“El escándalo como herramienta”

“El escándalo como herramienta”

Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: —¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios.

Jesús le intimó: —¡Cierra la boca y sal!

El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: —¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.

Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

_______________________________

No es ninguna novedad encontrar escándalos cada vez más fuertes y remarcados muy negativamente para llamar la atención, hoy en día lo utilizan sobre todos los medios de comunicación, porque aún existen personas que se asustan y admiran de los demás al entrometerse en sus vidas, además viene a ser un negocio muy lucrativo para obtener sórdidas ganancias sin importar el daño que infringen en los demás.

Sin embargo no olvidemos que precisamente el escándalo es un recurso que proviene del maligno, con el cual se remarca la mentira para imponerse violentamente, como lo vemos en el caso del endemoniado que exagera y distorsiona la verdad para amedrentar no a Jesús, sino a los demás que le circundan, para ponerlos en duda y en su contra, en este caso una mentira chantajista: “¿Has venido a destruirnos?”, por lo que Jesús jamás les permite que sigan hablando, a sabiendas de su modo de atacar.

En medio del escándalo quien lo impone no da pie al diálogo, es imperativo para sobreponerse ante la verdad, es por ello que se usa muy eficientemente como herramienta para destruir y atacar a todos los que practican y hacen el bien. Así con los nervios impactados por la violencia del asunto, bloquean la mente para no tener una reacción defensiva al momento. Así de rastrero y bajo se maneja el maligno junto con todos los que se prestan a su juego.

Hay que estar preparados con la suficiente formación religiosa para conocer un poco más a fondo la verdad y a Dios mismo, para amarlo junto con el respeto que se merece, de tal manera que ante esta herramienta del maligno, mientras la gente se impone a dejar de ser vulnerable por el escándalo y no haga caso a la mentira, cuando se fortalezca en su espíritu, será cuando la identifiquemos y no dejaremos que prosiga, porque el daño es grande y sus consecuencias graves. Pidamos en oración la fortaleza para no caer en las herramientas y redes del maligno, sino que las identifiquemos y detengamos a su tiempo. 

“Salían de sus labios”

“Salían de sus labios”

Lucas 4, 16-30

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: —Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: —¿No es éste el hijo de José?

Y Jesús les dijo: —Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.

Y añadió: Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

————————————

Hay que saber distinguir entre una boca y otra lo que dice, y aunque es muy desagradable escuchar a gente mal hablada, para ellos parece lo más normal de el mundo y hasta piensan que agradan muy bien a los demás, ciertamente no deja de ser un espectáculo, aunque claramente hay que distinguir a aquellos que maldicen con toda la intención del mundo de ofender a Dios y a los hijos de Dios, para hacerlos sentir mal y provocarlos, a simplemente decir malditurías con un léxico que revela que la persona en sí es muy mal educada. 

Nada que ver con Jesús, quien invita a no decir esas malas palabras porque en sí ya llevan de suyo la marca del maligno, y aunque parezcan graciosas nunca dejan de importar a quien las escucha; no lo hace no porque no pueda, ni porque quisiera parecer en onda, no lo hace por tan sólo saber que está respetando a una persona que es imagen de Dios, con una dignidad elevada a la de Cristo que se dignó hacerse hombre como nosotros, dignificando nuestra humanidad, aquella que está precisamente restaurando, por ello no las usa porque sabe a dónde van y cuál intención de ofender es su origen.

Sin embargo Jesús al hablar no tan sólo educadamente, sino con toda veracidad e integridad moral que respalda sus palabras, desconcierta a aquellos no suelen usar sus palabras para decir plenamente la verdad. Claro que saca de onda oír a alguien que no está metido en el mundo con su hablar corriente y de moda, sino que te habla con toda propiedad la verdad absoluta en sí misma. 

Esas son las palabras que salían de su boca y que incomodaron a muchos porque la verdad les ofendía, como hoy lo sigue haciendo ante muchos, a aquellos que les duele la verdad porque no son capaces de enfrentarla pero sí de evitarla. 

Esa es la boca que nos invita a imitar, no solamente la educada, sino la que dice la verdad plena, la que profetiza, es decir la que anuncia en su momento y denuncia a su vez lo que no es verdad. Esa es la boca que debemos imitar para semejarnos los cristianos cada vez más a Cristo.

“No lo permita Dios…”

“No lo permita Dios…”

Mateo 16, 21-27

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”

Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras”.

————————————————-

Cuando en nuestra propia vida tenemos una referencia a Dios, ante alguna contrariedad o algo que se presente como posiblemente adverso, solemos reaccionar con un “No lo permita Dios” o de igual manera un “Dios no lo quiera”, o “Ni lo mande Dios”, en fin, son varias las expresiones que ya hablan de una petición de esperanza a Dios donde ponemos nuestra confianza en su Santa Voluntad para evitar un mal no deseado.

Pero muchas veces si nuestra voluntad personal no está muy bien ubicada o en dado caso estuviera apegada a bienes o personas, quisiéramos que eso nunca cambie, aquí ya entra un cierto egoísmo donde a pesar del plan de Dios, queremos estancarnos en nuestro propio plan y, en grado extremo truncar otros planes para obtener el nuestro a pesar de los demás.

Encontramos en Jesús ante sus apóstoles algo similar, como siempre en nuestros planes proyectamos en un camino ascendente y cada vez mejor; no se contempla lo negativo que pudiera acontecer, ya que en este caso, implica la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, el cual la explica de manera muy clara, situación que no agrada comentarla y causa exasperación entre los suyos, pero hay que tratarla porque se tiene que prever la reacción y la solución.

Pedro ante el amor que le profesa a Jesús, a manera de desapruebo y defensa reacciona diciendo “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”, actitud muy legítima, pero también podría ser muy perturbadora para hacer renunciar a Jesús a su misión, cosa que rechaza, porque hasta el demonio muy amablemente, a través de los más cercanos, puede presentarnos nuevos planes para renunciar a los verdaderos y santificadores, en concreto al plan de la redención del género humano.

Aquí es donde necesitamos esa sabiduría para saber manejar no solamente lo bueno y agradable, sino también lo adverso y doloroso, eso es lo que realmente nos hace crecer y valorar la excelente vida que Dios nos da. Con una vida solamente basada en lo bueno, no seremos capaces de reconocer la bondad del Señor, estaremos mal impuestos a que todo esta bien y ni sabor tendría, los contrastes son los que remarcan la diferencia y nos hacen crecer.

Por ello si Dios te bendice con una contrariedad, Bendito sea Dios, te está haciendo crecer y si logras superarlo porque puedes, bien por ti, la que sigue será más fácil porque capacitado estarás para manejar lo que venga.

“Martirio de San Juan Bautista”

“Martirio de San Juan Bautista”

Marcos: 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

_____________________

La celebración de la fiesta del martirio de San Juan Bautista, que en la Iglesia Latina tiene orígenes antiguas (en Francia en el siglo V, y en Roma en el siglo VI), está vinculada a la dedicación de la Iglesia construida en Sebaste en la Samaria, en el supuesto túmulo del Precursor de Cristo.

La fiesta aparece ya en la fecha del 29 de agosto en los sacramentarios romanos, y conforme el Martirólogo Romano esa fecha correspondería a la segunda vez que encontrarán la cabeza de San Juan bautista, transportada a Roma.

Tenemos sobre San Juan Bautista las narraciones de los Evangelios, en particular de Lucas, que en ellos habla de su nacimiento, de la vida en el desierto, de su predicación, y de Marcos que nos refiere a su muerte.

Por el Evangelio y por la tradición podemos reconstruir la vida del precursor, cuya palabra de fuego parece en la verdad con el espíritu de Elías. Negó categóricamente ser el Mesías esperado, afirmando la superioridad de Jesús, que apuntó a sus seguidores por ocasión del bautismo en las orillas del Rio Jordán.

Su figura perece irse deshaciendo, a la medida que va surgiendo “el más fuerte”, Jesús. Todavia, “el mayor de entre los profetas” no cesó de hacer oir su voz donde fuese necesaria para consertar los sinuosos caminos del mal. Reprobó públicamente el comportamiento pecaminoso de Herodes Antipas y de la cuñada Herodíades, mas la previsible susceptibilidad de él le costó la dura prisión en Maqueronte, en la orilla oriental del Mar Muerto.

Por ocasión de la fiesta celebrada en Maqueronte, la hija de Herodíades, Salomé, habiendo dado verdadero show de agilidad en la danza, entusiasmó a Herodes. Como premio pidió, por instigación de la madre, la cabeza de San Juan Bautista. Ultimo profeta y primer apóstol, dio la vida por su misión y por eso es venerado en la Iglesia como mártir.

Fuente: Aciprensa.com

“Necedad y sensatez”

“Necedad y sensatez”

Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras.

Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’ Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, Señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’. Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”.

——————————————-

Cuando vamos por la vida caminando tan felices como si nada pasara, es porque en realidad alguien, que sin variar está detrás de ti, hace todo lo posible porque estés bien y cubre la mayoría de tus necesidades, Por lo general son los padres o la pareja.

Sin embargo cuando llegamos a la real auto dependencia es donde nos encontramos con aquel verdadero Yo, lleno de necesidades a cubrir, podríamos decir que es la etapa donde se comienza a manifestar la sensatez, es decir, cuando se reconoce en realidad lo que los demás han hecho y de alguna manera siguen haciendo por ti, pero sobre todo cuando ya lo haces a conciencia por ti y de ahí en adelante incluso por los demás.

Lo malo acontece cuando se permanece estáticamente en una vida de necedad, siempre haciendo un drama para seguir obteniendo el mayor beneficio de los demás, que a esa etapa en concreto se llama abuso, y hay a quien no le importa, mientras obtenga lo que quiere, no le importan los demás.

Claro que un necio va a ser enemigo de un sensato, el cual le moverá su base para hacerlo reaccionar y entrar en un nuevo estado de conciencia responsable, pero una persona así llamada sensata con su vida, se deja manipular creyéndose buena gente por un necio y cubre sus caprichos, entonces la sensatez se vuelve necedad por más que trabaje, ya que no está ayudando a los demás a crecer.

Es necio quien siempre pide ayuda y nunca sale del bache, pero más necio es aquel que le sigue dando aunque con sea buena intención, pero sigue ahí estancada la otra persona, es bueno romper el esquema y no importa si no les ayudas más, no importa que te digan que eres malo como es típico el chantaje y la autodefensa de mártir de ellos, pero lo más malo, es que los mal impusiste a darles, ahora que se impongan a salir adelante solos. Aunque duela, romper con la ayuda es más sensato que la necedad de la dependencia que crean contigo que sí trabajas.

“Abusos personales”

“Abusos personales”

Mateo: 24, 42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación”.

__________________

La gran caridad que tiene Dios para con nosotros nos ha hecho partícipes de tal cantidad de dones y gracias, de una manera tan excelente y en plena libertad, que pensamos que nos pertenecen, olvidando que somos seres amados por Dios, los que se nos han confiado en alegría y total responsabilidad de los mismos, creemos que son nuestros y de nadie más, sin importar lo que hagamos con ellos.

Pero precisamente eso es no entender el plan de Dios ni a Dios mismo, es muy cierto que debemos de amarnos, cuidarnos y aceptarnos para estar disponibles a la misión encomendada en este mundo, pero cuando quitamos a Dios, nos convertimos en unos entes egocéntricos imparables e irresponsables de nuestra parte en la comunidad y sociedad en general.

Entonces en vez de utilizar todo cuanto hemos recibido para nosotros y también para los demás, como el plan de Dios lo comunica, simplemente abusamos sin remordimiento de conciencia. 

Pensamos que nuestros errores no impactarán a nadie, por la falta de conciencia de que somos comunidad y de que sin ella no somos nadie. El problema se revela cuando sin saber ver por donde sus propios egoísmos y errores les golpean queriendo culpar al resto por su frustración.

Por ello hay que no permitirnos auto dañarnos con el pecado y los abusos personales, ya que somos los actores y receptores de nuestras propias consecuencias.

“…Por fuera parecen justos…”

“…Por fuera parecen justos…”

Mateo 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas’! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!”.

——————————————————

Es una pena que la verdad, tan preciada que es en sí misma, en común asociación con la realidad, muchas veces sea rechazada y suplantada por una falsa apariencia, sobre todo hoy, en estos tiempos que la imagen se manipula y se distorsiona tanto para bien, como para mal, es una realidad que en el mundo de quienes no tienen principios, ni moral, ni autenticidad, se la viven vendiendo imágenes falsas; a eso se dedican las agencias de publicidad y mercadotecnia, porque lo que es verdad y bueno en sí mismo se le reconoce y se vende por sí solo, pero si necesita anunciarse es porque, por sí mismo no vale su propio ser como verdadero y bueno.

Acerca de las noticias que se nos ofrecen hoy en día, habría que tener una seria discapacidad para no ver la realidad y creer la sarta de mentiras que manipulan y maquillan, siempre moviendo voluntades débiles y haciéndolas suyas; un ejemplo de manipulación es el siguiente: se desploma un avión, si dicen que estaba lleno de convictos asesinos, decimos, que bueno, se lo merecían; pero si dicen que había ochenta niños y que las perdidas ascienden a billones de dólares, entonces si nos mueven. Así es como te presentan la información, sembrando la reacción deseada en ti.

Más sin embargo, para qué nos vamos lejos, lo mismo acontece en nuestra propia vida y familia, una es la pantalla que presentamos y otra es la realidad que vivimos, pretendemos vivir en los más lujosos residenciales o bien posicionados, publicar eventos sociales personales en los periódicos, decir que conocemos a la crema y nata de la sociedad por nombres y apellidos, cuando en realidad no tienen ni en qué caerse muertos y hasta andan pidiendo por doquier para la mensualidad de la niña o para la gasolina, pero antes muertos que sencillos.

No hay que ir tan lejos y juzgar a los fariseos cuando nosotros estamos peor. Cuidado con la hipocresía, suele salir cara, sus consecuencias son irreversibles y las pérdidas no son en dólares, pero si en personas que valen la pena y en la confianza hacia ti, fatal.

Ya se acabaron los tiempos de las apariencias, ya no haces tonta a la gente, hoy ó vives tu verdad y en la verdad o, tu mentira será autoexpuesta no por los demás, sino por ti mismo, no te extrañe luego y se diga públicamente: ‘por fuera parecen justos’.

“Descuidan lo más importante”

“Descuidan lo más importante”

Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad!

Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera”.

——————————————-

Hoy, día a día, tenemos que tener la mirada puesta muy concisamente en aquello que estamos impuestos a hacer como lo ordinario, cuando en realidad estamos siguiendo patrones, unos aprendidos y otros heredados, dichos patrones como todo en la vida traen consecuencias tanto positivas como negativas, todo en base a esas cosas que le damos mas importancia, así como las que desatendemos intencionalmente o por ignorancia pero que no dejan de afectar tu vida personal y los cercanos.

Es que si damos importancia a algo superficial, totalmente circunstancial y pasajero, dejaremos descuidados aspectos fundamentales y estructurales de la propia vida y relaciones familiares, es como cuando una persona decide gastar en un mundial de fútbol todo lo que tiene para adquirir lo necesario en los estudios de sus hijos; que gane tal o cual equipo en lo más mínimo te beneficia, ni añade nada a tu persona o a tu vida, en cambio la familia realmente se verá afectada.

Muchas veces ese mismo patrón lo repetimos una y otra vez, en diversos aspectos de la vida, siempre buscamos las prioridades heredadas, y es que hay que comprar ciertos productos por tradición aunque no se necesiten ni agraden, en fin, ejemplos podemos poner por montones, pero sobre todo, siempre hay que saber discernir para valorar lo que realmente es más importante, aquello que se necesita en las circunstancias actuales, con el tiempo serán otras decisiones según las circunstancias se presenten, pero sobre todo no nos permitamos descuidar lo más importante, aquello que realmente vale la pena y que impactará la vida de los tuyos positivamente.

No permitas que el mundo, los amigos o las influencias te inviertan los valores, donde se realce lo ufano y se denigre lo sagrado, siempre hay que cuidar lo que siempre será lo más importante. No dejes de usar lo circunstancial, pero no se te olvide que al final lo que te llevas es lo sagrado. No descuides lo más importante.

“Altares al EGO”

“Altares al EGO”

Mateo: 23, 13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto y, cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!

¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga, pero que jurar por la ofrenda que está sobre él, sí obliga.

¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él”.

_____________________________

Existe una no tan sana, sino enfermiza competencia en la que sobre todo y todos deseamos aparecer como el centro del universo, eliminando y descartando a quien pueda darte la contra y opacarte, no sólo en lo personal sino incluso en lo laboral y en todo lo que se refiera a ti hasta la última molécula tuya.

No dejamos de revelar una tremenda inseguridad, por lo que tenemos que elevar nuestra imagen a una categoría que brillemos momentáneamente aunque sea con inserciones pagadas. Lo hacemos con nuestra propia imagen, así como con nuestra dominante e impositiva manera de ser y de pensar, y no se diga cuando se buscan adeptos que te sigan y no piensen mejor que tú.

Ciertamente suenan a actitudes adolescentes, pero parece que cada ves más se estancan en esa etapa de la vida o surgen regresiones, sobre todo para llenar huecos por lo general de falta de afecto básico familiar.

Nos encontramos que solemos construir nuestros propios altares, pero al ego, incluso en nuestra propia casa la imagen principal y más grande, con el marco más costoso suele ser entre muchas tu foto de mejor perfil, tu mejor logro, tu mejor medalla, tú con el trofeo, o acompañado de tu pareja como trofeo adquirido y bien ganado, puede ser también la foto de la ordenación sacerdotal, o de la consagración religiosa, la de la presidencia en algún negocio, en fin, utilizamos esos altares para autorendirnos culto y exponerlo a los demás. 

Jesús es claro cuando nos dice que no hay que aparentar ser más de lo que se es, quien presume de saber, o quien presume de tener. En realidad lo que manifiestan es su pobreza y que cada vez pierden más. Un verdadero valor brilla solo, no se opaca solo, pero no permitas que pierda su valor al denigrarlo con la presunción. 

Destruye los falsos altares al ego y brilla por tu bondad natural.

“Delegación acompañada”

“Delegación acompañada”

Mateo: 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

_____________________

Vivimos en un mundo de humanos, que destituye a los humanos, que promueve en base a derechos la participación en actividades que lo denigran y llevan al pecado de manera oficial para contradictoriamente remarcar el dolor generado y escandalizarse del mismo. Hace nuestra cultura que dejemos de confiar en la humanidad para idealizar instituciones y falsas seguridades.

Quitando la confianza en el hombre, le quita su autoridad, entonces quedamos al amparo directo de Dios, pero nos presentan un dios que no sabe salvar sin antes ser manipulados, por ende, terminamos confiando de manera rebelde en todo lo contrario a lo que se refiera a Dios, ya que el dolor se asienta como lo ordinario y un poco más no importa.

Dejamos de confiar en aquellos que precisamente por medio de su intercesión, delegados para ello, los ha llamado y preparado para que guíen en la verdad, dando a conocer la misma voluntad de Dios para toda la humanidad.

Es el caso de Pedro, no es elegido por su poder, sino porque precisamente sabe combinar su experiencia, su inteligencia, su entrega y su amor, con la gracia de Dios que complementa.

Podríamos decir que nadie es digno, de lo que Dios nos comparte por esa mala influencia que nos han sembrado sobre no confiar en los demás, pero Dios nos invita, participa y  hace dignos por su misericordia a ser instrumentos de su gracia.

Dios lo puede, falta que lo creamos, ya que Dios se vale de incluso las personas más indeseables para hacerte crecer y estar preparado para su gracia. Dios delega, pero no deja solo, delega y acompaña, ya que la persona hace el mínimo y Dios el resto.