“¿Tu Cruz es pre-pascual o post-pascual?”

“¿Tu Cruz es pre-pascual o post-pascual?”

Mateo (16, 24-28)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey”.

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Podríamos pensar, ¿que rayos significan esos enredos de pre y post pascual?, a mi que no me vengan con engaños. No, no es ningún engaño es un concepto realista de lo que la cruz fue y lo que es ahora.

Cuando nos referimos a una Cruz Pre-Pascual, estamos hablando de ese instrumento de muerte tan de moda usado por el imperio romano para dar muerte escarmentada a los que consideraba sus enemigos, así como un asesinato público para amedrentar a los pueblos conquistados.

Aquí esa cruz es un signo de muerte, de dolor, de miedo o temor, de injusticias, usada en el proceso de la crucifixión que data ya desde el siglo VI antes de Cristo con los asirios y posteriormente utilizada en el contexto de las culturas mediterráneas, usada oficialmente hasta el año 337 después de Cristo. Hasta aquí encontramos a esa cruz Pre-Pascual o antes de la pascua de Cristo, que no varió su significado sino hasta la muerte de Cristo en la Cruz.

Sin embargo, cuando nos referimos a la Cruz Post-Pascual, es decir, después de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, ese mismo instrumento que por mucho siempre se le catalogó de muerte, ahora se revalúa en base a las circunstancias acaecidas y transformadoras del mismo Cristo, el cual ciertamente sin variación muere en ella, pero no es sino por ella, que esa muerte dio paso necesario a la resurrección, por lo que un instrumento de muerte antagónicamente se transforma directamente en un instrumento de vida, y una vida eterna que no vuelve a morir.

Ahora esa cruz es de alegría, de restauración, de vida nueva, de esperanza.

Pues bien, ante la invitación de tomar la cruz, cual crees que debes tomar, porque existen hoy en día bastantes personas las cuales continúan creyendo que la cruz sigue siendo el dolor, el sufrimiento que deben aceptar ciega y abnegadamente, pero venerando todavía una cruz antes de Cristo, una cruz de muerte.

Nada nos cuesta dar el salto a la cruz transformada de la vida y de la alegría que brinda haber recibido la vida eterna, aceptar esa cruz es aceptar un Cristo vivo y resucitado, una humanidad restaurada y un seguimiento en la gracia renovada en un a cruz que ya no es la misma.

No temas actualizarte, deja esa cruz pesada del dolor pre-pascual y únete al gozo que conlleva la nueva cruz que Cristo nos ofrece, a la medida de tu capacidad y llena de todo lo que Cristo trajo con su muerte, pero sobre todo con su resurrección.

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