“Celosos del trabajo”

“Celosos del trabajo”

Lucas 9, 46-50

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: —El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Juan tomó la palabra y dijo: —Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir.

Jesús le respondió: —No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro.

_______________________

En ciertas ocasiones cuando estamos realizando un trabajo de manera eficaz, claro que amerita el reconocimiento, lo malo es que por lo general no se suele dar, ya que lo que resulta evidente, es cuando algo no sale bien, y es que olvidamos que el bien lo contemplamos como lo ordinario y lo hacemos de manera silenciosa, sin mayor aspaviento, pero el mal es escandaloso y ruidoso, además de que le seguimos el juego.

No dudo en reconocer que un buen trabajo conlleva los frutos que naturalmente surgen en su momento. Pero a veces, aún haciéndolo bien, brotan inseguridades que nos hacen replantear lo que hacemos y dudamos de nuestra eficacia laboral obteniendo como reacción un ataque a quien a la par de nosotros mismos hace una buena labor en el mismo rubro.

Nos sentimos atacados por la competitividad que no deja de ser motivacional, tornando nuestra actitud en celos del trabajo de los demás. Pero eso no deja de ser un reflejo personal de nuestros asuntos no resueltos e inseguridades obtenidas desde la infancia que debemos enfrentar como fantasmas que atacan de vez en cuando o que los llamamos en esas circunstancias.

El verdadero celo no debe ser aquel que hace de tus inseguridades, no impidas que otro haga el bien al igual que tu, no está en tu contra, sino que el celo real debería ser a no permitirte bajar la guardia, porque por ahí se filtra el resto de actitudes negativas que se alimentan de nuestros temores. 

Pues hay que ser celosos del trabajo pero exigido a nosotros mismos y no a los demás, y si los demás lo hacen mejor, son un modelo a superar. Porque cualquier otro celo, te destruye junto con el bien que hacen los que están a tu alrededor y eso no viene de Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s