“Actitud ante todo”

“Actitud ante todo”

Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos».

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No podemos dejar que la vida se nos pase como si no pasara nada, sobre todo en el plano de la seguridad personal, pensamos que nunca nos pasará nada malo, y ojalá que así sea, pero la realidad nos va presentando situaciones que en su momento debemos atenderlas y a veces nos agarran desprevenidos.

Para ello y a veces por sistema, se nos pide que tengamos seguros financieros que cubren ciertas áreas según sea lo que pagues, pero no debemos de basarnos solamente en ellos, de igual manera, no todo es dinero en esta vida, no todo es alimento y vestido, también debemos de prever nuestro cuidado espiritual.

Hoy una gran mayoría desatiende su vida espiritual, lo cual conlleva a tomar una actitud negativa por la flaqueza en las virtudes y dones que nos refuerzan para manejar las situaciones no deseadas.

Tendremos una salud impecable y una fuerza tal para competir en un triatlón y ganar el primer lugar, pero aún así eso no es garantía de tener una mente y una psicología estable, mucho menos que seas una persona fuerte en su fe y en su trato fraterno y caritativo.

Hay que de igual manera, como cuidamos todo lo físico y material, restituir y cultivar el área espiritual, estar preparados para lo que venga sin esperarlo como sistema de vida, así nuestra actitud será confiada y sin temores. Actitud que el señor reconoce en aquellos que lo hacen llegando a la dicha, como virtud obtenida y donada por Dios.

Siempre preparados y confiados, siempre atentos al paso del Señor por nuestras vidas. Actitud ante todo, aquella que contagie a cuanto se presente en tu vida. Actitud que revele en ti la presencia del Reino de los cielos ya entre nosotros y se haga palpable.