“Justificar mi error”

“Justificar mi error”

Mateo: 5, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio. Pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio”.

______________________

La norma divina jamás es impositiva ni inquisidora, por el contrario, es propositiva y siempre en pro de cuidar nuestra dignidad y santidad. Aunque los preceptos se den en forma de negación, en realidad son una manera de comunicarnos evitar aquello que nos hace daño permanente.

Aunque se va cayendo en faltas cada vez más comunes, se va adormeciendo la conciencia al ver que gran parte de las personas con las que convivimos cometen los mismos errores y justificándose hasta con el mismo hecho de cambiar la ley para hacerlo ordinario y que no duela la conciencia social, aunque la personal no se puede acallar, pero sí disfrazar.

Hoy por todos lados queremos y tenemos pretextos para justificar nuestros errores y faltas, a tal grado de que si no piensan a mi manera y con mi moral laxa, hasta renuncio a Dios o cambio de religión porque no deseo cumplir la norma ordinaria que hemos violado y no queremos salir de ella.

Es por ello necesario no ceder al más mínimo pecado, basta con reconocerlo sin hacer aspavientos, con la verdad de lo que es y listo, para que luego no pretendamos justificarlo como si fuera permisivo y querer imponerlo a los demás, porque tenemos responsabilidad de nuestro ser y de aquellos que afectemos.