“¿Con quién andas?”

“¿Con quién andas?”

Mateo: 8, 28-34

En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a Jesús: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?”

No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: “Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos”. Él les respondió: “Está bien”.

Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio.

_______________________

No es raro que encontremos personas que se apegan a ciertas amistades ya sea porque suplen sus necesidades de ser amados y aceptados, o tan sólo porque piensan como tú y de dan siempre por tu lado; por otro lado encontramos a quienes no dependen de nadie y hasta pensamos que viven en soledad, según nuestro criterio, pero que en realidad están bien y son felices.

Otras veces las amistades se convierten en un recipiente dónde volcar nuestros ímpetus sean buenos o malos. Pero sin excepción toda relación manifiesta un poco lo que trae nuestro corazón.

De tal manera que quien trae paz, busca a aquellos que inciden en ese estado y lo desean compartir con quien la ha perdido; aunque por el contrario, encontramos que quienes no tiene paz ni sosiego, no tardan en frecuentar a quienes padecen del mismo sufrimiento y desesperación, tratando de mitigarlo con un sinfín de cosas que llegan no a buen término porque se convierten en adicciones.

Caso muy concreto con los endemoniados, unidos en su mismo mal, y que al ser expulsados por Jesús de la vida de esas persona, piden unirse los cerdos, nada digno, sino de su igual condición, ya que el mal, busca lo que está sucio, y por ende no llega a buen fin, como lo dice el evangelio, se despeñaron y ahogaron, por no buscar ni ayuda, ni el bien.

Es por ello importante el saber a quiénes frecuentas en amistad, porque si no tienen paz, pueden llevarte al igual que los cerdos a despeñarte y ahogarte en sus propias circunstancias, cuando el Señor no deja de alejarnos de aquello que nos daña y nos pierde sin remedio.

“Actitud fresca”

“Actitud fresca”

Mateo 6, 1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

————————————————

Es por ende de naturaleza que nuestro cuerpo manifieste todo aquello que nos afecta, tanto positivo como negativo, más esa es una expresión nata que refleja el interior de la persona. Además sabemos que tenemos la inteligencia y la capacidad para poder gobernar en cierta manera nuestra expresividad, de tal manera que si somos buenos para diplomáticamente aparentar una prudente actitud ante situaciones alegres, cuánto más no será en las negativas.

La actitud del cristiano a veces la identifican con la abnegación, con el tener que soportar todo sin hacer el mayor aspaviento y hasta a veces sin razón. Pero esa no es la correcta actitud, sino que se nos invita a que ante las circunstancias adversas, sepamos mantener aquella paz que nace precisamente de la gracia que Dios nos brinda al estar cerca de Él, por ello el poder intercesor de la oración, que nos va capacitando para entender esos males, de dónde vienen y a dónde van, y no tan sólo a sufrir por sufrir aprovechando el presente dolor.

Tampoco significa que tengamos que tener una actitud hipócrita que no es lo que la realidad presenta, simplemente es una actitud en la que no debemos de enfatizar el mal, ni el dolor, porque de suyo ya está sanando, y el proceso es doloroso.

Más la gracia de Dios puede darnos esa actitud fresca que denote siempre la alegría de Dios, a pesar de las circunstancias, sabiendo que es tan sólo una etapa y que es transitoria, porque sabemos que no llega para quedarse. Por ello siempre a pesar de todo, tu actitud no dejes que sé o la marchiten, tú mantenla siempre fresca, con la oración y la vida de gracia que ordinariamente la tenemos al alcance de la mano.

“Un camino distinto”

“Un camino distinto”

Lucas: 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”.

El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

_____________________________

No es raro que el Señor Jesús nos indique que el camino al que nos invita acompañarle, no sea el ordinario, aquel que el mundo de hoy pinta como exitoso, lleno de dinero, de fama, de atenciones, de una imagen a la que reconozca el mundo entero, como si de ello dependiera la felicidad, sino aquél que va incluso por necesidad por el camino del dolor.

Aquel que va transformando nuestra vida de una manera tan sublime que nos duele, aunque no nos dañe ni nos quite la vida, aquel que nos hace reflexionar, alejados incluso de toda influencia sin importar que sean nuestros mas allegados amigos y familia.

Y es que el camino por el que nos lleva, es distinto, pareciese muy doloroso, y en ocasiones lo será, pero será la paga para llegar a ser una mejor persona y un mejor hijo de Dios.

Recorrerlo nos dará múltiples satisfacciones y te retirará de ese mundo falso que no te lleva a ningún lugar. Vale la pena porque al final te das cuenta de lo que ganas y que nadie te quitará aunque el resto del mundo no lo entienda.

Vale la pena ir por un camino distinto y seguro.

“El de a tu lado, no es tu enemigo”

“El de a tu lado, no es tu enemigo”

Lucas: 9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.

Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.

_________________________

Que pena, pero en realidad que pena, es el que vivamos con una tan evidente inestabilidad emocional, a tal grado que nos haga estar en conflicto con nosotros mismos, llenos de inconformidades y por ende con quien tengamos al lado y con toda la creación.

Desde la familia, la escuela, el trabajo e incluso en los mismos grupos de oración y formación religiosa tenemos que estar en conflicto con quien esté a nuestro lado, porque sin no, no estamos a gusto.  Se convierte en cierta adicción buscar un enemigo y engancharlo con ese epitafio con cualquier excusa que mi mente lo traduzca como intolerante a mi persona.

Porque resulta que cualquier persona que haga lo mismo que yo, o tenga las mismas habilidades, lo convertimos en enemigo, eso resulta cuando nuestra afectividad no está tan segura de sí misma. 

Jesús invita a superar esas trabas mentales muy comunes en todos los tiempos, que al final degradan en envidias, por ello es muy necesario trabajar en ello, ya que los primeros que sufren y son afectados, son quienes lo remarcan como negativo sin serlo, y ese puedes ser tu o yo. Vamos superándolo y poniéndolo en manos del Señor, quien da la salud total de alma, mente y cuerpo, porque jamás el de a tu lado será tu enemigo, a no ser que así lo catalogues o lo hagan contigo.

“Sin ser como los demás”

“Sin ser como los demás”

Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

 ______________________

Cuantas veces a lo máximo que aspiramos es a ser como aquellos, los que tenemos al alcance en nuestro entorno, porque es lo manejable y visible que experimentamos; puede ser alguien de la misma familia, o ajeno a ella, pero eso de clonarnos en alguien con distintos dones, no es muy buena idea.

Suele salir la motivación por medio de la envidia o la avaricia, cosa que en su momento da resultado, pero lo que deja a costa, suele auto destruirte con el paso del tiempo como consecuencia lógica y necesaria, que no se puede evitar ya que nosotros mismos lo hemos sembrado y ha crecido hasta afectarnos.

Por el contrario si nos atacan, de igual manera pretendemos pagar con la misma moneda, hasta eso, nos falta iniciativa.

Dios nos invita a crecer con los dones propios, tan originales como tú mismo, y no ser como el común de los mortales, no hay necesidad de estar sufriendo por que el resto no hace las cosas bien, ellos son responsables de sus propios actos, así que mejor y por salud, hay que dedicarnos a superar los propios.

La medida de la perfección en nuestras vidas es llegar a ser como nuestro Padre Celestial, así que la meta ya la conocemos, tan sólo falta dejar de preocuparnos por el mundo, ya haremos oración por ellos, para crecer y dar ese testimonio que nadie se anima por salirnos de la horma del mundo.

“Unidad”

“Unidad”

Juan: 14, 7-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. Le dijo Felipe: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre”.

__________________________

Bien sabemos que Dios a través de los tiempos se ha estado manifestando de múltiples maneras y en diversas circunstancias según se requiera en el momento histórico necesario.

Para ello tenemos el testimonio de todos aquellos instrumentos de su gracia como lo fue Abraham, Isaac, Jacob, Los Jueces, los profetas, a quienes en confianza Dios nunca dejó de inspirarles su voluntad y la sabiduría necesaria para transmitir a su pueblo, dejándoles  la entera confianza y libertad para expresarlo como mejor se les facilite.

Sin embargo en los últimos tiempos, envió a su propio hijo, aquél que es el Verbo, es decir la misma palabra de Dios que se hace carne como nosotros y nos trasmite no una interpretación de lo que es Dios y su divina voluntad, sino que habla de Dios mismo porque le conoce, ha estado a su lado, no reinterpreta las cosas, sino que las dice de primera mano, además porque Él mismo es Dios, son una unidad inseparable.

Es por ello que en esa unidad indisoluble no se refiera a una uniformidad, como si fueran idénticos, porque se distinguen en su persona, todo un misterio que no es necesario en esta vida indagar porque es inconmensurable, ya estando en su presencia cara a cara lo entenderemos de manera precisa.

Esa misma unidad nos habla de aquella obra, que de igual manera tanto manifiesta uno como el otro, así como su Santo Espíritu, aquí es donde Jesús es quien manifiesta muy eficiente y de manera única al Padre, como nadie jamás lo había hecho anteriormente.

Es por ello que quien conoce al Hijo, conoce al Padre, y el camino más perfecto y directo hacia el Padre es el mismo Jesús, de tal manera que si nos unimos a él estaremos uniéndonos al mismo Padre. Todos en unidad, para que todos sean uno con el Padre.

“Sin dramas”

“Sin dramas”

Lucas: 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos.
Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

_________________________

Durante el transcurso de nuestras actividades diarias, solemos tener un esquema que solemos seguir como un ritual desde que nos levantamos hasta que nos vamos a descansar, por lo general con mínimas variaciones que éstas a su vez, marcan alguna diferencia y nos hacen distinguir los momentos entre los días como una referencia extraordinaria porque no fue lo ordinario en el día.

Sin embargo, cuando aquello que nos rompe el esquema es significativo en relación con  el cambio de nuestra actividad y nuestros tiempos solemos incomodarnos, y lo realizamos, sobre todo si es necesario en el momento. 

Pero hay ocasiones en las que el impacto es tan grande que nos hacen reaccionar de manera muy diversa, de aquella manera que rompe nuestra propia máscara de personalidad y apariencia, manifestando inconteniblemente lo que traemos dentro. 

Éste es el caso de Simón, dónde el acontecimiento de la pesca abundante, nada ordinaria ante un experto pescador, le hace entrar en un aspecto de su conciencia que parecía abandonado y no usado con frecuencia, donde se reconoce incapaz de dominar la situación y dominarse a sí mismo, a su vez que disponiéndose a aceptar a Dios en su vida y en la que el mismo Jesús actúa dandole la serenidad ya que no está ahí para juzgarlo, e invitándolo a seguirle, por lo que mejor solución no pudo recibir al iniciar el proceso donde mayor y eficazmente puede desarrollarse en todas sus capacidades que de pescador lo limitaba.

Es por ello que no dejemos que el drama de la vida nos limite, hay que autorevelarnos, hacernos violencia interna, decidirnos a crecer y salir de lo que nos limita para desarrollarnos a la estatura para la que fuimos dotados.

“Sin más preguntas”

“Sin más preguntas”

Marcos: 12, 28-34

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le respondió: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.

El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos”.

El escriba replicó: “Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios”.

Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

________________________

 En varias ocasiones me da la impresión de que fingimos demencia selectiva cuando ante nuestras propias responsabilidades incumplidas, tratamos de justificarnos afirmando una ignorancia tal que ralla en lo evidente y lo absurdo.

Y es qué de suyo, por así decir, de antemano, la misma conciencia nos dicta cuando algo no lo estamos haciendo como deberíamos, pero nos gana el ego cuando los dañamos, porque cada vez pedirá más de lo negativo.

A veces nos auto saboteamos y nos auto engañamos negando la realidad y afirmando nuestras propias injusticias así como actos malos, pretendiendo que eso en nuestra zona de confort es lo normal y queriendo estandarizarlo.

Porque en realidad, si logramos la normal y ordinaria sinceridad en nuestras vidas, la vedad se manifiesta en todo por sí sola, y no andaremos queriendo acomodar nuestros errores con preguntas que vayan a justificar nuestro pensar y situación de vida, que para eso el ego propio y a estas alturas enfermo es especialista.

No es necesario hacer más preguntas cuando se vive en sincronía con la verdad en lo que pensamos y hacemos. Por ello salen sobrando las preguntas de lo evidente y básico ante la verdad.

“Los que están a nuestro favor”

“Los que están a nuestro favor”

Marcos 9, 38-43.45.47-48

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: —Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.

Jesús respondió: —No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

__________________________

Cuando en la vida nos vamos desenvolviendo con soltura y poco a poco vamos definiendo tanto nuestros gustos, amistades y necesidades, nos unimos a círculos afines a nuestro pensar y actuar, dígase en la escuela, en la zona que vives y hasta en la propia familia; de alguna manera todos somos selectivos y hasta exclusivistas.

No tiene nada de raro el que busquemos naturalmente las simpatías con las que congeniamos, es una tendencia natural que al final la hacemos racional y aceptamos como una elección aprendida. 

Pero eso no significa que el resto de la humanidad tenga que estar a nuestro favor, no tienen que pensar como yo ni actuar y razonar a nuestra manera. Cuando somos inmaduros esto lo canalizamos como rechazo e incomprensión, haciéndonos los mártires relegados de la sociedad, que es una manera eficaz de llamar la atención.

En realidad la base de nuestra ideología debe estar fundamentada en la verdad y de ahí partir para que todo lo que se desprenda de ella brille con su propia autenticidad. Una vez que estemos del lado de la verdad en sí misma, no intentaremos imponernos porque será un punto de convergencia, háblese de religiones o de asuntos políticos ya que a veces la confundimos con ideologías o filosofías que defienden lo que llaman “su verdad” particular, que no es la verdad en sí misma.

Aquí debemos de no buscar que nos den por nuestro lado, sino a aquellos que están no sólo en favor de una ideología, sino de la verdad en sí misma. Esos son los que están a nuestro favor, digo si es que nosotros estamos en la verdad. Y si hay otros que la proclaman, tener en claro que no es de uso exclusivo porque al final estarán del lado de aquél que es la verdad, Dios.

Por ello no esperes que estén a tu favor, aunque tengas toda la razón, no permitas que los que no quieren vivir la autenticidad y la valentía del amor de Dios, la bifurcarán para sus propios y egoístas propósitos, tu no te canses de vivirla y proclamarla, ya en el camino encontrarás aquellos que sin proclamarlo estarán a nuestro favor.

“Entre buenos, malos e inertes”

“Entre buenos, malos e inertes”

Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?”. El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».

————————————

Cuando se nos habla del Reino de los Cielos, es muy evidente que se trata de tomar una actitud nueva para enfrentar la vida y la realidad, actitud que motiva a realizar en cualquier medio donde nos desarrollemos la mejor experiencia posible, todo para que la obras hechas hablen por sí mismas y  a su vez den mayor gloria a Dios. 

Una de las actitudes que Dios desea de nosotros, es una muy clara definición de la libre voluntad de las personas, es un hecho que desearía que todos le amaran y le obedecieran para su propio bien, sabiendo los beneficios de su gracia, pero no rechaza a los que están definidos en el mal, en el pecado, de hecho son su objetivo principal, para recuperarlos. 

Es una ventaja muy grande el que se decidan a pecar, porque de suyo están afirmando esa rebeldía en contra de la santidad y, en su momento es bueno, porque hay una meta concreta sobre ellos a trabajar. Por ello en la parábola de la boda remarca que invitó a toda la gente, buenos y malos, ya que el Señor tiene una estrategia llena de caridad para con ellos, además de que tiene todo el tiempo de la eternidad para hacerlo y saber esperar.

En realidad a quienes Dios repudia, son aquellos representados en aquella persona que no llevó traje de fiesta, que no manifiesta el mayor interés en participar, pero si de abusar, es decir, los inertes, los indiferentes, los que no son ni fríos, ni calientes, aquellos que no son capaces de decidir que hacer y seguir de su vida. A los que no les importa nada y por ende viven como tal. Esos que cada vez son más en el mundo, los “yo no se qué”, creen cuando quieren, pero de igual manera nada les impacta ni les inmuta en un cambio o mejoría en su vida.

Si eres malo, en parte es bueno porque aceptas estar contra la voluntad de Dios, es decir en cierta manera lo reconoces; si eres bueno, bendito sea Dios, pero si eres inerte, a esos hasta Dios los vomita, porque en realidad están negando su propia vida y al mismo Dios, es más, creo que a esos hasta al demonio le caen gordos, aunque son los que se disponen para ser su presa más fácilmente.