“Alegría”

“Alegría”

Mateo: 13, 44-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”.

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Existen varios sentimientos que los vamos definiendo y acentuando al caminar en la vida, algunos son adoptados, como posturas aprendidas, un ejemplo el racismo, el sentimiento de culpa que son inculcados entre otros más, mientras que existen los totalmente naturales como el amar, la tristeza, la alegría, el dolor.

Algunas veces los mismos sentimientos naturales queremos reprimirlos y cambiarlos creando prohibiciones para no manifestar tanto dolor así como mucha alegría que rayan en la exageración de la euforia.

Sin embargo Dios nos regala sentimientos tan nobles y profundos cuando nos acercamos a Él que no pueden disimularse, a veces mencionamos estar alegres, cuando nomás estamos estables, pero la alegría es cada vez más real cuando más te comprometes con el Señor, te hace tomar decisiones no extremas, sino ponderadas y bien pensadas porque llegar a obrar frenética y fanáticamente ya no es de Dios.

Dios da la sabiduría junto con la alegría. El fanatismo y los sentimientos desbordados revelan inestabilidad y falta de control que en ese nivel ya no son sanos. Habrá que cuidar no rayar en extremismos porque Dios da sentimientos tan grandes intensos y conscientes que aprovechas y te hacen ser mejor persona sin gritarlo a los cuatro vientos. 

Por ello, vive, desarrolla y disfruta esa alegría que viene de Dios.