“¿Quién dijo que era fácil?”

“¿Quién dijo que era fácil?”

Mateo 11, 11-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos
de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él. 

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán. Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.

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Comúnmente solemos pensar, que en la vida hay que ser mujeres y hombres de bien, para ello debemos de portarnos bien, ser buenos amigos, buenos vecinos, saber dar las gracias, no tirar la basura en la calle, ser amables y en lugares públicos ceder el lugar a las damas o la gente mayor, entre otras más normas de urbanidad que hablan de una buena educación.

Todo esto nos hace creer, que por realizarlo ya estamos cumpliendo nuestros deberes, sin embargo creo confundimos deberes ordinarios y naturales a cualquier persona, que con o sin religión lo debería de hacer tan sólo por deber cívico y moral ordinaria.

Pero a su vez, olvidamos que somos algo más, tenemos además un espíritu que en su medida va siendo llenado de dones y gracias necesarias en el camino de la vida, otorgadas por Dios en el momento que se necesitan. De tal manera que, Dios nos pide a su vez responder en esa área, ya que si se nos ha dado algo más que lo trivial, entonces hay que corresponder recíprocamente como tales.

Nadie dijo que eso era fácil, porque solemos cubrir tan sólo la cuota básica, pero esa no suple ni llena la espiritual, dar un poco más en el ámbito de lo espiritual exige esfuerzo ante un mundo que adolece de ello, y aquí es donde se torna difícil, pero recuerda que no se te pide dar nada que Dios no te haya dado antes, no es fácil, pero vale la pena, anímate porque la ganancia de igual manera la verás reflejada en esos frutos que se dan a los esforzados, aquellos que sobresalen entre el común de los mortales y esa persona puede y creo que debes ser tú. Inicia con el amor y la caridad, el resto se va dando solo.