“Este mandamiento es el principal…”

Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: —Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

Él le dijo: —«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

————————————————-

Todo, pero absolutamente todo tiene un fundamento, una base, un principio, si hablamos de helados de sabores, el fundamento será el frío; de zoológicos, serán los animales; de negocios el dinero, y así cada cosa tendrá su razón de ser, En el caso de la religión, podríamos pensar en que el fundamento es Dios, pero como el termino religión viene del vocablo latino re-ligare, unir con… el fundamento principal es el amor, es el motivo principal y único por el que existimos, para unir al Creador con la creación y permanecer.

A lo mejor ponemos como base fundamental el pecado, la ley con sus mandamientos, los santos o incluso, respetuosamente a María Santísima. No dejan cada uno de ser muy vitales e importantes, pero la verdadera causa por la que nos creó, estando perdidos nos rescató, y sigue siendo generosamente providente a pesar de nuestras limitaciones, es el amor real, puro y verdadero de Dios.

Porque cuando descartamos el amor de Dios en nuestra vida y relaciones personales, habrá que suplirlo con algo, si es el temor al pecado, la justicia, la religiosidad, todo esto sin amor, cae en desvíos, y por ahí se desenvolverá tu vida, remarcando en exceso esos aspectos, más no el amor.

Imagina si Dios mismo perdiera o cambiara el rumbo y, decidiera que en vez del amor se fundamentara en la justicia, ¿Donde quedaríamos en este preciso momento?, ¿quién saldría ileso?, ¿Quien sería justo?, ¿Tú?, solamente Dios y tú lo saben, de igual manera conmigo y los demás, porque si tu cambias el fundamento en tu vida, no es problema de Dios el que no sepas ni quieras amar, es tuyo y los cercanos a ti pagarán las consecuencias colateralmente.

Tampoco remarcamos que es el único mandato, para tomarlo radicalmente a extremo, simplemente es la base fundamental, el eje, la piedra angular, el principal motor, y la única causa a veces irracional de que estemos en este mundo junto con el resto de la creación, por que todo lo ha hecho con amor y sin amor nada cumple su cometido completamente.

El amar al amor mismo, es amar a su vez lo que ha creado, porque ha emanado del ser mismo de Dios, entendiéndolo y viviéndolo le da sentido a todo, todo lo ilumina, y no atolondradamente, sino ecuánime y sensatamente con la mente y el corazón en la mano,  porque sin el amor, nada vale la pena, nada tiene sentido, pero todo es amado en sí mismo por el hecho de existir, cuanto más tú, cuanto más tu prójimo.