“Medida desmedida”

“Medida desmedida”

Marcos: 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

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Parece una amenaza cuando se nos informa que la medida que utilicemos para tratar a los demás, será la que se utilice para uno mismo, a veces se entiende como una maldición, cuando en realidad es una consecuencia lógica de nuestro propio comportamiento, y eso al parecer, no somos conscientes de ello.

Cuando anteponemos nuestro propio criterio y bienestar sobre los demás, solemos caer en un cierto egoísmo en el que nos damos el total derecho de actuar y juzgar toda situación o acontecimiento, como si nuestra intervención u opinión fuera decisiva y fundamental.

Aquí es donde iniciamos a mal utilizar esa medida o criterio sin tener fundamento ni conocimiento de causa, y sin la plena autorización. Nos sentimos con el derecho de opinar y como campanas replicar lo que dicen los demás por tan solo sentirnos importantes en el asunto.

En realidad lo que es desmedido es nuestro personal criterio que utiliza las malas interpretaciones y chismes para hacerlos nuestros y ahí desbocar toda nuestra frustración que se haya acumulado por cualquier otro indistinto motivo. 

No olvidemos que esa medida que utilicemos es responsabilidad nuestra y lo que obtengas como consecuencia será de igual manera de tu entera responsabilidad, para que utilicemos una justa medida y no una medida desmedida.