“Los llamó”

“Los llamó”

Marcos 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges —los truenos—, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

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Por lo general solemos pensar que en nuestra vida tenemos una capacidad de elección muy diversa y a su vez selectiva, es decir, tenemos un amplio margen de seleccionar lo que más nos agrada, creemos que todo está dispuesto en nuestra voluntad y que hacemos lo que mejor nos parece.

En realidad, sí puedes elegir lo que desees a tu mejor gusto, pero muchas veces elegimos más que selectiva, condicionadamente, porque los gustos aunque ya se van perfilando en tu vida desde el nacimiento y se van acentuando durante el crecimiento, muchos de ellos son implantados, ya sea por elección de la propia familia o en exigencias optamos por lo contrario; como cuando en tu casa se usa preparar casi a diario arroz, o quedas impuesto, o lo odias de por vida, así mismo reaccionamos en todos los niveles de la vida, no somos tan libres de elegir cuando ya estamos predispuestos a algo previamente implantado, ya sea con el ejemplo o las costumbres.

Ahí tenemos el caso de aquellas personas que buscan una pareja, suelen repetir patrones iguales o semejantes a los de sus padres, tanto en virtudes como en vicios y esa aunque es una libertad de elección, la condición implantada predomina y eso no es libertad de elección, aunque te parezca que sí.

Una gran ayuda es la que Dios nos brinda cuando nos llama, porque la elección en parte es tuya de seguirlo, cuando en realidad estás respondiendo a un llamado al que eternamente fuiste elegido, porque Dios que te conoce y que te ha dado los dones necesarios para las tareas que sabe con ellos las harás eficientemente, como frutos para tu propia santificación.

Cuando te llama, confirma su plan sobre ti, te ayuda a discernir tus mejores elecciones en la vida sin equivocación, sin predeterminaciones, ni limitaciones en tu libertad, porque sabe que lo que te pedirá, es lo que puedes dar. Es por eso que a los doce los llamó, sabiendo que podían decir que no, pero que escuchando su corazón, se saben en el camino correcto.

Al igual a nosotros nos llama a santificarnos ahí donde estamos, con las circunstancias que vivimos, y los problemas reales que nos afectan, por ello te puso donde puedes, para que con aquello que vives tu mismo te santifiques, por eso te llamó.

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