“Los que están a nuestro favor”

“Los que están a nuestro favor”

Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: —Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.

Jesús respondió: —No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

__________________________

Cuando en la vida nos vamos desenvolviendo con soltura y poco a poco vamos definiendo tanto nuestros gustos, amistades y necesidades, nos unimos a círculos afines a nuestro pensar y actuar, dígase en la escuela, en la zona que vives y hasta en la propia familia; de alguna manera todos somos selectivos y hasta exclusivistas.

No tiene nada de raro el que busquemos naturalmente las simpatías con las que congeniamos, es una tendencia natural que al final la hacemos racional y aceptamos como una elección aprendida. 

Pero eso no significa que el resto de la humanidad tenga que estar a nuestro favor, no tienen qué pensar como yo ni actuar y razonar a nuestra manera. Cuando somos inmaduros esto lo canalizamos como rechazo e incomprensión, haciéndonos los mártires relegados de la sociedad, que es una manera eficaz de llamar la atención.

En realidad la base de nuestra ideología debe estar fundamentada en la verdad y de ahí partir para que todo lo que se desprenda de ella brille con su propia autenticidad. Una vez que estemos del lado de la verdad en sí misma, no intentaremos imponernos porque será un punto de convergencia, háblese de religiones o de asuntos políticos ya que a veces la confundimos con ideologías o filosofías que defienden lo que llaman “su verdad” particular, que no es la verdad en sí misma.

Aquí debemos de no buscar que nos den por nuestro lado, sino a aquellos que están no sólo en favor de una ideología, sino de la verdad en sí misma. Esos son los que están a nuestro favor, digo si es que nosotros estamos en la verdad. Y si hay otros que la proclaman, tener en claro que no es de uso exclusivo porque al final estarán del lado de aquél que es la verdad, Dios.

Por ello no esperes que estén a tu favor, aunque tengas toda la razón, no permitas que los que no quieren vivir la autenticidad y la valentía del amor de Dios, la bifurcarán para sus propios y egoístas propósitos, tu no te canses de vivirla y proclamarla, ya en el camino encontrarás aquellos que sin proclamarlo estarán a nuestro favor.