“¿Cuánto vale?”

“¿Cuánto vale?”

Mateo (13, 44-46)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”.

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Por lo general nos han convencido que todo en la vida material tiene un precio, todo está evaluado en la moneda oficial de cada lugar, cuando le queremos dar más importancia usamos el equivalente a una moneda extranjera.

Pero si deseamos tasar el Reino, ¿cuánto valdría?. Por lo general los judas solo remarcan los vienes terrenales con los que cuenta la Iglesia, como si ese fuera su valor, lo malo es que se lo creen y hasta juzgan con esos parámetros. 

La situación es algo más importante, porque en la iglesia no se trabaja por esos bienes materiales, le son útiles para el trabajo encomendado y su organización a través de los siglos, pero su verdadero valor no radica ahí.

El móvil principal de la Iglesia, es hacer presente el Reino de los Cielos aquí en la tierra, donde los valores son aquellos que te puedes llevar a la eternidad y no aquellos que se siguen quedando mundanamente en la tasa valuable y variable que el mundo indica.

En el Reino, su valor es reconocido solamente cuando se le encuentra, como en las parábolas, y no es monetario sino en gracia, en santidad, en todo lo que te lleva a una felicidad plena y abundante, por ello remarca la alegría y no solo la cantidad así como la necesidad de obtenerlo a cualquier coste.

Ese valor no tiene precio, pero se puede obtener y sin dinero.