“Estrategias con miedo”

“Estrategias con miedo”

Lucas: 11, 42-46

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”.

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”

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Solemos en el camino de nuestra vida ir adoptando situaciones y formas de actuar conforme la cultura familiar y local nos lo van presentando, a veces con muchos valores y otras no tanto, sino con un esfuerzo grande para sobresalir a pesar de las dificultades en medio de un ambiente hostil.

Ya acostumbrados a cuidar por todos los medios las zonas de confort en las que hemos logrado posicionarnos, cualquier amenaza, aunque en realidad sea una mejora, se convierte en una autodefenza por permanecer.

Esos temores ante los hechos que Jesús presenta eficientemente, aquellos que demuestran su mesianísmo, no convienen a la religiosidad del momento, trunca la ley positiva humana y los planes de sus dirigentes, además de que es duro cambiar un estatus y una forma de vida milenaria de la noche a la mañana, aunque éste se esté ansiosamente esperando.

Por ello, ante el miedo del cambio y la novedad, pretenden extirparlo, y con todo el poder agarrado de la mano en su tiempo, utilizan los recursos existentes para hacerlo. Su inseguridad, mezclada con la desviación de los principios y valores mesiánicos, son el elemento perfecto para en extremo utilizar estrategias de miedo.

Nada nuevo en nuestros tiempos, simplemente hay que ver la realidad y adaptarnos sabiamente a ella, siempre y cuando no contradiga la verdad y promueva el sano crecimiento en todos los aspectos de nuestras vidas.