y se impone es el señor dinero, esos los que hacen su trabajo por amor a la vocación, son pocos y además tomados en cuenta como nada porque no obtenemos con su trabajo ganancias netas. 

Es por ello que hay que pedir al dueño de la mies que envíe trabajadores que hagan converger esos dos mundos para que uno no le quite el valor al otro, ya que no son opuestos sino complementos en la vida ordinaria del mundo, pero siempre mirando a su vez al cielo, recibiendo esa sabiduría que Dios da y que un guía espiritual ayuda a ubicarla. Por ello no dejar de orar ya que los trabajadores son pocos e igual de importantes que los demás porque aportan lo que los demás no dan, el crecimiento en el espíritu y la vida de la gracia.