“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”

“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”

Marcos: 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a Él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

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Desde el momento que escogió Dios a Abraham instaurando de su descendencia al pueblo de Israel, lo va guiando y formando a través de los siglos con una cultura muy particular, que en toda su forma de pensar, expresividad y manera de vivir manifiesta en todo momento el ser de Dios así como su plan. Concretamente el concepto de “familia” es arraigado muy fielmente y cuidado como tal.

Ya nos habla desde el Génesis como se mantenían unidos, Abraham al tener diferencias con su sobrino Lot, remarca diciendo, ‘no es bueno que tu y yo nos enojemos, porque somos hermanos’ Gen 13,8. Siendo de la misma sangre, por la cuestión familiar tribal, todos se consideraban hermanos.

En tiempos de Jesús seguía el mismo concepto, donde ordinariamente afirmaban que lo conocían a Él y a sus familiares o hermanos, concepto que va intencionalmente evolucionando que incluía a todos formando la nueva familia de Dios, he aquí unos textos y su evolución: Mateo 12,46 “Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él.” Marcos 6,3 “¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él”. Juan 7,5 “Es que ni siquiera sus hermanos creían en él”. Hechos 1,14 “Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.” I Corintios 9,5 “¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?”

En realidad nos está incluyendo en su familia, y nos invita a ser partícipes, por ello la expresión “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Concluye afirmando: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. No es excluyente, su expresión no es de rechazo, sino todo lo contrario, reconoce el mérito de los que se han esforzado en participar de dicho honor, y claro, como modelo está Maria, su madre como ejemplo de respuesta tanto en la línea biológica como en la espiritual.

Por ello, no nos sintamos excluidos, nadie nos rechaza, la integración es libre y voluntaria. Quieres una familia además de la biológica, ahí está la del Señor Jesús que no se limitará a la de los lazos de sangre, sino con la adopción bautismal que nos hace hijos de Dios, hermanos en Jesucristo hasta la eternidad.

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