“El Reino y la felicidad crecen a la par”

“El Reino y la felicidad crecen a la par”

Marcos: 4, 26-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”. Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.


Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

_______________________

No deja de ser una realidad, que cuando cambia su forma de ser una persona, en realidad está cambiando su entorno, no importa que ese sienta en soledad, ya que no deja de ser referencia de diferencia ante lo común.

A lo mejor siente que no encaja, cuando en realidad es necesario ver el mundo de manera diferente, para que las personas reaccionen ante su rutina y revaloren todo. Eso es bueno porque ya se está haciendo pensar a los demás, a veces reaccionando con enojo por desestabilizarlos, a veces agradecidos, pero siempre para un bien, a no ser que alguien ente el cambio se permita permanecer en su coraje sin necesidad. 

Todo cambio es bueno, y el Reino conforme crece y se desarrolla, sobre todo desde nuestro interior, da firmes pautas para a la par permanecer en felicidad, ya que al final de cuentas, con las herramientas que la fe en desarrollo nos da, nosotros decidimos si dejamos que la angustia y el cansancio nos domine o la alegría y la felicidad.

Fomentemos la felicidad, aquella que se da de dentro hacia fuera, y no aquella que depende del dinero, porque el Reino no se compra, se adquiere con respeto y voluntad,  con amor y dedicación, con oración y vida de gracia, y si así lo deseamos, promovemos y cuidamos permanece para siempre y crece.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s