“La compañía”

Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

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Nuestro sistema social está organizado de tal manera para que nunca estemos en soledad, somos seres relacionales, competitivos y productivos, todo para un mismo fin, el mutuamente ayudarnos con los servicios y dones puestos en pro de uno mismo y de los demás.

Desde que nacemos estamos al lado de alguien mas, iniciando con la familia y luego con los que nos vamos desarrollando y conociendo en el camino; de tal manera que vamos creando un entorno a nuestro alrededor delimitado por la propia cultura personal recibida, como los gustos particulares de cada quien, que se manifiestan con quienes convivimos por el perfil que buscamos.

Aquí hay que resaltar que la compañía que aceptemos a nuestro lado, tiene que ser lo más sana posible, ya sea para que te ayude a crecer o le ayudes en su caso. Jesús tenía varias personas que lo seguían, entre ellos varias mujeres, que al reconocer que las había sanado de sus enfermedades y demonios, no dudan en estar cerca de Él.

Sanación que libera de odios, depresiones, envidias, criticas, malos pasos, cosas que menguan la salud física y la degradan, iniciando con la psique, continuando con la somatización corporal y hasta terminando en la posesión. Pues Jesús a quien le acompaña lo libera de todo eso porque quieren estar con Él y ser salvos tanto en lo mental, físico y espiritual.

La compañía debe ser una verdadera relación de amistad, amor y respeto, porque cuando no se dan estos elementos, entonces no es amistad, sino complicidad, ya que en la relación se comparte mutuamente la responsabilidad del otro. Y si son para hacer el mal y auto hundirse, no vale la pena. 

Permite que Jesús entre en tu compañía y verás hasta dónde puedes llegar y sobre todo, la tranquilidad y paz que vas a sentir, porque si nada de eso tienes, entonces hay que ver de qué o quién te acompañas. Dime con quién andas, y te diré…….