“La humildad como estrategia”

“La humildad como estrategia”

Lucas: 14, 1. 7-14

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.

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Hoy más que nunca se nos invita a vivir actitudes un tanto negativas como si fuera lo ordinario, es más, casi se proponen como modas, y sabiendo que andar muy fashion va en mérito propio de una buena presencia, pero por el contrario las actitudes negativas  de moda, como lo son el orgullo, el odio, la vanidad, el engreimiento, la soberbia y el desprecio entre otras, van en detrimento dela persona, ya que en vez de adornarla, la envilece.

La Palabra del Señor es más que clara, nos conviene utilizar la humildad porque además de hablar bien de nuestra persona, a su vez agrada a Dios, aún por conveniencia, porque una vez adoptada transforma a la persona y la santifica.

Si vemos un negocio, del trato que le den a los clientes será el rendimiento y la ganancia que se tenga, porque a quien se le trata con dignidad y amabilidad, con una actitud humilde y abierta brinda toda la confianza necesaria para hacer buenos tratos.

La misma humildad nos hace reconocer esos dones recibidos de Dios tan grandes y verlos como tal, ya que la falsa humildad los remarca exageradamente o los niega por inseguridad. Sin embargo tan sólo es necesario tomar la humildad no para hacernos menos o permanecer con un perfil bajo, sino para a su vez reconocer la grandeza de Dios, sin rebajarnos, dando su lugar a quien lo merece. Eso es humildad.

Por ello el Señor Jesús invita a como forma de vida adoptarla ya que su beneficios son mayores a los que un bien material por abundante que sea pueda dar. Además debe ser junto con la Alegría el distintivo del Cristiano.

“Administrar tesoros nuevos”

“Administrar tesoros nuevos”

Mateo: 25, 14-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’.

Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.

El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ “.

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No es novedad que aprendamos a través del tiempo a ir conociendo en mayor intensidad el valor de las cosas, las relaciones y las personas, es parte del proceso cognitivo que se va ampliando y despertando.

Pero no basta tan sólo el conocimiento experimental, aquel que entra por medio de los sentidos y es comprobable a ciencia cierta, es necesaria la misma sabiduría que Dios nos comparte a través de su Santo Espíritu que expande y asimila cada situación para aprovecharla al máximo, así como tomar las mejores y provechosas desiciones.

Cuando nos quedamos tan sólo con el puro conocimiento aprendido, al pasar del tiempo solemos quedar obsoletos y caducos, ya que la vida es tan dinámica que todo cambia muy rápido en donde debemos actualizar y renovar tanto las relaciones como los conocimientos.

Es muy importante saber valorar y administrar los nuevos tesoros, creemos que lo que aprendimos en nuestra época de oro de desarrollo, es lo más importante y que lo nuevo no sirve, pero cuando solicitamos la sabiduría en oración y le permitimos su acción en nuestro pensar así como en la decisiones, entonces sabremos reconciliar el tesoro del pasado, reinventándolo con el tesoro nuevo que trae la cultura emergente.

Lo negativo tanto del pasado como del presente, siempre hay que evitarlo y rechazarlo, pero lo bueno hay que renovarlo y hacerlo actual tanto ayer, como hoy y siempre sin quedar petrificados en pasados ya inertes y caducos, hay que renovarnos.

“Santa Rosa de Lima”

“Santa Rosa de Lima”

Mateo: 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’ Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’.

Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”.

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El Papa Inocencio IX dijo de esta santa un elogio admirable: “Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones”.

Nació en Lima, Perú, en 1586 (año de la aparición de la Virgen en Chinquinquirá) fue la primera mujer americana declarada santa por la Iglesia Católica.

Cambio de Nombre.

En el bautizo le pusieron el nombre de Isabel, pero luego la mamá al ver que al paso de los años su rostro se volvía sonrosado y hermoso como una rosa, empezó a llamarla con el nombre de Rosa. Y, el Sr. Arzobispo al darle la confirmación le puso definitivamente ese nombre, con el cual es conocida ahora en todo el mundo.

Evitando Peligros.

Desde pequeñita Rosa tuvo una gran inclinación a la oración y a la meditación. Un día rezando ante una imagen de la Virgen María le pareció que el niño Jesús le decía: “Rosa conságrame a mí todo tu amor”. Y en adelante se propuso no vivir sino para amar a Jesucristo. Y al ir a su hermano decir que si muchos hombres se enamoraban perdidamente era por la atracción de una larga cabellera ó de una piel muy hermosa, se cortó el cabello y se propuso llevar el rostro cubierto con un velo, para no ser motivo de tentaciones para nadie. Quería dedicarse únicamente a amar a Jesucristo.

Renunciando a un Amor.

Un joven de alta clase social se enamoró de Rosa y quería casarse con ella. Sus padres estaban muy entusiasmados porque ellos eran pobres y esto daría a la joven un porvenir brillante. Pero ella, aunque hubo serios disgustos en la familia, les declaró que se había propuesto que su amor sería totalmente para Dios y que renunciaba por completo a todo matrimonio, por brillante que fuera.

Vocación Detenida.

Se propuso irse de monja agustina, pero el día en que fue a arrodillarse ante la imagen de la Virgen Santísima para pedirle que le iluminara si debía irse de monja o no, sintió que no podía levantarse del suelo donde estaba arrodillada. Llamó a su hermano a que le ayudara a levantarse pero él tampoco fue capaz de moverla de allí. Entonces se dio cuenta de que la voluntad de Dios era otra y le dijo a Nuestra Señora: “Oh Madre Celestial, si Dios no quiere que yo me vaya a un convento, desisto desde ahora de su idea”. Tan pronto pronunció estas palabras quedó totalmente sin parálisis y se pudo levantar del suelo fácilmente.

Una Mariposa Señala el Color.

Seguía pidiéndole a Dios que le indicara a que asociación religiosa debería ingresar. Y de pronto empezó a llegar junto a ella cada día una mariposa de blanco y negro. Y revoloteaba junto a sus ojos. Con esto le pareció entender que debería buscar una asociación que tuviera un hábito de blanco y negro. Y descubrió que eran las terciarias dominicas, unas mujeres que se vestían con túnica blanca y manto negro y llevaban vida como de religiosas, pero vivían en sus propias casas. Y pidió ser admitida y la aceptaron.

Su Patrona y su Modelo.

Entonces vino a saber que la más famosa terciaria dominica es Santa Catalina de Siena (29 de abril) y se propuso estudiar su vida e imitarla en todo. Y lo logró de manera admirable. Se fabricó una túnica blanca y el manto negro y el velo también negro para la cabeza, y así empezó a asistir a las reuniones religiosas del templo.

Encierro Total.

Pero sucedió que la gente admirada de su comportamiento empezó a señalarla y a llamarla “la santa”. Entonces ella que sabía que nada es tan peligroso como la vanidad y el orgullo y el deseo de aparecer, se fabricó una pequeña habitación en el solar de la casa donde vivía y allí se dedicó a practicar por largas horas del día y de la noche sus meditaciones, sus penitencias y sus muchas oraciones. Allí pasará el resto de su vida y solamente saldrá para ir a misa ó a socorrer a algún enfermo.

Ganando el Pan con el Sudor.

Su padre fracasó en el negocio de una mina y la familia quedó en gran pobreza. Entonces Rosa se dedicó durante varias horas de cada día a cultivar un huerto en el solar de la casa y durante varias horas de la noche a hacer costuras, para ayudar a los gastos del hogar.

Ataques Varios.

El demonio la atacaba de muy diversas maneras. Y las tentaciones impuras la hacían sufrir enormemente. Además le llegaban épocas de terribles sequedades espirituales en las cuales todo lo que fuera oración, meditación ó penitencias le producía horror y asco. Y fuera de eso la gente se burlaba de su comportamiento y los mismos familiares la consideraban equivocada en su modo de vivir. Alguna vez le protestó amorosamente a Jesucristo por todo esto, diciéndole: “Señor, ¿y a dónde te vas cuando me dejas sola en estas terribles tempestades?”. Y oyó que Jesús le decía: “Yo no me he ido lejos. Estaba en tu espíritu dirigiendo todo para que la barquilla de tu alma no sucumbiera en medio de la tempestad”.

Sus Penitencias.

Es difícil encontrar en América otro caso de mujer que haya hecho mayores penitencias. No las vamos a describir todas aquí porque muchas de ellas no son para imitar. Pero sí tenemos que decir que lo primero que se propuso mortificar fue su orgullo, su amor propio, su deseo de aparecer y de ser admirada y conocida. Y en ella, como en todas las cenicientas del mundo se ha cumplido lo que dijo Jesús: “quien se humilla será enaltecido”.Una segunda penitencia de Rosa de lima fue la de los alimentos. Su ayuno era casi continuo. Y su abstinencia de carnes era perpetua. Comía lo mínimo necesario para no desfallecer de debilidad. Aún los días de mayores calores, no tomaba bebidas refrescantes de ninguna clase, y aunque a veces la sed la atormentaba, le bastaba mirar el crucifijo y recordar la sed de Jesús en la cruz, para tener valor y seguir aguantando su sed, por amor a Dios.

Dormía sobre duras tablas, con un palo por almohada. Alguna vez que le empezaron a llegar deseos de cambiar sus tablas por un colchón y una almohada, miró al crucifijo y le pareció que Jesús le decía: “Mi cruz, era mucho más cruel que todo esto”. Y desde ese día nunca más volvió a pensar en buscar un lecho más cómodo.

Sus Dolores.

Distintas enfermedades la atacaron por mucho tiempo. Cuando algunas personas la criticaban por sus demasiadas penitencias, les respondía: “Si ustedes supieran lo hermosa que es un alma sin pecado, estarían dispuestos a sufrir cualquier martirio con tal de mantener el alma en gracia de Dios”. Y ella sí que los sufrió. En sus últimos meses exclamaba: “Nunca pensé que una persona tuviera que sufrir tanto, tanto como lo que yo estoy sufriendo. Pero Jesucristo me concede valor para soportarlo todo.”Los últimos años vivía continuamente en un ambiente de oración mística, con la mente casi ya más en el cielo que en la tierra. Su oración y sus sacrificios y penitencias conseguían numerosas conversiones de pecadores, y aumento de fervor en muchos religiosos y sacerdotes. En la ciudad de Lima había ya una convicción general de que esta muchacha era una verdadera santa.

Anuncio de la Fecha de su Muerte.

Desde 1614 ya cada año al llegar la fiesta de San Bartolomé, el 24 de agosto, demuestra su gran alegría. Y explica el porqué de este comportamiento: “Es que en una fiesta de San Bartolomé iré para siempre a estar cerca de mi redentor Jesucristo”. Y así sucedió. El 24 de agosto del año 1617, después de terrible y dolorosa agonía, expiró con la alegría de irse a estar para siempre junto al amadísimo Salvador. Tenía 31 años.

Funeral de Primera.

Y a esta muchacha pobre y sin estudios le hicieron un funeral poco común en la ciudad de Lima. La primera cuadra llevaron su ataúd los monseñores de la catedral, como lo hacían cuando moría un arzobispo. La segunda cuadra lo llevaron los senadores (u oidores), como lo hacían cuando moría un virrey. Y la tercera cuadra lo llevaron los religiosos de las Comunidades, para demostrarle su gran veneración. El entierro hubo que dejarlo para más tarde porque inmensas multitudes querían visitar su cadáver, y filas interminables de fieles pasaban con devota veneración frente a él. Después la sepultaron en una de las paredes del templo.

Honores Finales.

Los milagros empezaron a sucederse en favor de los que invocaban la intercesión de Rosa, y el Sumo Pontífice la declaró santa y la proclamó Patrona de América Latina.

Fuente: Aciprensa.com

“Martirio de San Juan Bautista”

“Martirio de San Juan Bautista”

Marcos: 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar. Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

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Dentro de la misión que Dios nuestro padre le encomendó a Juan Bautista como precursor, aquella voz que clama en el desierto, además del privilegio de preparar el camino al Señor, disponer los corazones de aquellos que esperan con alegría y sana esperanza al Mesías, lo realizó de manera muy eficaz y en compromiso tomado libremente.

Sin embargo no tan sólo fue el aspecto profético lo que realizó, además de preparar los corazones y liberarlos de la carga moral que lleva con consecuencia el pecado, con el bautismo de arrepentimiento, que como primer paso abre el camino para recibir en lo personal la salvación, que posteriormente se plenificará precisamente con aquel que está por llegar y transformar de raíz nuestro ser con la entrega del Espíritu Santo que se nos dará.

Incluso fue Juan Bautista un precursor en pleno, ya que de igual manera que Jesús, fue capaz de entregar su propia vida en pro del Verbo y la verdad, fue martirizado dando un testimonio mayor de lo que la misma palabra puede expresar.

Por ello es digno de celebrar la memoria de San Juan Bautista, ya que en todo dispuso lo mejor, incluyendo su propia vida, porque su siembra dará más fruto permanentemente que lo que la mentira pueda acumular engañosamente y de manera efímera. 

“El Título es lo de menos”

“El Título es lo de menos”

Mateo 23, 27-32

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»

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Es my gracioso ver que en ciertas oficinas, consultorios y lugares de servicios, se encuentran repletas de diplomas y certificados como trofeos que pretenden hablar de quienes ahí laboran a manera de acreditar y dar seguridad a quienes los solicitan.

No digo que sea algo negativo, es muy bueno siempre y cuando respalde la eficacia de sus servicios, no en cuanto la cantidad, sino en la calidad.

Situación que precisamente Jesús nos invita a considerar en vistas a dar un auténtico servicio sincronizado con la intención que lleva.

A nadie se le puede negar un título, pero éste sale sobrado cuando la actitud y la labor realizada habla por si misma realizada con todo el empeño y la caridad impresa en cada detalle.

Es por ello que las obras hablan por sí mismas, respaldando un título, cualquiera que sea, desde el de estudiante, hasta el mayor título de moda en la actualidad.

Las obras lo dicen todo y el resto se confirma o sale sobrando ante cualquier título.

“Lo horrible de las apariencias”

“Lo horrible de las apariencias”

Mateo: 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera”.

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Aunque hoy en el mundo se viva a cada segundo la importancia primordial de cuidar la imagen, la apariencias, el manejo inadecuado y tendencioso de la información, de tal manera que la finalidad de impactar se cumple en toda su expresión, a final de cuentas, detrás de la misma tenemos que lidiar con la inevitable realidad.

Lo ideal y fantasioso en todo momento resulta una ilusión bella en la que en algún momento de nuestro crecimiento la gran mayoría hemos caído y, que de algún modo deseamos que se haga realidad, nos hace perder el piso y olvidar que la realidad aún es más bella pero no se quiere afrontar.

El  mundo pretende mantenernos inmersos en esas utopías, que no existen, pero que a un precio módico las hacen presentes, ahora llamándoles parques temáticos, lugares de esparcimiento, y si no están accesibles a nuestro alcance, la pantalla grande de la cinematografía se encarga de transportarnos por un breve espacio de tiempo.

Lo horrible de las apariencias es que desatendemos la realidad en que vivimos, descuidándola y por ende al verla en mal aspecto rechazarla, o depreciarnos por no poder ser y estar como el ideológico mundo de la “perfecta” vida lo propone.

La realidad es más bella aún, sobre todo atendiéndola y cuidando todo cuanto nos rodea, ya que la magia que debe tener tú se la imprimes, además de la que de suyo ya posee, porque se ama lo que se tiene y no lo que nunca se poseerá. 

No permitas engañar a tu inteligencia, la belleza está en la honestidad de tu ser, el de los demás y el de las cosas, ya que lo horrible de las apariencias en cualquier momento o descuido saldrá. No existe nada mas bello que la verdad, no le temas, ya que conociéndola, es tan esplendorosa que lo fantasioso resulta absurdo ante ella.

“Altares al EGO”

“Altares al EGO”

Mateo: 23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto y, cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!

¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga.

¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él”.

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Existe una no tan sana, sino enfermiza competencia en la que sobre todo y todos deseamos aparecer como el centro del universo, eliminando y descartando a quien pueda darte la contra y opacarte, no sólo en lo personal sino incluso en lo laboral y en todo lo que se refiera a ti hasta la última molécula tuya.

No dejamos de revelar una tremenda inseguridad, por lo que tenemos que elevar nuestra imagen a una categoría que brillemos momentáneamente aunque sea con inserciones pagadas. Lo hacemos con nuestra propia imagen, así como con nuestra dominante e impositiva manera de ser y de pensar, y no se diga cuando se buscan adeptos que te sigan y no piensen mejor que tú.

Ciertamente suenan a actitudes adolescentes, pero parece que cada ves más se estancan en esa etapa de la vida o surgen regresiones, sobre todo para llenar huecos por lo general de falta de afecto básico familiar.

Nos encontramos que solemos construir nuestros propios altares, pero al ego, incluso en nuestra propia casa la imagen principal y más grande, con el marco más costoso suele ser entre muchas tu foto de mejor perfil, tu mejor logro, tu mejor medalla, tú con el trofeo, o acompañado de tu pareja como trofeo adquirido y bien ganado, puede ser también la foto de la ordenación sacerdotal, o de la consagración religiosa, la de la presidencia en algún negocio, en fin, utilizamos esos altares para autorendirnos culto y exponerlo a los demás. 

Jesús es claro cuando nos dice que no hay que aparentar ser más de lo que se es, quien presume de saber, o quien presume de tener. En realidad lo que manifiestan es su pobreza y que cada vez pierden más. Un verdadero valor brilla solo, no se opaca solo, pero no permitas que pierda su valor al denigrarlo con la presunción. 

Destruye los falsos altares al ego y brilla por tu bondad natural.

“De donde menos esperamos”

“De donde menos esperamos”

Lucas: 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”
Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’ Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’.

Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes.

Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.

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Una de las afirmaciones que tenemos en la fe, es que precisamente ésta nace y se desarrolla en el seno de la propia familia, ya que los primeros evangelizadores son los padres al enseñarnos desde pequeños a orar y a llamar a Dios “Padre”.

Por lo general esperamos que los preceptos y consejos de fe nos lleguen por el organismo oficial que es la Iglesia o nuestra comunidad eclesiástica, pero acontece que con el pasar del tiempo parece que nos vamos haciendo repelentes a la propia familia y comunidad, con la premisa de que afirmamos conocerlos y ya no les creemos.

Sin embargo Dios provee en el momento justo e indicado aquello que nos falta para que nuestra fe no venga a menos y, aunque no lo creamos, a veces nos llega de donde menos lo esperamos y de quienes menos pensamos. Como el mismo pueblo de Israel, que esperaba la salvación al interno, pero fueron tantas sus expectativas y tal altas, que cuando llegó no lo reconocieron por la humildad y sencillez con que se presentó Jesús el Salvador, por eso, a ellos inclusive les llegó de donde menos lo esperaban.

Al igual nosotros esperamos que algo extraordinario ocurra para poder ceder en el ámbito de la confianza en la fe, pero no va a llegar por donde lo esperas porque sería recibir algo que quiero ver se haga a nuestro muy particular gusto y en eso lo que obra no es la fe, sino la razón que desea ser saciada, olvidando que la fe sacia la razón y la supera.

Por ello la misericordia de Dios es tan basta y generosa que nunca deja de sorprendernos, sobre todo en donde menos lo esperamos, no de los tuyos, sino ya sea de oriente o de occidente, como lo afirma el Señor porque dondequiera esparce su gracia y amor.

“Cuando el pesimismo domina”

“Cuando el pesimismo domina”

Juan: 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

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Es estar tristes, deprimidos, así como sin iniciativas, no está en el plan de vida de ninguna persona, sin embargo, cuando una persona se comporta de esa manera, después de una batalla no exitosa, se cae en el pesimismo.

Sin embargo debemos de abstenernos de juzgar a quienes están en esa situación, ya que en realidad no sabemos el proceso de vida que han tenido para innecesariamente tener que caer en esa actitud, por que de una cosa estoy seguro: “Ellos no pidieron ser así”, ni tampoco fue una alegre lección de vida, sino que una inevitable y a veces inconsciente forma negativa, problematizada y forzada de vida, de la que en su entorno no tenían ni las opciones, ni las capacidades de salir.

Por ello nadie pide ser una mala persona, y si alguien ha decidido conscientemente ser así, es porque no conoce otra opción, ya que eso fue lo que aprendió y no sabe ser de otra manera, porque da pánico vivir una forma de vida que no se conoce, esa es la razón por la que permanecen ahí, en el dolor, en el pesimismo.

Sin embargo, Jesús invita precisamente con la confianza y su amistad, proveyendo aquello que les falta para dar ese paso tan crucial e importante en nuestra vida. Por ello propone animarnos a conocer más y mejores cosas que no existían dentro del entorno donde crecimos, ya que mayores cosas hemos de ver, pero para ello hay que animarnos a verlo. Superar los miedos, no permitir permanecer inertes, sobre todo cuando el pesimismo domina.

“Cuestionando a la Sabiduría”

“Cuestionando a la Sabiduría”

Mateo: 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.

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Es todo un rollo cuando nuestra personalidad se encuentra invadida ya sea por la soberbia, donde sentimos que todo lo podemos y sabemos, a tal grado de que cuando alguien nos opaca, pretendemos descartarlo del medio donde apenas brillamos. O por el contrario, poseemos una conciencia personal de autoestima tan baja, que pretendemos todo el tiempo navegar con un perfil bajo, donde nadie te tome en cuenta por tus miedos infundados pero reales para tu persona.

Es el caso en el evangelio cuando Jesús de manera franca, abierta y sencilla, aclara  situaciones teológicas de su tiempo ante aquellos que se dicen saber, como lo eran los saduceos y los fariseos, ya que pueden incluso hasta tomar de manera politizada su conocimiento para mantener un cargo o  un lugar. 

Se remarca que uno de ellos, que era doctor de la ley, pretende cuestionar a Jesús para probar la ortodoxia de su doctrina, de tal manera que sea verdadera y centrada. Y qué bueno que lo hace si su finalidad es asertiva en defensa de la verdad, pero si es para ridiculizar a Jesús, resulta inversa su acción al ser confrontado con la misa ley y verdad que profesa, ya que la exigencia a su pregunta redunda en aceptarla y vivirla como tal sin manipulaciones, porque más clara no puede ser al explicarla el mismo autor de la ley y la sabiduría.

No queda más que hacer como dice el dicho: “es de sabios corregirse” ya que no se puede cuestionar a aquel que vive en plenitud la propia sabiduría hecha vida. La humildad de saber decir un “no sé”, habla de una sana sabiduría, más que de un conocimiento en necedad sostenido, que no llega a la confianza ni a la tranquilidad que redunda en felicidad, con una conciencia tranquila basada en la seguridad que da la verdad.