“Misterios revelados sencillamente”

“Misterios revelados sencillamente”

Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!

En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas».

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La mente unida a la inteligencia humana, tiene una capacidad tan basta de creatividad que puede llegar a especular más allá de lo imaginable, pero con la inconveniencia de que de igual manera solemos complicar y tergiversar las cosas y los conceptos, los enredamos a tal grado que tan sólo sean inteligibles para quienes tienen que condicionar su mente para ello, esquematizándose de manera fija y cerrada.

Dios es tan simple en su pensamiento y voluntad, además de darnos su confianza para transmitir el mensaje y su Palabra, pero con nuestros enredos mentales a través de las generaciones hemos podido expresar algo y de manera un tanto complicada en las mismas Sagradas Escrituras, ahí está el primer testimonio de nuestra complejidad ya que para expresar un pensamiento divino es necesario un libro.

Por una parte es muy bueno porque expresa extensamente su contenido, aunque a veces lo complica, pero así es la confianza de Dios, a sabiendas que Él está en todos los procesos y qué bueno que así lo permitió, como nos conoce tan bien, después de autocomplicarnos y quebrarnos la cabeza, entonces caemos en cuenta de su simpleza. Pero que le vamos a hacer, así somos y Dios respeta nuestra lógica complicada porque incluso ahí se hace notar.

Por ello en sus múltiples parábolas y ejemplos concluye con un pensamiento sencillo que lo contiene todo, como el ejemplo donde remarca que en eso consisten la ley y los profetas resumidamente hablando, sin olvidar que el principal y único fundamento real al final es el amor.

“Lo mismo será para ésta generación”

“Lo mismo será para ésta generación”

Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: –«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

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En repetidas ocasiones solemos buscar indefinidamente la novedad en nuestras vidas, siempre en búsqueda de algo nuevo y de ello se aprovechan aquellos que saben manejar esas tendencias y necesidades, canalizándolas por la mercadotecnia, acentuando el apetito insaciable del tener algo nuevo sea por el medio que sea y con las consecuencias que conlleve. 

Al igual en la fe, como que buscamos de manera muy similar la novedad en el actuar de Dios, nos cansamos de la bondad y gracias recibidas que no dejan de ser siempre nuevas de parte de Dios, además de ya estar encarrilados en el tren del vértigo por el tener; de Dios siempre queremos mas.

Pero olvidamos que esa novedad está presente día a día, porque ni el aire, ni el sol, ni el agua es la misma, jamás se repite un momento en el caminar de nuestras vidas, porque si a esas vamos, tan sólo la postura del planeta está en diferente postura progresivamente dentro del universo en movimiento. Los conceptos de rutina y repetitividad están solamente en nuestra mente y desgraciadamente los enfatizamos, sin ver la oportunidad que se te da cada mañana desde que despiertas.

Jesús no te dará nada nuevo a la escala que lo pides, si no eres capaz de reconocer la infatigable novedad de cada momento, porque si no ves lo poco, es muy probable y casi estoy seguro que no valoraras lo mucho, porque pasará a tan sólo ser una motivación espectacular.

Así que no hay que pedir más, porque a ésta generación no se le dará nada nuevo, porque lo que ya tenemos basta y ahí mismo se manifiesta su grandeza.

“Cuando ores…”

“Cuando ores…”

Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación sino líbranos del Maligno».

Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas».

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Los tiempos nos invitan a no leer, a no mirar las necesidades, a no reflexionar, sí a estar saturados de ruido, de distractores, de opiniones absurdas, y por ende a no tener tiempo para orar. 

Lo importante es orar, pero no tan sólo en ocasiones de necesidad sino siempre, porque la oración transforma tu mente, tu corazón, tus dones, entre ellos la inteligencia, la sabiduría, la ciencia, la paz, la fe, y por ende el amor y la caridad. 

En realidad al orar te estás atendiendo a ti mismo y por supuesto a los demás, porque nunca queda sin fruto tu intercesión. Es en cierta medida indispensable retroalimentarte, no dejarle todo a Dios como si de mi parte no requiriera la más mínima atención. Es muy bueno saber orar y saber a su vez escuchar lo que Dios tiene que decirte y el medio es la oración.

La oración es purificadora de corazones y liberadora de ataduras mentales. La oración implica a la creación entera, y de ella eres parte, pide por el orden de la misma sin dejarnos engañar por el desorden y el caos que pretende distraernos.

Pero sobre todo recuerda que la mayor eficacia se da, como diría San Benito en su regla monástica, “Ora et Labora”, Orar y trabajar, a que una complementa a la otra, a la palabra ofensiva, el perdón concreto. 

¿Qué obras hacer?

¿Qué obras hacer?

Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.

Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»

Y el rey les dirá: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis».

Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»

Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo».

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».

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Durante éste tiempo de Cuaresma se nos invita a saber crecer, inclusive con nuestras propias obras, lo que hacemos en relación con nosotros mismo y sobre todo con los demás. Es tiempo de saber bien intencionar aquello que pretendemos realizar, porque en realidad aquello que prometamos realizar como sacrificio, no debe de mirar tan sólo al beneficio personal, sino que debe de mirar a proyectarlo directamente en la comunidad.

Hay quien se propone sacrificarse con dietas, ejercicios, cuidar al perro o al gato, o hasta bañarse más seguido. Aquí el evangelio es más que claro cundo afirma que lo que realmente importa es aquello que hacemos en beneficio de nuestros hermanos, eso es lo que vale la pena y es en realidad donde necesitamos crecer para ejercer una real caridad.

Las obras de misericordia más recomendables son:

OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA

1. Dar de comer al hambriento

2. Dar de beber al sediento

3. Dar posada al necesitado

4. Vestir al desnudo

5. Visitar al enfermo

6. Socorrer a los presos

7. Enterrar a los muertos

OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA 

1. Enseñar al que no sabe

2. Dar buen consejo al que lo necesita

3. Corregir al que está en error

4. Perdonar las injurias

5. Consolar al triste

6. Sufrir con paciencia los defectos 

de los demás

7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

Éstas son reales, ponerle likes a los que sufren o tienen hambre no sirve de nada, lo que hagas con estas obras llegará hasta los cielos.

“Se ha cumplido el plazo…”

“Se ha cumplido el plazo…”

Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.

Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: –«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio».

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Pareciese que al afirmar que el plazo se ha cumplido, tenemos una sensación de falta de oportunidades, en realidad no es así ni nunca ha sido, se refiere muy concretamente en un plano muy positivo de que el plazo del mal ha caducado y la nueva oportunidad se ha brindado en Cristo Jesús.

Este primer domingo de cuaresma remarca esa oportunidad, iniciamos este año, la nueva y excelente etapa abierta de gracias durante este tiempo especial, por ello la invitación es muy clara, la novedad esta a la puerta por lo que no hay que temer a lo nuevo cuando más que impuestos estamos a sobrellevar el mal pleno en nuestras vidas.

Pero ¿cómo podemos iniciar una nueva etapa?, si no somos capaces de dejar nuestras antiguas rutinas de pecado. Para ello es necesario como el mismo evangelio lo remarca, una conversión que implica precisamente tener una confianza total, creer en aquello que pensamos es imposible.

La confianza en Dios creo que no sería problema, creo que el mayor miedo es a nosotros mismos, a nuestros egos, a nuestras tediosas rutinas, a perder lo poco que tenemos aunque nos esté dañando, dígase situaciones, personas o cosas, sin ser capaces de mirar hacia adelante con las mejores opciones en la vida. 

El plazo de eso negativo en tu propia vida ya caducó, ya no vale la pena, no pretendas vivir atado a lo anacrónico y descontinuado como lo es el pecado, que se presenta como novedad y como necesidad, lucrando con tus dependencias, cuando lo nuevo esta presente, y se te invita a crecer a la altura a la que estás destinado. 

La oportunidad inicia y continúa ésta cuaresma. Animo, se ha cumplido el plazo, ahora ya puedes ser más y realmente feliz.

“Justos y pecadores”

“Justos y pecadores”

Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: –«Sígueme».

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: –«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»

Jesús les replicó: –«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan»

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Existen los conceptos de santidad, también expresada bíblicamente en las personas como “justos” al igual que el término inequívoco de pecado o pecadores, términos que aplicados radicalmente se convierten en una exageración y, hasta mal intencionada tanto en un lado como en otro, de igual manera negativo tanto en el concepto religioso como en el pagano.

Conceptos que no deben de radicalizarse ni absolutizarse ya que se utilizan como un elemento despreciativo. Por un lado los que “se sienten justos” suelen suplantar una imagen de bondad, sobre todo ante el qué dirán, cuidando la imagen más que la espiritualidad en todos los niveles posibles habidos y por haber, se tornan en jueces parciales tomándose el derecho de remarcar las faltas en los demás, como si ellos y ellas estuvieran exentos o como si ya gozaran en pleno de la eterna santidad. 

En cierta medida son indeseables porque abruman el ambiente envenenándolo totalmente de prejuicios y exclusiones selectivas faltando entera y plenamente a la caridad en todos los aspectos, sobre todo en el trato con los demás.

Por el otro lado tenemos a los que se sienten pecadores, como excusa de impureza para alejarse del compromiso y la relación con lo sagrado y divino. Es un falso reconocimiento del pecado sin ser conscientes realmente de su gravedad, ya que no atienden su salud espiritual ni se reconcilian con Dios.

Olvidamos que el “justo peca siete veces” al día, dicho popular que revela la verdadera condición del cristiano en constante renovación permanente, dónde basta reconocer el pecado real para sanarlo, dónde se busca día a día la santidad, la cual no será plena sino hasta que estemos cara a cara con nuestro Creador. 

Ni hay totalmente pecadores, ni totalmente justos, somos maravillosamente perfectibles tanto en uno como en otro aspecto y todos oscilamos entre los mismos. Por ello lo más sano es reconocernos pecadores, ya que por ahí empieza la verdadera santidad. 

“Por qué ayunar”

“Por qué ayunar”

Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: –«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»

Jesús les dijo: –«¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?

Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán».

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En términos biológicos muy bien justificados podríamos negar el ayuno, afirmando que va en contra de la propia salud, cosa muy cierta, cosa que la mayoría de la población del mundo, sin ser tiempo sugerido cuaresmal para ello lo hace por necesidad al no tener tan solo el alimento básico al mínimo tres veces al día. 

Independientemente de las implicaciones de salud, la gracia de Dios dada en medio de nuestra propia naturaleza humana y biológica, ha dispuesto tan maravillosamente nuestro organismo con un sistema de defensa y autosustención de tal manera que por un simple ayuno esporádico no morirás, ni vendrás a menos. Estamos capacitados para ello y más.

Pero en estos tiempos edonistas y egoístas dejar de tomar un alimento resulta sacrílego, cuando en dietas pagadas y caras te autosacrificas y dañas mucho más. El EGO por delante y sobre todo lo demás. 

Pero el ayuno ayuda a que el ego no domine, sino que se ubique donde pertenece con toda su dignidad y respeto, porque le dice hasta dónde debe llegar para dejar crecer otras áreas y fortalezas en tu personalidad y espiritualidad.

Vale la pena el ayuno porque te hace autodemostrarte que puedes contra de de tu propio apetito insaciable e innecesario y convencerte que tú llevas las riendas y no tus instintos o necesidades. Por ello el ayuno, libre y voluntario te hace mas tú y te acerca más a Dios.

“Retomando la intención…”

“Retomando la intención…”

Lucas 9, 22-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

Y, dirigiéndose a todos, dijo: –«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

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Ya en éste tiempo de gracia se nos muestra el tinte que debemos de tomar en cuanto a que nuestra espiritualidad se vea reflejada en nuestra forma de vida, por ello la invitación a seguir al Señor concretamente en éste camino de austeridad y valores divinos.

Este seguimiento se sugiere, mas no se impone, se de a tu libre y plena decisión, ya que cada uno sabe en qué área debemos seguir creciendo, Jesus sabe a dónde va, por lo que presenta el plan de la redención desde la óptica del dolor que es redentor y sanador, para ello es claro diciendo lo que le pasará.

De igual manera debemos de ser claros y directos, no con lo que haremos para que lo vean o pregunten los demás, sino para nadie más que para ti mismo. Es por ello que hay que retomar desde el inicio de la cuaresma la intención tanto del tiempo, como la intención personal, porque si negamos no tan sólo al Señor, sino inclusive nuestra capacidad de sacrificio y esfuerzo, entonces nuestra validez será nula y quedará todo como suele acontecer, en una muy buena intención que de nada sirve más que tan sólo para autodemostrarte que no puedes ni con un poco, ni con un mucho.

Pero sé que puedes, por eso la invitación a retomar, porque si antes no, ahora sí y se que con tu voluntad, la ayuda de Dios y la oración junto con la caridad sales de ganar. Por ello sin perder el rumbo de la cuaresma, a retomar la intención.

“Miércoles de Ceniza”

“Miércoles de Ceniza”

Lucas 2, 22-32

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

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Iniciamos un nuevo caminar ofrecido en éste tiempo nuevo de la cuaresma precisamente el miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia como un preparación espiritual directamente conectada con nuestra realidad ordinaria y material. A continuación expongo el uso de los días de ayuno y abstinencia

¿QUÉ ES?

ABSTINENCIA:

No comer carnes de mamíferos o aves. Está bien comer pescado y mariscos.

AYUNO:

Consiste en hacer una comida regular durante el día y el resto dos pequeñas porciones que juntas no sean igual a la comida regular. No comer entre comidas nada.

¿CUÁNDO?

AYUNO Y ABSTINENCIA:

Solamente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

ABSTINENCIA:

Los viernes durante la cuaresma.

Nota:

El Canon 1250 sugiere que todos los viernes del año sean penitenciales como un sacrificio personal. El Canon 1253 lo deja a decisión particular de cada conferencia episcopal de cada lugar, a su vez sugiere se pueda intercambiar por la realización de un acto de caridad si así se desea.

¿A QUIÉNES APLICA?

Todo católico mayor de 14 años está obligado a practicar la abstinencia, mientras que el ayuno es obligado para los católicos entre 18 y 59 años.

No obliga a personas en situaciones especiales, como mujeres embarazadas, trabajadores de carga manual pesada, así como aquellos que sufren alguna enfermedad. Ellos pueden ser excluidos, más se les invita a realizar otros actos  de caridad o piedad.

TOMA EN CUENTA QUE:

Esta es la guía de requerimientos mínimos propuesta durante el tiempo de cuaresma, pero no estás limitado a ellos, puedes de manera personal incrementar los actos de piedad o caridad según tu intención. 

De igual manera puedes incrementar libre y voluntariamente tus practicas de ayuno o abstinencia  de tus alimentos favoritos durante toda la cuaresma, podrías añadir cosas, como leer la Biblia veinte minutos al día, entre otros actos.

En todos estos actos de penitencia y mortificación se nos invita a realizarlos con prudencia.

Sería muy recomendable consultar a tu director espiritual antes de realizar practicas adicionales de sacrificios en la cuaresma.

“Lo que domina tu mente”

“Lo que domina tu mente”

Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: —Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.

Ellos comentaban: —Lo dice porque no tenemos pan.

Dándose cuenta, les dijo Jesús: —¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?

Ellos contestaron: —Doce. —¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?

Le respondieron: —Siete.

El les dijo: —¿Y no acabáis de entender?

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No resulta nada extraño el mismo hecho de que según la etapa por la que estemos pasando dentro de nuestra vida hacia la madurez plena, nos topamos con fases y por ende con fijaciones mentales típicas de cada una de ellas, fases que como su mismo nombre lo indica, son temporales mientras las asimilamos y superamos.

Desafortunadamente algunas fijaciones llegan para quedarse o más bien dicho, para retenerlas, es entonces cuando se convierten en obsesiones que dominan toda nuestra vida como tema central inclusive en nuestras pláticas.

Hay quien se queda en la etapa infantil de posesividad, otros en la etapa de la adolescente fijación mental de la sexualidad, otros en la de impositiva autoridad, otros en la decadencia o en la inseguridad de la falta de alimentos, otros en sus hobbies tan variados, así como otros en sus odios. En fin, cada cual sabe donde se estanca.

Una de las razones de éste segmento del Evangelio resulta en la intención de demostrar mejores y mayores seguridades para no quedar tan sólo en las dependencias materiales, y para ello tenemos el ejemplo de el aislamiento en la barca mientras están en su travesía hacia su nuevo destino. Prueba incluso para ellos mismos ya que ante simplemente un olvido de llevar alimento, independientemente de lo importante del proyecto misionero que le sigue, brota la nativa y dominante inseguridad en ese momento de no tener suficiente pan. 

A pesar de las evidencias anteriores, esos temores independiente del testimonio ya presenciado, surge aquello que lo hemos hecho intrínseco y ordinario a nuestro ser, las inseguridades y la ordinaria falta de paz, que con cualquier atisbo de duda brota en su totalidad.

Así solemos reaccionar de igual manera nosotros, pero nunca es tarde revisar que suele dominar nuestra mente y, muy a tiempo estamos de librarnos de dicha carga cuando en realidad ya no es necesaria, confianza y libertad es lo que nos hace más falta.