“San José, Esposo de la Virgen María”

“San José, Esposo de la Virgen María”

Lucas: 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.


Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.

__________________________________

La devoción a San José es inseparable de la devoción de María Santísima: “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre” (Mt 19, 6). Y consta expresamente en el Evangelio que José era “el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo” (Mt 1, 16).

Es imposible tener una devoción profunda y autentica a MARÍA sin sentir también una veneración especial hacia su virginal esposo San José.

Toda la teología de San JOSÉ se encierra en estos dos títulos fundamentales: esposo de MARÍA y padre virginal de Jesús.

Efectivamente, toda la grandeza de San JOSÉ parte de ese hecho al parecer tan natural y sencillo: llevar al Niño JESUS en sus brazos, es decir, ser su padre adoptivo y esposo virginal de MARÍA Santísima.

Es en virtud de esos dos títulos sublimes, que San JOSÉ forma, en cierto modo, parte integral del misterio de la Encarnación. No cabe duda que S. JOSÉ era, de alguna manera, necesario en ese orden, a saber: para salvaguardar el honor de MARÍA y proteger a Ella y a Jesús de la persecución de Herodes, durante el destierro a Egipto…etc. y ganarles el pan de cada día durante los años de la vida oculta en la casita de Nazaret.

El no participó físicamente en todo el misterio de la Encarnación, pero si participó totalmente al ofrecer su vida como sacrificio para el cuidado, servicio, provisión y protección de Jesús y de María. Fue siempre el custodio fiel de Jesús y María.

Vamos a exponer brevemente los puntos mas importantes en torno a la persona del tan glorioso S. JOSÉ:

Sus relaciones con Jesús y María.

Su santidad inefable

Su patronazgo sobre la Iglesia Universal

Su patronazgo sobre los moribundos

La devoción que debemos

1 San JOSÉ padre virginal de Jesús

Como sabemos, la concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María se hizo en virtud de una acción milagrosa del E.S., sin intervención alguna de S. JOSÉ. Lo dice expresamente el Evangelio y es uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María.

Así es que hay que excluir en absoluto la paternidad física, pero se le ha dado a S. JOSÉ muchos diferentes títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, etc…pero ninguna en si define la plenitud de la misión de S. JOSÉ en la vida de Jesús. La que mas se le asemeja es padre virginal.

De hecho, San JOSÉ ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre MARÍA, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo. Ambas funciones constan en el Evangelio. Al encontrar al Niño en el Templo, la Virgen reclama a Jesús:”Hijo, porque has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, te buscábamos”. MARÍA nombra a S. JOSÉ dándole el título de padre, prueba evidente de que S. JOSÉ era llamado así por el propio Jesús, pues miraba en JOSÉ a un reflejo y una representación auténtica de su Padre Celestial.

2 San JOSÉ esposo de MARÍA

Solo a un hombre tan puro y humilde como San JOSÉ pudo encomendar el Señor la llamada de ser esposo de la Madre de Dios..Que lazo tan sublime, formado por el Espíritu Santo; el mas sagrado después del que une la humanidad con la divinidad en Cristo, o como el lazo que unía a MARÍA con Jesús!

El matrimonio de San JOSÉ y de MARÍA Santísima está lleno de virtudes, de armonía de dos corazones que viven para amar primariamente a Dios y a su misión de ser padres del Dios hecho hombre. Abnegación profunda de estas dos vidas, la una para la otra, compartiendo los dolores y alegrías; las espinas, la pobreza, el amor, el respeto, santidad, luz, paz…

El matrimonio de JOSÉ y MARÍA Stma. fue real y verdadero, con una característica excepcional y singular (virginidad), pero así de excepcional y singular era la finalidad intentada por Dios con este matrimonio santísimo: salvaguardar la virginidad de MARÍA con la virginidad de San JOSÉ. Veamos lo que nos dice un autor sobre S. JOSÉ: “MARÍA pertenece a JOSÉ y JOSÉ a la santísima MARÍA; con tanta verdad, que su matrimonio es muy verdadero, puesto que se han entregado el uno al otro. Mas, ¿como se entregaron? En Pureza. Se entregan mutuamente su virginidad, y toda la fidelidad de este matrimonio consiste en guardar la virginidad del otro. La vida de estos esposos es como la de dos estrellas, mutuamente se iluminan con sus rayos dorados y plateados, pero sin nunca tener contacto.

Jamas matrimonio fue tan maravillosamente fecundo como este matrimonio virginal. El E.S. realizo el milagro de que la virginidad de MARÍA, amparada y salvaguardada por la virginidad de JOSÉ, trajera al mundo nada menos que al Salvador, al Hijo de Dios, al deseado de las naciones, al Redentor de la humanidad, que se dignó someterse no solamente a MARÍA, su verdadera madre fisca, sino también a JOSÉ, a quien respetaba y honraba con el dulcísimo nombre de padre.

3 Santidad de San JOSÉ

Santo Tomas de Aquino estableció un principio: “cuanto alguna cosa recibida se aproxima mas a la causa que la ha producido, tanto mas participa de la influencia de esa causa”. O sea, que cuanto mas nos acercamos al fuego, que produce calor, mas intensamente nos calentamos. Ahora bien, la causa única de donde procede toda santidad es el mismo Dios. Luego cuanto mas próxima o cercana a Dios este una criatura, tanto mas participará de su infinita santidad. 

Y cómo después de la Virgen María nadie se ha acercado tanto a Dios como San JOSÉ, en virtud, precisamente de su singularísima llamada de ser esposo de MARÍA y padre virginal de Jesús_ hay que concluir con toda seguridad, que la santidad de San JOSÉ no puede compararse con ninguna otra criatura después de MARÍA.

Hay dos razones para probar esto:

1 “Dios da a cada uno la gracia según aquello para lo que es elegido”
2 “Una misión divina excepcional requiere una santidad proporcionada”

Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: “Brillan en el, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la mas perfecta caridad. Guardo con amor y entrega total, el deposito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se le deposito en sus manos.”

San JOSÉ es también modelo incomparable, después de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituido la fiesta de S. JOSÉ Obrero (Mayo 1), presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.

4 San JOSÉ, Patrono de la Iglesia Universal

El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San JOSÉ Patrono universal de la Iglesia, el 8 de Dic. de 1870.

¿Que guardián o que patrón va darle Dios a su Iglesia? pues el que fue el protector del Niño Jesús y de MARÍA. Cuando hubo llegado el tiempo de fundar la familia divina, San JOSÉ fue elegido por Dios para padre nutricio y protector, y cuando se trato de continuar esta familia en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San JOSÉ se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es Cabeza y MARÍA es Madre.

¡Pidamos a San JOSÉ que custodie a la Iglesia entera!

5 San JOSÉ, patrono de los moribundos

La devoción cristiana ha considerado siempre a S. JOSÉ como Patrono y Abogado especialísimo de los moribundos, ya que el tuvo la muerte mas privilegiada que jamás haya experimentado criatura alguna: entre los brazos de Jesús y de María.

Esta piadosa creencia ha sido comprobada en la practica con muchos testimonios de personas que han visto claramente la intercesión de San JOSÉ a la hora de la muerte de un familiar.

La Iglesia ha confirmado esta devoción. Vemos al Papa Benedicto XV, el 25 de julio de 1920, diciendo: “Habiendo aprobado esta Sede Apostólica diversos modos de honrar al Santo Patriarca JOSÉ….celébrese principalmente a San JOSÉ como patrón de los moribundos, pues a su muerte estuvieron presentes el mismo Jesús y María. Fomenten, pues, las asociaciones piadosas, que fueron fundadas para orar a San JOSÉ por los moribundos como la de la Buena Muerte, la del Transito de San JOSÉ..etc.

6 Devoción a San JOSÉ

Como es sabido una de las mas fervientes propagadoras de la devoción a San JOSÉ fue Santa Teresa de Avila. En el Capítulo Sexto de su Vida, escribió uno de los relatos mas bellos que se han escrito en honor a San JOSÉ: “Tomé por abogado y protector al glorioso San JOSÉ, y encomíendeme mucho a el. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me saco con mas bien de lo que yo le sabia pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios.” – Su primer convento le llamo “San JOSÉ”.

-El 21 de marzo de 1935, Papa Pío XI, aprobó e indulgenció las latanías de San JOSÉ.

Esposo de la Madre de Dios

Custodio purismo de la Virgen

Diligente defensor de Cristo

Jefe de la Sagrada Familia

JOSÉ Justo

JOSÉ casto

JOSÉ obediente

JOSÉ fiel

Espejo de Paciencia

amante de la pobreza

gloria de la vida domestica

custodio de las Vírgenes

patrono de los moribundos

protector de la santa Iglesia

sostén de las familias…

El Papa León XIII, muchas veces se refirió a San JOSÉ con una confianza plena en su patronazgo ante los tiempos difíciles en la Iglesia. 

El Papa Pablo VI, invitaba siempre a que se invocara el patronazgo de San JOSÉ, cuando se intercedía por la Iglesia.

En Octubre de 1989, el Santo Padre Juan Pablo II, escribió una Exhortación Apostólica llamada “El custodio del Redentor” dedicada a entender y profundizar sobre la figura y misión de San JOSÉ en la vida de Cristo y de la Iglesia.

“Además de la certeza en su segura protección la Iglesia confía también en el ejemplo insigne de JOSÉ: un ejemplo que supera los estados de vida particulares y se propone a toda la comunidad cristiana”

“San JOSÉ ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redención y es verdaderamente ministro de la salvación. Su paternidad ha expresado concretamente al haber hecho de uso de la autoridad legal, que le correspondía sobra la Sagrada Familia, para hacerle don total de si, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocación humana al amor domestico con la oblación sobrehumana de si, de su corazón y de toda capacidad, en el amor puesto al servicio del Mesías, que crece en su casa”.

Fuente Corazones.org.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s