“¿Seguir a ciegas?”

“¿Seguir a ciegas?”

Mateo 9, 27-31

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. 

Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.

______________________

Cuando nos referimos al ámbito de la fe, se nos dice hay que madurarla y hacerla crecer, pero eso no significa que debamos caminar inconscientemente ante una fe ciega, porque entonces aquí la fe deja de actuar como tal para convertirse en ideología fanática, basada en un falso conocimiento de Dios adecuado y conceptualizado sin fundamento en nuestra mente y, ese Dios no existe, viene a ser en la practica un dios mitológico.

Cuando seguimos a Jesús a ciegas, a lo mejor podemos sentirnos satisfechos en los personal de cumplir con un requisito para con Dios, pero en realidad no ayudamos mucho, nos confundimos y confundimos a la gente pensando que somos fieles devotos entregados a la causa, cuando en realidad desvirtuamos la verdad promoviendo lo que solemos llamar una religiosidad popular, que parte tiene fe, parte tiene verdad, pero en parte crea preceptos populacheros que nada tienen que ver con la sana y verdadera doctrina.

Ejemplos claros de ello es cuando se afirma que si una familia tiene un hijo viviendo en union libre no pueden acercarse a la iglesia, o cuando para comulgar, cada vez hay que confesarse. En realidad en la familia, la falta es de los que no se quieren casar y oficializar ante la ley y Dios su unión, pero los papás no tienen la culpa de que sus hijos no le den el lugar que se merece la pareja, no se le reconozca ni legal, ni divinamente, aunque sí es de los padres la obligación de orientarlos a ello.

Es decir, cuando seguimos a Jesús inconsecuentemente, los resultados serán inconsecuentes, por ello nunca es bueno andar a ciegas, hay que ver, hay que conocer, hay que profundizar y estudiar la fe, la teología, la religión, porque no es ciega, tiene un por qué y un para qué, que claro, hay que conocerlo para vivir más certeramente cada momento y etapa de nuestra vida, a conciencia y en verdad.