“Administrar tesoros nuevos”

“Administrar tesoros nuevos”

Mateo: 13, 47-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces Él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.

____________________

No es novedad que aprendamos a través del tiempo a ir conociendo en mayor intensidad el valor de las cosas, las relaciones y las personas, es parte del proceso cognitivo que se va ampliando y despertando.

Pero no basta tan sólo el conocimiento experimental, aquel que entra por medio de los sentidos y es comprobable a ciencia cierta, es necesaria la misma sabiduría que Dios nos comparte a través de su Santo Espíritu que expande y asimila cada situación para aprovecharla al máximo, así como tomar las mejores y provechosas desiciones.

Cuando nos quedamos tan sólo con el puro conocimiento aprendido, al pasar del tiempo solemos quedar obsoletos y caducos, ya que la vida es tan dinámica que todo cambia muy rápido en donde debemos actualizar y renovar tanto las relaciones como los conocimientos.

Es muy importante saber valorar y administrar los nuevos tesoros, creemos que lo que aprendimos en nuestra época de oro de desarrollo, es lo más importante y que lo nuevo no sirve, pero cuando solicitamos la sabiduría en oración y le permitimos su acción en nuestro pensar así como en la decisiones, entonces sabremos reconciliar el tesoro del pasado, reinventándolo con el tesoro nuevo que trae la cultura emergente.

Lo negativo tanto del pasado como del presente, siempre hay que evitarlo y rechazarlo, pero lo bueno hay que renovarlo y hacerlo actual tanto ayer, como hoy y siempre sin quedar petrificados en pasados ya inertes y caducos, hay que renovarnos.