“Salir de una y entrar en otra”

“Salir de una y entrar en otra”

Marcos: 5, 1-20

En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.

Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “¿Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.

Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Cómo te llamas?” Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.

Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.

Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.

____________________________

Es una realidad el saber que tenemos una y mil limitaciones con las que convivimos ordinariamente hasta el grado de considerarlas normales y justificarnos en ellas poniendo varias excusas para defenderla y seguir igual.

Ya es una ventaja cuando alguien nos las hace notar y, aunque con enojo reaccionamos ya es un primer encuentro con nuestra oculta realidad de la que no somos conscientes. Si lo llegamos a aceptar, en realidad inicia un proceso de sanción que lleva la mayor y más dura parte tratada: la aceptación.

Pero el chamuco que nos embauca se prende de esas vulnerabilidades de nuestra personalidad para manipularnos y no dejarnos, ni tener paz. Es muy audaz el condenado ya que usa estrategias para permanecer y seguir sembrando su odio y veneno, un ejemplo de ello lo tenemos en este evangelio cuando le duele que le atormenten con el bien y la gracia de Dios que Jesús con su presencia transmite, dolido sabiendo que su dolor proviene de saberse hacedor del mal que se expone claramente ante el Señor, solicita salir y meterse en una piara de cerdos lo cual Jesús permite.

Al igual nosotros podemos solicitarle a Dios dejar un vicio o una actitud negativa, pero alrededor siempre hay piaras con las que podemos cambiar de un vicio o una codependencia a otra, quedando en el mismo esquema de faltas y dolor.

Hay que permitirnos sanar totalmente y no dejar que una nueva influencia nos haga depender de sus atractivos males, porque por ahí empieza la verdadera salud.

“Éste enseñar con autoridad, es nuevo”

“Éste enseñar con autoridad, es nuevo”

Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él». El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

—————————————————-

Los modelos educativos varían bastante de región en región, no se diga así entre fronteras, aún en los mismos centros educacionales de la misma denominación varía. Y es que además del Alma Mater que es inculcado en las casas de estudio, con el cual tendemos ordinariamente a identificarnos como es evidente, existen variantes en la misma enseñanzas, ya que cada persona utiliza una pedagogía general pero a su vez muy particular, según sea la persona.

Podemos distinguir entre enseñanzas comunes como lo haría cualquier maestro, ya que la relación docente – alumno es en gran parte un compromiso remunerado, el cual no genera ninguna obligación de relación personal y por ende ningún vinculo que perdure posteriormente.

Sin embargo encontramos una marcada diferencia con las enseñanzas de Jesús, ya que aquellos que lo escuchan tan libre y voluntariamente, llegan a obtener una relación tan personal y directa que ya no implica un alumnado, sino el tan digno título de llegar a ser su discípulo, aquel que sigue, conoce, aprende y ama a su maestro, ya que el ideal es poder llegar a ser como él.

Es esa es la pequeña diferencia que perciben aquellos que lo escuchan ya que su palabra a su vez los transforma con la misma gracia de Dios porque es alimento. Además de que lo que predica esta respaldado por los mismos hechos tangibles de su propia vida, no habla de sabiendas, sino de sus hechos y sus obras buenas consumadas.

Es por ello que ése modo de enseñar, es con autoridad basada en su vida y en la caridad con la que lo expresa, incluso hoy en día sigue siendo nuevo porque no se aplica de la misma manera, pero el modelo lo tenemos así como la oportunidad para realizarlo, sólo falta la decisión para hacerlo.

«¡Silencio, cállate!»

«¡Silencio, cállate!»

Mateo 5, 13-16

Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?». Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero, quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!».

————————————————-

Parece una dura expresión cuando a alguien le decimos exclamativamente que se calle, parecería una reacción de violencia contra sí y contra la persona afectada, eso en cuanto a las relaciones personales conflictuadas, en ese rubro parecería lo más normal dentro del calor de la una discusión.

Pero no necesariamente debemos de aplicarlo al plano de las relaciones personales, en ocasiones encontramos el mismo ruido en nuestro ambiente laboral, familiar e inclusive aquel en el que voluntariamente recreamos en nuestra mente como un distractor ante la realidad que por el momento nos circunda.

Parece que cuando estamos mas tranquilos, de algún lado acontece alguna contrariedad que viene a romper nuestro esquema de paz, y nos hace reaccionar de mil maneras, cosa que a Jesús no le afecta, es capaz de estar descansando a pesar de la tormenta, y no por que sepa lo que va a pasar, sino porque no se deja llevar ni responde a las amenazas del miedo que se presentan, no le dedica la atención que pretende distraerlo y meterlo en pánico, cosa que si aconteció con sus discípulos, y respondieron como el temor se los sugirió.

Por ello Jesús los reprende, le dan excesiva importancia al acontecimiento y se dejan obsesivamente llevar por el mismo, no los regaña por haberlo despertado, sino por lo frágil que ha sido sus voluntades ante esas circunstancias. No saben callar sus miedos.

Igual nos pasa a nosotros, cualquier amenaza que se presente, ya estamos predispuestos a responder como la misma lo espera, nos hemos hecho vulnerables y débiles ante los acontecimientos que suceden, por lo que es necesario como Jesús callarlos, no permitir que saturen la mente y dispersen nuestra inteligencia, dejándonos discapacitados ante las circunstancias, necesitamos fortalecernos, inclusive callar nuestra propia mente que no para de imaginar lo que si y lo que no será cuando aun no es. 

Es por ello que quien requiere la mayor atención eres tú mismo, no las circunstancias ni los ruidos, para que sepas reaccionar debidamente lo mejor, con serenidad y paz en su momento. Así que a todo lo que no tiene la debida importancia pero que te quiera distraer y perturbar dile «¡Silencio, cállate!».

“…Va creciendo, sin que él sepa cómo”

“…Va creciendo, sin que él sepa cómo”

Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, decía Jesús a las turbas: —El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. El duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. Dijo también: —¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas. Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

——————————————

Una de las explicaciones del Reino que hace Jesús en éstos ejemplos es la de la semilla, que refleja claramente cómo Dios es el autor mismo de todo, porque a veces nos sentimos muy confiados de que las cosas van a salir bien, pensando que en todo dependen de nosotros, y olvidando que somos colaboradores de Dios y Dios de nosotros.

A veces deseamos que todas nuestras encomiendas, labores y circunstancias, se den en el fin que deseamos muy particularmente, pero olvidamos que la gracia y el poder de Dios es quien todo lo lleva a buen fin.

Una cosa es ser partícipe de la responsabilidad, y otra cosa es ser al autor mismo, lo malo es cuando nosotros nos ponemos el título de autores, cuando en realidad sólo somos colaboradores, porque la semilla no da fruto tan sólo si le pones agua, o cuidados, tú no la haces crecer, ni la haces a voluntad dar frutos, es muy cierto que ayudaste, aquí es donde radica la grandeza de tu valiosa participación, pero no es obra tuya, es en común colaboración con el Creador.

Igual la obra de Dios en tu vida espiritual no depende tan sólo de tu elección de amarlo a voluntad, es fruto de respuesta del mismo amor de Dios, y tu santidad es partícipe de su santidad, es tu dedicación y esfuerzo, aunado a la misma gracia de Dios, que Él, sin que tu sepas hace lo suyo en ti. 

Basta con reconocer tu parte y a su vez la parte del Señor, porque hasta sin ti el Señor hace crecer sus frutos, cuan mejor ser darán si tu te dispones a ayudar, serás colaborador y a su vez digno receptor de sus dones.

“Se le quitará hasta lo que tiene”

“Se le quitará hasta lo que tiene”

Marcos 4, 21-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: —¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír que oiga.

Les dijo también: —Atención a lo que estáis oyendo: La medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

—————————————-

Todo en la creación tiene un fin, y fue creado para un fin concreto, es aquello que le da su razón de ser, a tal grado que cuando se emplea para tal, a lo que fue llamado cumple su vocación plenamente.

En ésta enseñanza evangélica de Jesús, no está hablando de posesiones o bienes materiales, que en nuestro esquema de pensamiento sería lo primero que entenderíamos, lo juzgaríamos de injusto y monopolizador y selectivo al preferir a los que tienen más.

En realidad está hablando de vocaciones, de el fin para el que fue creado cada ser tanto animado como inanimado. Si tomamos como ejemplo la misma sal, si no cumple su fin, si no da sabor, entonces no sirve y esa cualidad se la participara a otro elemento que si lo cumpla y de dicha propiedad. Lo mismo con un perro, si no ladra, si no cuida, si no se comporta como tal, estará negando su propio ser, entonces se busca otro que sí lo cumpla como tal.

Al igual se aplica con nosotros, hemos sido creados en responsabilidad con el resto de la creación, para preservar, cuidar, amar, crecer, desarrollar, y ser partícipes además como depositarios de los dones divinos que complementan nuestra vida, pero si no damos la medida que sí podemos dar, entonces ahí aquello a lo que fuiste llamado, se lo participará a quien sí responda para completar el plan de la redención divino junto con nosotros.

A aquellos que no desean hacerse capaces en confianza de realizar la encomienda en el plan de Dios, entonces simplemente los descartará en medio de Su dolor, porque ellos no aceptaron ser dignos del llamado en el que pudieron santificarse dando lo que ya habían recibido.

A ellos sí se les quitará hasta lo que tienen, porque la gracia de Dios no puede ser desechada, sino aprovechada en los que realmente desean hacerla también suya y dar frutos de santidad.

“¿No entienden esta parábola?”

“¿No entienden esta parábola?”

Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar: —Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.

Y añadió: —El que tenga oídos para oir que oiga.

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. El les dijo: —A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que «por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdone».

Y añadió: —¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso, al escucharla la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la Palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas, éstos son los que escuchan la Palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la Palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena escuchan la Palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.

—————————————————

Dentro de la pedagogía divina, ante su inmensurable sabiduría, Dios es tan simple y sencillo, que ante nuestras propias complicaciones y logísticas mentales, se afianza en darse a conocer, así como sus planes sobre nosotros, de la mejor manera posible y asimilable, es por ello que en vez de dar clases de Teología profunda, lo hace con las sencillas parábolas.

Sin embargo, acontece que en ocasiones ni eso se entiende, pero no por la pedagogía divina, sino por la misma distracción humana que proviene de nuestros cansancios así como nuestras voluntades deseando un especifico resultado.

Cuando es por cansancio, es comprensible que la asimilación se de lenta aunque los conceptos sean claros, y en su momento la solución tan sólo requiere la atención.

Pero cuando el entendimiento requiere de la voluntad, entonces se torna selectivo, y por ende inmaduro, ya que se decide entender lo que conviene y lo que no compromete, aquí en este caso no se le llama distracción, sino necedad, al no aceptar la realidad tal cual, si no es acorde a mi deseo final. El caso es que se sufre menos si se acepta la realidad.

“…Ése es mi hermano…”

“…Ése es mi hermano…”

Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan. Les contestó: –¿Quienes son mi madre y mis hermanos? Y, paseando la mirada por el corro, dijo: –Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

———————————————

La familia nativa y original en la que Dios pretende enviarnos a este mundo, es un signo ya de el acompañamiento que provee a nuestro lado en la persona de nuestros padres y familiares, nunca nos envía solos, siempre el entorno será cálido y amigable, bueno ese es el plan de Dios, por lo que si en nuestras circunstancias personales no aplica exactamente como tal, no es porque Dios así lo desee, ya que el proceso de tu concepción y venida al mundo implicó a tus potenciales padres en las circunstancias que hayan coincidido en sus vidas, pero si el resto no se dio idealmente, ya no es porque Dios tenga ese plan, sino porque nosotros como seres humanos le cambiamos el proyecto y no respondemos como tal.

Sin embargo, sea o no el plan humano responsable ante el proyecto de la familia, de igual manera Dios re-adapta su plan para hacerlo coincidir con el tuyo, porque nadie en lo absoluto es indeseado de Dios, todos estamos aquí por su designio y por ende con una misión concreta que nos irá revelando en el camino, para lo cual vale la pena estar atentos.

Jesús fue concebido en el mismo plan, sin distinción ante el ser humano, con la excepción de su divinidad y el pecado, respetando el proceso natural del crecimiento ordinario de un ser humano, por ello es parte de una familia, que de igual manera lo acogió desde su nacimiento hasta su vida independiente.

En ese mismo esquema nos incluye a todos y nos hace ser conscientes de que si la familia en tu vida no fue funcional, no importa, te está invitando a ser parte de la nueva familia en la fe, donde recibirás aquello que en su momento no pudiste recibir, y donde podrás desarrollar plenamente tu correcta voluntad y afectos.

Pero si nos cerramos, incluso los que nos decimos hijos de Dios o cristianos, a pretender tan sólo aceptar a los que vienen de familias perfectas, a los buenos, no sólo a la religión, sino a la misma relación amistosa, estamos truncando el plan de la familia de Dios no al rechazar al otro donde sus circunstancias son disfuncionales, sino a encapsularnos en nuestra pseudo-familia “perfecta” que no respeta el proyecto de Dios, y que así es imposible que esté unida a Dios.

Jesús nos recuerda que ya tiene el valor de su propia familia, lo siguen buscando, pero no rechaza e incluye a aquellos en el mismo amor y aceptación a tal grado de llamarlos “ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”. Si aún no los incluimos, nos falta.

“Unos letrados decían…”

“Unos letrados decían…”

Marcos 3, 22-30

En aquel tiempo, unos letrados de Jerusalén decían:

—Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.

El los invitó a acercarse y les puso estas comparaciones: —¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil, no puede subsistir; una familia dividida, no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

————————————————-

Los conocimientos adquiridos en nuestro esfuerzo personal, ciertamente forman nuestra vida así como nuestro esquema de pensamiento, el cual junto con nuestro perfil psicológico deriva en algún esquema de pensamiento que se nos acomoda, o en ciertas ideologías.  En otros casos nos valemos de ellos para afirmar quienes somos, o quiénes pretendemos ser, pero el estudio no lo es todo en nuestra vida, es un elemento básico y muy importante, pero el hecho de que seamos letrados, no es garantía de que seamos excelentes personas, porque hay que ver también cómo estamos en el ámbito de la estabilidad emocional así como en la espiritual.

Aquí en concreto, ante Jesús, a dichos letrados, aquellos que se mencionan en el evangelio, no les vamos a quitar el título, pero es muy cierto que se ponen a opinar sobre campos que no les incumbe, que no han profundizado en ellos y que no tienen idea de cómo manejarlos. Pero que con su autoridad ganada a título sobre papel, se dan el lujo de posicionarse aunque se equivoquen.

A ellos, se les hace fácil desacreditar a otros si lo desean, muy seguros de su rol y estatus, pero que no saben ni se dan cuenta del campo que están tratando. Al contrario en Jesús vemos que vive dentro de la realidad no letrada ni literal, sino verdadera y existencial, con conocimiento certero y experiencia basta; les refuta la consecuencia de sus juicios no fundamentados, de sus críticas y descréditos, porque al parecer no se dan cuenta de que llegan a blasfemar incluso contra el Espíritu Santo, y eso lo esclarece Jesús haciéndolo notar.

A veces de igual manera nos sentimos con todo el derecho y la autoridad para juzgar y afirmar difamatoriamente nuestros propios sentimientos hacia el otro para denigrarlo, pero de igual manera, no olvides ni pases por alto aquello que con tu juicio estás atrayendo hacia tí, simplemente como consecuencia lógica de tus propios actos que no alcanzas a ver hasta donde llegan.

Es por ello, que por muy sobreinformados que estemos, no tenemos el derecho de perturbar otra alma, porque siempre será un reflejo de cuán lastimada está la tuya. Respeto, creo que es lo que debemos de tener ante cualquier situación del otro.

“Cuando arrestaron a Juan…”

“Cuando arrestaron a Juan…”

Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el“Evangelio». Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

—————————————————

Una de las cualidades en las que Dios se manifiesta, es a través de los hechos y acontecimientos que van coordinadamente en sucesión dentro del plan divino, porque nada pasa por coincidencia, todo tiene un por qué y un para qué.

El Caso lo tenemos muy claro, cuando en ésta lectura inicia remarcando “Cuando arrestaron a Juan”, fue el signo evidente para Jesús de que la obra precursora de Juan en cuanto prepararle el camino, había concluido, su obra ya estaba hecha, ahora es el turno de Jesús, donde entonces se marcha a Galilea para realizar certeramente su misión anunciando que es tiempo, que debemos tomar una actitud de preparación e iniciando a elegir a sus discípulos y apóstoles que continuaran su obra.

Dios va disponiendo a las personas y situaciones de una manera sublime y a veces imperceptible, sobre todo para los distraídos de las cosas de Dios e inmersos obsesivamente en las cosas del mundo, sin un equilibrio que conjugue ambas realidades. 

Podríamos pensar que las cosas no salieron bien, porque arrestaron a Juan Bautista, lo asesinarán posteriormente, a Jesús lo rechazan incluso los suyos, el panorama no pinta bien para nosotros, pero lo que no vemos es que la obra se está afianzando lenta pero de manera segura.

Y es que Dios no obra conforme a nuestros ideales y perfectos planes, sino que se vale de todo, hasta de las propias obra negativas, para incluso con ellas glorificar a Dios. Eso no cualquiera lo entiende, pretende que Dios obre tan sólo en lo bueno y perfecto, pero inclusive dentro el máximo dolor que se presenta, Dios está al pendiente para que el resto salga bien, no importa el medio ni las circunstancias, pero hay que saber verlo, porque el dolor humano, los odios adquiridos y los sembrados velan totalmente la mente y la paz del alma.

Sin embargo tanto Juan como Jesús completaron su obra, los aspectos negativos no son divinos, surgen de la capacidad humana de denigrar la propia dignidad demostrando que tan bajo puede caer y lo ha hecho. Por ello, Dios está en todo y nada queda sin su mirada ni sale de su plan, aunque malamente nosotros lo cambiemos, Dios cambia el suyo para obtener lo mejor de ello.

“Decían que no estaba en sus cabales”

“Decían que no estaba en sus cabales”

Marcos 3, 20-21

En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

——————————————

Cuando hay personas que difieren de nosotros en su forma de vida y pensamiento a veces radical al nuestro, o cuando no lo alcanzamos a entender por donde va su obra, lo más común es juzgar atacando a la otra persona afirmando categóricamente que no está bien en sus capacidades, así nos defendemos y no quedamos mal, sino que sembramos previamente la distracción en la otra persona para que sea el centro del asunto.

Pero olvidamos que al final de cuentas, somos totalmente conscientes y responsables por todo aquello que digamos, aunque se nos haga fácil hablar, lo que surja de nuestra boca, es nuestro, porque no basta con soltarlo a los cuatro vientos, si con esos comentarios pretendemos buscar un fin ya sea bueno o malo para las demás personas, también tiene un origen, y si el origen eres tu, pues en su momento tus propias palabras te condenarán.

No es que sea una maldición, sino que en realidad es una consecuencia lógica propia, porque todo en este mundo tiene una causa y un efecto. Nuestra actitud debería ser un poco más prudente, ya que al hablar sin conocer, creo que nos defenderíamos más si nos quedamos en silencio, en vez de sembrar un mal y recoger los mismos frutos.

A veces como con Jesús, es la propia familia la que juzga y afirma dichas loqueras, pero bendito sea Dios que es este tipo de loquera y no otra peor.