“Conformistas y consolados”

“Conformistas y consolados”

Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros cuando es odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas».

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Los valores a través del tiempo, aunque son únicos e inmutables, la cultura del tiempo los va cambiando y hasta desvirtuando, de tal manera que llega a poner como valor absoluto inclusive los malos hábitos y los pone de moda, claro con sus debidas facturas a pagar que sin falta llegan a su tiempo, de lo cual no te informan, pero ese no es el problema, a fin de cuentas al final caemos en cuenta de que eso no era valor, sino todo lo contrario.

La cuestión radica en que aunque cada vez tenemos más y mejores situaciones así como oportunidades, sin embargo no dejamos de ser conformistas, lo cual me atrevo a afirmarlo porque no dejamos de buscar siempre lo mismo, parece que tenemos una rutina autocícilica en total dependencia con aquello que te atrae, dígase personas, cosas, bienes y entre otras cosas algunos vicios.

No llamo conformismo a tan sólo navegar por la miseria y la pobreza en aquellos que no quieren salir de su situación, sino que incluyo a los que de igual manera inundados en la riqueza se conforman con ello. 

Aquí es donde llamo a los consolados, aquella gama de personas que van desde los que buscan sólo tener para comer, hasta los que las riquezas y la abundancia de bienes les consuela, pero no les otorga la plena felicidad.  

Son esos que parece que les basta el consuelo de éste mundo, sin embargo no llegan a la dicha, el sentirse realmente orgullosos no de lo que tienen, sino de lo que son, de su experiencia, de su capacidad para llegar a los demás y alentarlos aún en sus propias necesidades, los que no se conforman con un auto del año por más renombre que tenga, ni se consuelan con un premio de millones, aunque esto sea bueno. La razón es porque eso no sacia a un corazón que espera lo que realmente lo llena, es decir la dicha de haber dado de sí, algo a los demás, de haber salido adelante a pesar del dolor, de saber caminar con la frente en alto y sin prejuicios.

Esos no conformistas y consolados son los que necesita el mundo tan necesitado de novedad y admiración de la propia vida que nunca deja de tener lo suyo, con o sin bienes. Por ello, no dejes que el mundo te consuele, busca siempre algo mejor.