“Inmaculado Corazón de María”

“Inmaculado Corazón de María”

Lucas 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: –«Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia».

El respondió: —«¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?»

Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.

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Mes de junio, dedicado a los corazones de Jesús y María, recordándonos sobre todo el amor de Dios concreto en cada uno de ellos. Corazones que no han dejado de manifestar una impronta, ya que hoy en nuestros días seguimos percibiendo y gozando de ese amor tan grande que sigue dando frutos y moviendo tiernamente las voluntades, tornándolas hacia Dios.

Hoy en concreto recordamos el amor de una mujer, que ha marcado una vida y que esa vida, la de su hijo lleve su impronta bañada de caridad, aquel sello característico que como madre dedicada ha sembrado en su propio hijo.

Es un corazón que en mutua confianza con Dios, ha sido esculpido tanto humana como divinamente, como repositorio de las gracias que recibe a su vez de su hijo y que ella asimiladas en su corazón, las devuelve maternalmente a un ser que le fue otorgado en responsabilidad. María es la mayor expresión femenina de la ternura y el mismo amor de Dios. 

Es un Corazón que a su vez se ha desarrollado en la gracia previa otorgada de la Inmaculada Concepción, la cual no ha perdido y por ende a su vez, es inmaculado.

Despejemos los temores, las dudas, los malos entendidos para dar cabida al amor que abra puertas, que define relaciones y que no deja de manifestar la propia delicadeza del amor de Dios. 

“Sagrado Corazón de Jesús”

“Sagrado Corazón de Jesús”

Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

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Explicación de la fiesta

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida.

Y tanto nos ama, que sufre cuando su inmenso amor no es correspondido.

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

Esto significa que debemos vivir este mes demostrándole a Jesús con nuestras obras que lo amamos, que correspondemos al gran amor que Él nos tiene y que nos ha demostrado entregándose a la muerte por nosotros, quedándose en la Eucaristía y enseñándonos el camino a la vida eterna.

Todos los días podemos acercarnos a Jesús o alejarnos de Él. De nosotros depende, ya que Él siempre nos está esperando y amando.

Debemos vivir recordándolo y pensar cada vez que actuamos: ¿Qué haría Jesús en esta situación, qué le dictaría su Corazón? Y eso es lo que debemos hacer (ante un problema en la familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, con nuestras amistades, etc.).

Debemos, por tanto, pensar si las obras o acciones que vamos a hacer nos alejan o acercan a Dios.

Tener en casa o en el trabajo una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, nos ayuda a recordar su gran amor y a imitarlo en este mes de junio y durante todo el año.

Origen de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.

Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.

Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:

Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le concederá lo siguiente:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a), soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).

2. Pondré paz en sus familias.

3. Los consolaré en todas las aflicciones.

4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.

5. Bendeciré abundantemente sus empresas.

6. Los pecadores hallarán misericordia.

7. Los tibios se harán fervorosos.

8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón y jamás será borrado de Él.

12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

Oración de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Podemos conseguir una estampa o una figura en donde se vea el Sagrado Corazón de Jesús y, ante ella, llevar a cabo la consagración familiar a su Sagrado Corazón, de la siguiente manera:

Señor Jesucristo, arrodillados a tus pies,

renovamos alegremente la Consagración

de nuestra familia a tu Divino Corazón.

Sé, hoy y siempre, nuestro Guía,

el Jefe protector de nuestro hogar,

el Rey y Centro de nuestros corazones.

Bendice a nuestra familia, nuestra casa,

a nuestros vecinos, parientes y amigos.

Ayúdanos a cumplir fielmente nuestros deberes, y participa de nuestras alegrías y angustias, de nuestras esperanzas y dudas, de nuestro trabajo y de nuestras diversiones.

Danos fuerza, Señor, para que carguemos nuestra cruz de cada día y sepamos ofrecer todos nuestros actos, junto con tu sacrificio, al Padre.

Que la justicia, la fraternidad, el perdón y la misericordia estén presentes en nuestro hogar y en nuestras comunidades.

Queremos ser instrumentos de paz y de vida.

Que nuestro amor a tu Corazón compense,

de alguna manera, la frialdad y la indiferencia, la ingratitud y la falta de amor de quienes no te conocen, te desprecian o rechazan.

Sagrado Corazón de Jesús, tenemos confianza en Ti.

Confianza profunda, ilimitada.

Tomado de Catholic.net

“Dar lo justo, no basta”

“Dar lo justo, no basta”

Mateo 5, 20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté peleado con su hermano, será procesado. Y si uno llama a su hermano «imbécil», tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama «renegado», merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Procura arreglarte con el que te pone pleito, enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto».

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La conciencia es un don otorgado por Dios e independiente para regular nuestra actividad orientándolas siempre a un mejor bien, la cual afirma y regula nuestro obrar, sobre todo en lo que a materia moral se refiere. 

De igual manera podemos mal formar la conciencia radicalizándose en extremos, dónde habrá quien se conforme con no hacer nada y limitarse a meras buenas intenciones y con ellas auto justificarse, hasta quien lo da todo y no le baste, queriendo hacer más de lo que sus capacidades le rindan, excesos que no son sanos.

Habrá quien piense que con hacer en su momento lo justo es suficiente y acallar la conciencia porque hacemos lo que obligadamente tenemos que hacer, ciertamente eso sería lo justo, pero en un plano de espiritualidad, eso se limita tan sólo a lo meramente humano, y se nos invita a vivir y crecer en valores mayores, como lo es en excelencia el crecer en lo espiritual, y no me refiero a rezos, ni a mandas o fanatismos religiosos, sino a aquellos dones que realmente reflejan el amor y la caridad de Dios sin hablarlo.

Porque en el plano del Cristianismo, dar lo justo, eso lo pide el mundo, y es lo legal, pero dar lo justo para nosotros no basta, hay que dar más, hacer más, dedicar más, todo en su medida y sin excesos, porque hacer justicia es de ley, pero dar más y hacerlo con caridad, es divino y es de santidad.

“Para ser grande…”

“Para ser grande…”

Mateo 5, 17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos».

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Durante todos los tiempos y en todas las culturas encontramos proyectos ambiciosos y por ende personas ambiciosas que desean a toda costa sobresalir, sino es por sí mismos,  lo es por medio de los sistemas circunstanciales que viven en sus tiempos, podríamos enumerar a muchos que les conocemos la fama, pero esos en este momento no serán el centro de nuestra atención.

Además la supuesta grandeza que propone la sociedad en el mundo y a lo que mas llega es a la fama, Cristo propone una nueva manera de crecer y ser grande, para llegar no tan sólo a los límites de la fama, sino hasta la vida eterna, con una fama inextinguible y eterna.

Grandeza que radica en la toma en cuenta de los detalles más insignificantes, como lo es pedir corregir alguna mala acción a quien la comete, para mejorar y sembrar valores; así mismo como demostrarlo con nuestra amabilidad y buen trato respetuoso y caritativo, ante este mundo que en todo busca ventajas y sobre todo ser ventajosos.

La mayor grandeza radica en la caridad, y aún más en aquella que ralla en la santidad, porque su acción no será viral, como esas tonterías absurdas que circulan en los medios y las redes, pero si no es viral lo bueno, es porque la ineptitud es viral del otro extremo de la red, que son los que la hacen disque importante.

No hay de otra, para ser grande permanentemente, hay que cumplir la ley y enseñarla con el testimonio, la enseñanza y la caridad, la otra fama, llega sola y sin publicidad.

“¿De qué nos sirve…?

“¿De qué nos sirve…?

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.”

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Cada una de las cosas creadas, de suyo cumplen un fin específico y particular, hasta las piedras, que pareciese que nada aportan, dan cimiento y embellecen, a su vez que se han tomado para manifestar las mayores expresiones del arte y, aunque son objetos inanimados aportan su ser para otras encomiendas.

Si así sucede con los objetos inanimados, cuánta más dedicación ha dispuesto el Señor a los que nos ha regalado además una vida, que la finalidad no es tan sólo vivirla, como lo expresan aquellos que no tienen esperanza, como si fuera un peso y una obligación.

Si el Padre Creador nos ha participado amorosamente su propia vida, no la deja sola ni abandonada, al contrario la colma de bienes y capacidades, tanto físicas como espirituales que podemos desarrollar en conjunto con los dones extra de que dispone para nosotros por medio de su Santo Espíritu, pero sobre todo para aquellos, los que los quieren recibir.

Dios no repara en darnos todo lo suyo, pero de qué nos sirve si en realidad tan sólo nos ufanamos de tener tal o cual don o virtud, pero no los utilizamos para lo que fueron otorgados, de qué nos sirve tener un corazón tan grande si no lo utilizamos para amar, ni siquiera a los que tenemos cerca, aún en la propia familia, parece que lo desvirtuamos ya que en vez de amar, tan sólo saciamos satisfactores emergentes y utilizamos a las personas.

De nada sirve si no ponemos los dones aunque sea para el fin indicado, se haría bastante si los desarrolláramos aunque sea altruista mente, aunque no los dediques a Dios, que en algo estarían cumpliendo su cometido.

Pero si lo haces, Bendito sea Dios, que lo estarás glorificando con sus propias creaciones y obras, dando renombre al mismo autor de ellas.

“Por su causa”

“Por su causa”

Mateo 5, 1-12

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios». Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».

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Ya sabemos que dentro del ambiente confortable de la familia así como de los amigos, encontramos el entorno para sentirnos seguros, pero a su vez podemos toparnos con ambientes adversos naturalmente hablando, ya que se suelen tener rivalidades o malestares inducidos. 

Jesús nos invita a ver desde una nueva perspectiva las obras que realizamos en el mundo, que precisamente rompen el esquema de lo común y ordinario como lo es el trato amable, caritativo, la atención a los demás, así como las buenas relaciones que deberían de darse de una manera natural y afable. 

Se tata de invertir los valores del mundo, aquellos que ya existen a su manera, pero que se pueden llevar a una mayor y mejor expresión, puesto que lo que el mundo ve como detestable y malo, Cristo lo recupera y transforma, dándole un nevo sentido y una finalidad muy concreta que llega no sólo a una acción social, sino que clama hasta el mismo cielo.

Ya la gente está más que impuesta a rechazar el dolor, el sufrimiento, la pobreza, el hambre y a aquellos que en su honestidad no los pueden manipular, por ello parece natural rechazar de tajo todo eso, más sin embargo parte de la evangelización consiste en dar a conocer ésta vertiente, y es seguro que no será bien aceptada en los medios más mundanizados, pero quien tiene un corazón noble descubrirá a su paso la grandeza de estos valores.

Es por ello que dicho rechazo ante todo esto, no es hacia tu persona particular, sí se manifiestan ante ti, pero en realidad al que están rechazando es a Cristo, que nos ha hecho instrumentos de su gracia, a Él es a quien rechazan, y por ende a nosotros los que lo amamos, pero no importa, es una dicha saber que somos rechazados, ya que en la manera que el ataque sea más patente, será porque estaremos manifestando aún mayormente su caridad. Animo porque las bendiciones caen abundantemente a pesar del dolor infringido por su causa.

“Corazón dividido, divide”

“Corazón dividido, divide”

Marcos 3, 20-35

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: —Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.

Él los invitó a acercarse y les expuso estas parábolas: —¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. Llegaron su madre y sus hermanos y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: —Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.

Les contestó: —¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

Y, paseando la mirada por el corro, dijo: —Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

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Qué pena es saber cómo el dolor personal que nos ocasionan las situaciones, las personas o las cosas le demos una importancia tan grande que parece que llega para quedarse, de tal manera que cuando ya nos ha dominado, suele externarse con divisiones y ataques por doquier ya que impide ver lo bueno de las cosas aunque éstas sean totalmente evidentes.

Sí, es una pena ver cómo a pesar de compartir la alegría y la felicidad que conlleva la cercanía con Dios, los más cercanos, sufren porque rechazan toda muestra de afecto ya sea hacia ellos o hacia cualquier otra persona.

Pero mayor dolo es aún, cuando haciendo alguien una obra buena, impidan que ésta se lleve a cabo, como lo intentaron con Jesús, que en su desventaja y soberbia, tratan de desacreditar desde su máxima autoridad la misma obra de Dios. Levantando el falso de tener Jesús dentro un demonio para mover el miedo ya infundido en los demás a manera de manipulación.

Así es, un corazón dividido, divide, pero divide a los que ya empiezan a fragmentarse o están vulnerables por algún suceso de dolor, pero como el mismo Jesús, fortalecidos en el Espíritu, nada ni nadie podrá dividirnos, ni podrá apartarnos del camino del Señor. Es por ello que a esa gente, se le escucha con caridad, pero no se le hace caso, ya que el mismo demonio dividido en sí mismo, utiliza a esas personas divididas, que no saben ni siquiera lo que quieren para sí mismos, fruto de su misma división.

Oración, vida sacramental, lectura Sagrada y obras de caridad, es el antídoto contra un corazón dividido, porque más integro y fortalecido no puede estar.

“Cuidado con los sabiondos”

“Cuidado con los sabiondos”

Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y les decía: —¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibirán una sentencia más rigurosa.

Estando Jesús sentado enfrente del cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a su discípulos, les dijo: —Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

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Hay quien afirma que el conocimiento es poder, con lo que creo y sostengo que es un error radical, porque ciertamente eso lo proclaman aquellos que precisamente lo utilizan para manipular y obtener ventajoso beneficio con ello.

La realidad se mueve por otro entorno, ya que Dios nos participa de su ciencia, inteligencia y sabiduría en cierta medida muy basta, con la clara consigna de la responsabilidad, de tal manera que mientras más se le de a una persona, más responsabilidad tiene con lo obtenido y con los demás. 

Así debería de ser, pero damos lo que nos sobra y no siempre, por ello la motivación a participar a los demás de los dones de Dios, porque una de las obrad de caridad precisamente es enseñar al que no sabe, es nuestra obligación, si no caeremos en la omisión de dejar a la deriva a quienes pueden equivocarse o pueden abusar de ellos.

Cuidado con los sabiondos, que si no son para ayudarte, entonces será para todo lo contrario, cuando nosotros no seamos uno de ellos, pero por el contrario, si tienes el don de saber y conocer un poco más que algunos, oriéntales y comparte tu conocimiento que ahí también radica la caridad.

“Linaje: Divino”

“Linaje: Divino”

Marcos 12, 35-37

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: —¿Cómo dicen los letrados que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: «Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?

La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

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Dentro de los malos entendidos y lentas asimilaciones en la profundidad de la Palabra de Dios, encontramos la interpretación de una teología, que no podemos llamar errónea, porque no lo es, sino al contrario, va esforzándose por indagar cada vez más en aquello que en su momento se considera un misterio, pero que para su tiempo y la madurez espiritual así como intelectual, se proclama como la última verdad, ya que la cultura así como la idiosincrasia tan sólo dan para ello.

Sin embargo, esas fijaciones teológicas mentales que se afirman en su momento dan a conocer parcialmente la línea por la que Dios desea llevar a cabo su plan, y digo parcialmente por que no nos atrevemos a afirmar que la teología ya haya profundizado y agotado en su totalidad la expresividad de los misterios divinos, no ha llegado al cúlmen, y aún nos consideramos en pañales aún con todos los grandes avances logrados.

Sin embargo textualmente ante el tema del linaje de Cristo; una es la línea de sangre y otra la línea legal. Porque como lo dice el mismo evangelio de Mateo 1,16 “y Jacob engendró a José, el esposo de María, la cual nació Jesús, llamado el Cristo”, es muy específico cuando remarca que Jesús nació de María, reconociendo la concepción Divina, teniendo como Padre a Dios, se rompe la línea de sangre porque esa no es la importante, es excluyente, más sin embargo confirma el linaje legal por la línea de David a la cual pertenece José, quien le da su nombre y su tutela legal.

Esto es lo que hay que profundizar más, porque no es cuestión de afirmación y voluntad humana sino Divina, Su linaje legal es Davídico, pero su linaje real es Divino. Por conclusión, Dios rompe los esquemas lógicos humanos y de ellos saca un bien mayor, por eso no te preocupes de cómo obrará Dios en tu vida, sino que hay que saber ver y esperar por donde realmente lo hará.

“Corpus Christi”

“Corpus Christi”

Marcos 14, 12-16. 22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: –¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

Él envió a dos discípulos, diciéndoles: –Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde esta la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?”

Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: –Tomad, esto es mi cuerpo.

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.

Y les dijo: –Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.“Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

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La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, donada hacia nosotros, es una muestra de la máxima expresión de su amor, es el vestigio que tenemos día a día el celebrar la Sagrada Eucaristía de su presencia y sobre todo del milagro de estar con nosotros y darse como alimento.

Milagro que obra a través del Sacerdote en el mismo nombre de Jesucristo, bajo la acción del Espíritu Santo, el cual transforma los elementos como lo es el pan en su carne y el vino en su sangre, de una manera sacramentada, es decir, no físicamente, sino con toda su divinidad.

El vino ya consagrado así como hostia, dejan de ser en su ser lo que son, para cambiar de substancia, es lo que llamamos la transubstanciación, si los vemos físicamente veremos el mismo pan y el mismo vino, porque los accidentes de esa materia como lo es el olor, el sabor, la textura, la forma Dios la respeta y permanece, pero en realidad es el mismo Jesucristo presente y vivo que ha llegado a quedarse bajo esa forma como algo muy sencillo y accesible a nosotros, así tan connatural como es el alimentarnos.

Por ello cada vez que tengamos la posibilidad de acercarnos a la mesa del altar, es justo que nos unamos a Él en comunión, porque se nos da como pan de vida para el camino de esta vida y más fácilmente reconocer y esperar la misma vida que ya nos dio pero siempre a su lado eternamente y en felicidad, la cual ya adoramos en la custodia para gozar de lo mismo en el cielo, pero en todo su amor y en toda su plenitud sin límites ni limitantes.