“Miedo preguntar”

Lucas 9, 43-45

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del Hombre lo van a entregar en manos de los hombres».

Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

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Hay una cierta tendencia en la mayoría de nosotros que se manifiesta en sociedad como un seguir la corriente ante el común de las opiniones y comentarios de los demás, aunque éstos no sean verídicos. Preferimos dar razón a quien no la tiene y quedarnos en la omisión de la verdad.

Hay una cierta cultura que poco a poco va despersonalizando al individuo sabiendo que su opinión no vale en ese medio ya caduco y manipulado. Se sabe que opinar viene a menos por el miedo a la denigración y ridiculización de la verdad, por ello mejor dar oídos sordos y seguir tendencias.

Sin embargo esto trae consigo consecuencias, ya que no se está ejerciendo el don recibido llamado profético de anunciar y denunciar, que precisamente se quiere silenciar, ya que estorba a la inversión de valores, donde lo malo ahora se cataloga como bueno y lo bueno se ridiculiza como anacrónico y caduco.

Nos hace cobardes inclusive con lo evidente, y aunque todos conocen la verdad de una situación, nadie dice ni hace nada. Eso llega hasta la propia vida personal, porque ni a la propia familia, hijos y pareja nos atrevemos a llamar a las incomodidades por su nombre y por ende no tratarlas ni solucionarlas.

Nada nuevo en la historia de la humanidad es esto, y como dice el mismo evangelio, nos resulta oscuro, pero porque el verdadero miedo no es a la verdad, sino a nuestra verdad que nos aterra, mejor no indagar, ni crecer, ni escarbar al interior personal porque nos paraliza.

Pero que no te de miedo preguntar, claro, sin caer en la cruda franqueza; para ello permitir a la prudencia moderarla y a la caridad aplicarla. Pero preguntando se llega más certeramente a donde quieres llegar, y si duele, es signo de que va sanando.