“Aprobación”

“Aprobación”

Lucas: 4, 14-22

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en Él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

___________________________

Dentro de nuestra actividad tanto personal como laboral, nos encontramos con personas que necesitan de un reconocimiento público, otras tan sólo uno directo y personal, cuando al final todos, de alguna manera u de otra, tenemos la necesidad de sentirnos tomados en cuenta y aceptados.

Es un buen mérito cuando se nos brinda, pero resulta en una situación enfermiza cuando todo el tiempo se demanda la constante atención de los demás, por lo general, fruto de una muy baja autoestima o de una excesiva atención paternalista.

Jesús en su momento, ciertamente que no es ésta su situación, además no busca la aprobación, busca la conversión, no busca protagonismos, quiere llevarnos al Padre, a reconocerlo y amarle como tal. No pretende ser el centro, aunque en realidad lo es. Sin embargo a aprobación que el mismo pueblo le expresa, lo es no en cuanto a su persona, sino en cuanto a la verdad que manifiesta. 

Esa aprobación surge naturalmente como una respuesta recíproca de lo que se brinda, y no de una inclinación de voluntades ganadas con convencimientos manipulados. Por ello Jesús cumple una misión: devolver las almas dañadas por el pecado al Padre, restauradas y limpias, que es lo que busca, tan es así, que no busca su propia gloria, siendo capaz de donarse por nosotros y de muerte en cruz. 

Por ello merece toda la aprobación, y aunque el mundo no lo apruebe, el valor lo tiene en sí mismo ya que no depende de nuestra validación, porque al contrario. Él es quien válida nuestro ser y lo eleva a la gracia de lo divino, con una dignidad tan basta que se sustenta por sí misma. De tal manera que la aprobación debe en realidad ser para nosotros que necesitamos restaurar nuestra propia naturaleza autocaída por elección y permanencia voluntaria en las co-dependencias y los vicios que se nos presentan como ordinarios en el mundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s