“Mentalidades malagradecidas”

“Mentalidades malagradecidas” 

Lucas: 17,11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ése era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

_______________________

Resulta en toda una vida el poder conocer y profundizar los misterios de Dios, y eso para quien desea indagar en ello, porque la gran mayoría ni siquiera se preocupan por entenderse a sí mismos, y mucho menos el proceso de la vida.

Eso nos lleva a en cada una de las etapas de la vida entrar en crisis, por no aceptar una maduración cuando llega un cambio tanto físico como mental. Todo originado por el cambio de la cultura humanística, a la tecnológica e impersonal.

Lo poco que llegamos a conocer de Dios lo negamos, o en su defecto le atribuimos el deber de darnos todo y quejarnos lastimeramente cuando falta lo no necesario, aunque la vida siga y se viva con ello.

El caso es muy claro cuando Jesús sana a aquellos que ya lo tenían perdido todo por la enfermedad de la lepra, eran en su totalidad excluidos y rechazados. Cosa que no pasa desapercibida para el Señor, por ello los sana, les cambia la vida. Pero con toda una vida nueva de oportunidades olvidamos lo más necesario, dar gracias. 

Aquí es donde nacen esas mentalidades malagradecidas, no les alcanza la vida ni el tiempo para vivir lo que parecía perdido, deseamos abarcar el mundo y hasta atribuimos a la suerte el cambio y la salud.

Resulta en inconcebible, que los que se dicen religiosos y amantes de Dios, los que van al templo a dar gracias, son los que no fueran capaces de regresar con quien los sanó. Fue el extranjero, el samaritano, el impuro según el mundo judío quien sí es consciente de en obligación retornar a Jesús para luego seguir con su vida.

Es importante no sentirnos que con la salud no es necesario ser agradecidos, cuando en todo momento lo debemos de ser, más aún en la plenitud de tu vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s