“…Ya está condenado”

“…Ya está condenado”

Juan: 16, 5-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: `¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando El venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.

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En varias ocasiones nos asustamos en cuanto a la salvación se refiere y sobre todo al juicio que Dios hará en su momento. Sentimiento de temor que habla de nuestra conciencia o de nuestro desconocimiento de la verdad Divina que no hemos dedicado tiempo a profundizar.

No es que venga a condenar con su Santo Espíritu, es muy claro en sus palabras cuando afirma que precisamente la meta ha sido recuperada, es decir la santidad, por lo que el elegir seguirle o no, ya depende de nosotros, aunque tenemos la obligación moral de primeramente conocer para saber que rechazamos aun así sea Dios.

Si lo rechazamos en el desconocimiento o aún así conociéndole, no es que Dios nos condene por ello, sino que estaremos en automático eligiendo a quien ya lo rechazó y está condenado por libre elección, es decir al maligno.

Porque el plan es nuestra plena santificación y felicidad eterna, si no elegimos eso, el intermedio no existe, por lo que la causa consecuente será el pecado y la tristeza eterna, a la que ya éste mundo nos presenta como lo ordinario en esta vida y que no lo es.

No olvides que el maligno ya está condenado, está juzgado, ya eligió estar en la oscuridad, no permitas que tu elección sea igual, porque tu destino  jamás será ese, sino la gloria eterna, que de igual manera podemos elegir.