“Todo en privado”

“Todo en privado”

Marcos: 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.
Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

________________________

En varias ocasiones Jesús se expresa muy comúnmente con parábolas, por la sencillez del lenguaje que maneja, para así utilizar una analogía común a un hecho ordinario de fácil comprensión.

Los tiempos actuales van educando de una manera que aún lo básico y comprensible resulta difícil de asimilar por el hecho de que los ejemplos carecen de valor, ya no se promueve el pensamiento abstracto ni la lógica racional, ahora todo es directo y nativo sin mayor profundización.

Eso afecta en la asimilación, porque a lo mejor la historia se considera bonita, pero no queda impregnada para una ejecución en la propia vida, se toma como algo ajeno a la persona.

Sin embargo, aunque sea muy bella la historia y de fácil comprensión, Jesús otorga aún más el don de la plena asimilación y profundización precisamente a los suyos, no como una explicación selectiva, sino como una confianza a aquellos que están cerca de Él, por ello les explicaba todo en privado.

De igual manera a todos aquellos que se acerquen a Él, en la meditación, en la constante oración, en la plena disposición y amor hacia su ser, con los dones de ciencia y sabiduría provenientes del Espíritu Santo, el Señor nos puede explicar todo en privado, pero hay que seguirlo y ser su amigo en un amor sano y comprometido.

“Medida desmedida”

“Medida desmedida”

Marcos: 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

________________________

Parece una amenaza cuando se nos informa que la medida que utilicemos para tratar a los demás, será la que se utilice para uno mismo, a veces se entiende como una maldición, cuando en realidad es una consecuencia lógica de nuestro propio comportamiento, y eso al parecer, no somos conscientes de ello.

Cuando anteponemos nuestro propio criterio y bienestar sobre los demás, solemos caer en un cierto egoísmo en el que nos damos el total derecho de actuar y juzgar toda situación o acontecimiento, como si nuestra intervención u opinión fuera decisiva y fundamental.

Aquí es donde iniciamos a mal utilizar esa medida o criterio sin tener fundamento ni conocimiento de causa, y sin la plena autorización. Nos sentimos con el derecho de opinar y como campanas replicar lo que dicen los demás por tan solo sentirnos importantes en el asunto.

En realidad lo que es desmedido es nuestro personal criterio que utiliza las malas interpretaciones y chismes para hacerlos nuestros y ahí desbocar toda nuestra frustración que se haya acumulado por cualquier otro indistinto motivo. 

No olvidemos que esa medida que utilicemos es responsabilidad nuestra y lo que obtengas como consecuencia será de igual manera de tu entera responsabilidad, para que utilicemos una justa medida y no una medida desmedida.

“Si no entendemos….”

“Si no entendemos….”

Marcos: 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía: “Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se conviertan y sean perdonados”.

Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.

`Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.

`Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.

`Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.

Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

________________________________

Cuando se presenta ésta lectura del sembrador no suelo hacer ningún comentario o exégesis por la sencilla razón de que la explicación exacta de la misma está presente. Solamente invito a que en cada uno de los lugares en que cae la semilla tratemos de actualizarlos con hechos y lugares actuales que nos son más familiares para obtener una mejor comprensión a nuestros tiempos actuales.

“¿Quiénes son mis hermanos?”

“¿Quiénes son mis hermanos?”

Marcos: 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a Él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí afuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: ‘Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

________________________

Dentro de las relaciones familiares nombramos la relación con las personas conforme al parentesco que nos vincule en línea directa en base a la sangre, los apellidos y en general la genética heredada la cual se conforma como ínter relación natural biológica. 

En ocasiones de igual manera con base con el modelo de la relación familiar, se equiparan las relaciones cercanas a tal grado que se le nominan como parte de la familia. Cuando a alguna persona se le aprecia y el trato es tan afable así como constante se le llama hermano o hijo según sea la relación con la persona en curso.

Por otro lado hay comunidades de personas que nacen de un sentir común o de un mismo pensar, siendo un tanto más selectivas en las que aveces adolecen de las mismas dependencias y a su vez se hacen llamar familia, sobre todo porque ahí se sienten aceptados.

Sin embargo Jesús no limita a una relación afectiva o biológica es ser parte de la gran familia de Dios, porque esos términos familiares como los aplicamos y conocemos suelen ser limitantes y excluyeres porque son grupos limitadamente cerrados.

Jesús abre la participación a la Familia de Dios a todos aquellos, que independientemente de su manera de pensar o actuar, forman parte de de aquellos que aman a un mismo Padre y como Él mismo lo dice, cumplen su voluntad en libertad y alegría. 

Por lo que, todo aquel que desee no limitarse a las barreras ideológicas, racistas y humanas de grupos sociales, es invitados a manifestar una hermandad mayor a la propia natural e idealizada, es bienvenido ya que un mismo fin y un mismo amor los une en una misma familia independientemente de sus roles particulares en la sociedad. Esos son los que se convierten en mis hermanos, con los cuales podemos llegar a la meta en mutuo apoyo y solidaridad, es decir a la santidad.

“Atacar con los miedos”

“Atacar con los miedos”

Mareos: 3, 22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

______________________

Nada nuevo resulta en este mundo cuando una persona ataca a otra sembrando sus miedos en los demás, como si el otro fuera el mismo mal quien amenaza, para crear un ambiente de psicosis y temor grupal, y así salir como redentores y solucionadores del mismo problema que siembran.

El inconveniente resulta en este caso, en que no se están dando cuenta de la magnitud del problema que están acarreando, así como del que están dejando, porque en medio de su ignorancia y necedad, directamente están blasfemando en contra de los más sagrado que es el Espíritu Santo que obra en todo y en Jesús como autor de sus obras.

Hasta allá llegan los miedos y sus consecuencias directas, las herramientas más comunes para obtener sus malos deseos y afirmar sus negativos juicios son la mentira, la difamación, el escándalo, la maldición, la envidia, el celo; herramientas que no vienen precisamente de Dios, y que inclusive a quienes hablan de Dios, como en este caso son los mismos escribas, no los excluye el pecado, ya que se vuelven contra lo que predican.

Fortaleza de espíritu, oración, vida de gracia, es lo que necesitamos para que nuestros miedos no nos hagan atacar inclusive al mismo bien.

“En orden es mejor”

“En orden es mejor”

Lucas: 1, 1-4; 4, 14-21

Muchos han tratado de escribir la historia de las cosas que pasaron entre nosotros, tal y como nos las trasmitieron los que las vieron desde el principio y que ayudaron en la predicación. Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden, para que veas la verdad de lo que se te ha enseñado.
(Después de que Jesús fue tentado por el demonio en el desierto), impulsado por el Espíritu, volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

______________________

San Lucas al inicio del su evangelio, explicando a su amigo Teófilo la razón de su fe, nos indica que después de un estudio minucioso y fundamentado decide escribir en una manera ordenada todo aquello que concierne a la tradición oral transmitida fielmente sobre Jesucristo y expuesta en éste evangelio.

Un detalle que no debemos dejar pasar por alto es, que dentro del primer anuncio que se daba para dar a conocer a Jesús, como el Hijo de Dios, se hacía predicando principalmente como centro fundamental, la pasión, muerte y resurrección, expuesto en una donación de amor pleno por cada uno de nosotros, para ser conscientes del mismo y responder con un amor similar al otorgado para redimirnos, eso es llamado el Kerygma.

Kerygma es el primer anuncio lleno de amor y de bondad, posteriormente llegará la catequesis que es la profundización dedicada de cada uno de los misterios de fe aceptados en el primer anuncio que debe suscitar el amor a Dios. El orden de la conversión y la fe requiere que primero se empape la persona del amor de Dios y lo acepte como su Señor, para después seguirlo amando al conocerlo por la catequesis y no al revés.

Por ello a Teófilo le explica ahora quién es Jesús a manera de conocer de su vida y obras, como una catequesis posterior, porque ese primer anuncio ya lo recibió, lo acepta al Señor Jesús en su corazón y lo ama con tal.

Es una pena saber que muchas personas no conocen a Dios en un verdadero orden que transforme a la persona y la haga partícipe del gozo que la fe conlleva. A veces el inicio del amor a Dios lo siembran, en especial las sectas, dentro de una crisis personal en la que se engancha a la persona y se le mantiene en codependencia porque se sienten comprometidos por el suceso, pero la raíz de la fe no debe ser un problema, sino una plena y libre decisión en el amor.

Por ello, tomemos y retomemos un orden en el mismo conocimiento de Dios para amarlo como se le merece y no tan sólo sentimentalmente prendidos del favor que obliga a acercase no abiertamente, sino con temor de obtener un mal mayor y eso no da libertad para obrar en el pleno amor y caridad del Señor.

“Hacer lo ordinario, o no”

“Hacer lo ordinario, o no”

Marcos: 3, 20-21

En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

__________________________

Dentro de los esquemas mentales ordinarios mantenemos un margen central al que llamamos salud mental, de tal manera que si alguna persona raya en un comportamiento fuera de ese margen la declaramos insana o cuerda.

Sin embargo hay que considerar que lo que para ciertos ambientes es normal, para los otros no y, se juzgan mutuamente ya que no son acordes, ni a sus costumbres ni a su forma de pensar, pero eso no significa que los unos o los otros estén locos.

La loquera llega cuando en realidad el comportamiento es en extremo ilógico, irresponsable y dañino. Aunque hoy en día hay quien intencionalmente en su salud maliciosamente se comporta así. 

La cuestión radica en que ya desde antaño a cualquiera que se saliera de la norma le llamaban loco, y es que a Jesús lo juzgaban de igual manera, pero no por enfermedad mental, sino porque los demás que lo conocían personalmente durante su crecimiento, distan de identificarlo con esa persona que se manifiesta hoy en día y que creían conocer.

En realidad la novedad es la que destaca y quienes no la entienden lo más fácil y práctico será negarle, declarando insano a quien dista de ser como el común de nosotros los mortales. Por ello hacer lo ordinario te cataloga en la normalidad, pero no hacerlo, incluso cuando sea para un bien mayor, es incomprensible sobre todo para los que no quieren cambiar ni crecer en las nuevas áreas, incluso las espirituales que se nos brindan con la novedad de Jesús y no por ello para defendernos deberíamos de llamarlo loco.

“Conversión de San Pablo Apóstol”

“Conversión de San Pablo Apóstol”

Marcos: 16, 15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

________________________

Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo.

Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo “respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor”. En su interior había buena dosis de saña.

“Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió” (Act. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vió él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

Fuente: Es.Catholic.net

“San Francisco de Sales”

“San Francisco de Sales”

Marcos: 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.
Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.

_______________________

San Francisco nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567. Fue bautizado al día a siguiente en la Iglesia de Thorens, con el nombre de Francisco Buenaventura.

De niño Francisco fue muy delicado de salud ya que nació prematuro; pero gracias al cuidado que recibía, se pudo recuperar y fortalecerse con los años. La madre de Francisco fue Francisca de Boisy una mujer sumamente amable y profundamente piadosa.

San Francisco fue beatificado por el Papa Alejandro VII en el 1661, y el mismo Papa lo canonizó en el 1665, a los 43 años de su muerte.

En el 1878 el Papa Pío IX, considerando que los tres libros famosos del santo: “Las controversias”(contra los protestantes); La Introducción a la Vida Devota” (o Filotea) y El Tratado del Amor de Dios (o Teótimo), tanto como la colección de sus sermones, son verdaderos tesoros de sabiduría, declaró a San Francisco de Sales “Doctor de la Iglesia”, siendo llamado “El Doctor de la amabilidad”.

Fuente: aciprensa.com

“La ley limita”

“La ley limita”

Marcos: 3, 1-6

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.
Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?” Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana.
Entonces se salieron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.

____________________________

No negamos la importancia de la ley, que promulgada de manera sencilla y de fácil entendimiento para todos, no deja de ser una herramienta que en todos los niveles del intelecto humano establece un principio común, como referencia de verdad absoluta.

Sin embargo, la ley no queda en el puro precepto, eso es el principio básico, a su vez se desdobla en múltiples especificaciones dentro del mismo concepto normativo en dónde se avalan las circunstancias que la agravan o la despenalizan.

Cuando no se alcanzan a percibir todas las ramificaciones legales hasta donde alcanza un precepto, quedamos cortos, es decir nos conformamos con la aplicación tajante del precepto básico, a veces por comodidad, pero que malo aún más, si es por ignorancia culpable, cuando en realidad se puede indagar aún más en el precepto.

Aplicada así la ley, limita, no permite analizar las circunstancias por las que se llegó a quebrantar y mucho menos se justifica. Por ello a Jesús le juzgan sin piedad, su herramienta es la misma ley divina, pero aplicada desde una perspectiva limitada y condicionada por las situaciones históricas y culturales.

Qué pena que la misma ley de Dios, juzgue al mismo Dios, sin sus complementos: la caridad, la razón, las circunstancias, la búsqueda del bien mayor. Por ello “los miró con ira y con tristeza, porque no querían entender”, al final de cuenta auto limitados por su propia ley reinterpretada y condicionada, donde impera el hombre, más no Dios.

Al igual nosotros podemos limitar la ley a nuestra conveniencia, o al de quien manipule la sociedad, pero esa ley no dejará de estar limitada por la mente humana.