“Respetar tiempos y valores”

“Respetar tiempos y valores”

Lucas: 5, 33-39

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: “¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?”

Jesús les contestó: “¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Les dijo también una parábola: “Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor’”.

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Dentro de la inmensa sabiduría y gracia de El Señor Nuestro Dios, encontramos que tiene la capacidad para darnos siempre tiempos nuevos, personas con cualidades únicas e inigualables, virtudes necesarias en cada momento requerido, todo en un ecuánime y respetuoso plan, en donde todo tiene un por qué y un para qué, el cual se aplica justamente donde se necesita.

Dudo que vuelva a engendrar a otro Napoleón, a otro héroe nacional, a otro abuelito, a otra madre, a otro amigo. La razón es simple, cada uno tiene una misión única e irrepetible, de tal manera que la función que requerían hacer, sólidamente ellos la hicieron y el ciclo está completado, ya no es necesario que vuelvan porque su papel está cumplido.

Al igual con las situaciones, son siempre nuevas y por ende, requieren de soluciones y personas nuevas a las que Dios ya les ha otorgado lo necesario para salir adelante. 

Por lo que es injusto estar comparando personas y tiempos; hay que saber respetar los tiempos de cada persona. Ten muy en cuenta que a ti no se te dio la oportunidad de hacer lo que alguien en el pasado hizo, y ni te atrevas a echar en cara de que hoy no hacen nada, su tiempo de acción fue otro, ya que logró afianzar un peldaño sobre el que te apoyas para que hoy tu construyas el que sigue. 

Es muy respetable y honorífico el pasado, así como el presente, no lo desprecies, pero tampoco sobrevalores tu tiempo nuevo, porque si no lo aprovechas, realmente será desperdiciado el tiempo de la humanidad y en concreto el tuyo.