“Lo mismo será para ésta generación”

“Lo mismo será para ésta generación”

Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: –«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

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En repetidas ocasiones solemos buscar indefinidamente la novedad en nuestras vidas, siempre en búsqueda de algo nuevo y de ello se aprovechan aquellos que saben manejar esas tendencias y necesidades, canalizándolas por la mercadotecnia, acentuando el apetito insaciable del tener algo nuevo sea por el medio que sea y con las consecuencias que conlleve. 

Al igual en la fe, como que buscamos de manera muy similar la novedad en el actuar de Dios, nos cansamos de la bondad y gracias recibidas que no dejan de ser siempre nuevas de parte de Dios, además de ya estar encarrilados en el tren del vértigo por el tener; de Dios siempre queremos mas.

Pero olvidamos que esa novedad está presente día a día, porque ni el aire, ni el sol, ni el agua es la misma, jamás se repite un momento en el caminar de nuestras vidas, porque si a esas vamos, tan sólo la postura del planeta está en diferente postura progresivamente dentro del universo en movimiento. Los conceptos de rutina y repetitividad están solamente en nuestra mente y desgraciadamente los enfatizamos, sin ver la oportunidad que se te da cada mañana desde que despiertas.

Jesús no te dará nada nuevo a la escala que lo pides, si no eres capaz de reconocer la infatigable novedad de cada momento, porque si no ves lo poco, es muy probable y casi estoy seguro que no valoraras lo mucho, porque pasará a tan sólo ser una motivación espectacular.

Así que no hay que pedir más, porque a ésta generación no se le dará nada nuevo, porque lo que ya tenemos basta y ahí mismo se manifiesta su grandeza.

“Astucia al servicio del mal”

“Astucia al servicio del mal”

Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas, mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. El le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes?;El contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. 

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No es una novedad el saber que Dios jamás deja desprovistos a aquellos que ama, solemos auto menospreciarnos y radicalizar al mínimo los dones que nos ha regalado, ya que resulta en un auto bloqueo mental implantado por la cultura del entorno familiar o urbano donde nos desarrollamos, donde nos convencemos de que no podemos hacer nada y co-depender de los demás.

Por otro lado reconocemos todas las capacidades que Dios nos da, pero con un corazón dañado y corrupto, desviamos nuestra inteligencia y la astucia al servicio del mal. No necesariamente hay que ser todo un sabio para idear el mal, ya desde que se presenta la oportunidad en medio de la confianza que nos brindan, abusar con esos pequeños robos, reventas, levantar falsos, compartir información personal y clasificada, callar cuando otros hacen el mal expresamente, eso es precisamente ya usar nuestras capacidades al servicio del mal.

Ciertamente quien abusa progresa, pero su fortuna se basa en el atropello de la dignidad de los demás, y seguirán igual para mantenerse, por ello encontramos ambientes laborales tan ásperos e insoportables.

Es por ello, que nosotros debemos usar sabiamente los dones recibidos y ser aún más astutos, adelantarnos al mal, no ser tan confiados, porque precisamente en medio de la confianza ganada es donde aprovechan todos esos abusadores, por lo que hay que estar atentos para que incluso nuestra propia astucia no quede al servicio del mal sino del bien común del que todos somos beneficiarios.

“La poda”

“La poda”

Juan: 15,1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

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La comparación de nuestra vida unida a la de Cristo con la imagen de la vid y el viñador, refleja en gran parte la realidad casi simétrica en donde la misma preocupación y amor de Dios hacia nosotros, hace posible estar al cuidado personal de cada uno sin olvidar a nadie porque tiene capacidad para ello y más.

Cuando Dios sabe que es necesario podar, lo hace eficazmente, en la inteligencia del proceso natural de nuestra propia humanidad, que a la para con una planta, como lo es la vid, aunque halla desarrollado grandes y fuertes ramas, es necesario podarlas, la razón es práctica y sencilla: están contaminadas, van mal orientadas, están enfermas, tienen plaga, además de que limitan el crecimiento de brotes nuevos.

Es por ello que quitando eso que en su momento estorba, los nuevos retoños serán más abundantes y de mejor calidad, propiciando un crecimiento más orientado a dar mucho fruto.

Así somos nosotros, es necesario podar el odio, la envidia, las malas intenciones y acciones que desdicen nuestra propia dignidad, junto con todas las adicciones y dependencias en las que hemos caído para poder crecer con nuevos dones que en realidad den fruto, y que a su vez se vean mejor.

Para ello hay que permanecer, quedarnos ahí donde somos nutridos y alimentados con lo que necesitamos, y ese alimento es el Señor que se dona a sí mismo en la Eucaristía, y que a su vez hace que nunca falte el alimento físico.

No tengas miedo a la poda, no duele, es necesario y es muy bueno.

“Medida desmedida”

“Medida desmedida”

Marcos: 4, 21-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.

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Parece una amenaza cuando se nos informa que la medida que utilicemos para tratar a los demás, será la que se utilice para uno mismo, a veces se entiende como una maldición, cuando en realidad es una consecuencia lógica de nuestro propio comportamiento, y eso al parecer, no somos conscientes de ello.

Cuando anteponemos nuestro propio criterio y bienestar sobre los demás, solemos caer en un cierto egoísmo en el que nos damos el total derecho de actuar y juzgar toda situación o acontecimiento, como si nuestra intervención u opinión fuera decisiva y fundamental.

Aquí es donde iniciamos a mal utilizar esa medida o criterio sin tener fundamento ni conocimiento de causa, y sin la plena autorización. Nos sentimos con el derecho de opinar y como campanas replicar lo que dicen los demás por tan solo sentirnos importantes en el asunto.

En realidad lo que es desmedido es nuestro personal criterio que utiliza las malas interpretaciones y chismes para hacerlos nuestros y ahí desbocar toda nuestra frustración que se haya acumulado por cualquier otro indistinto motivo. 

No olvidemos que esa medida que utilicemos es responsabilidad nuestra y lo que obtengas como consecuencia será de igual manera de tu entera responsabilidad, para que utilicemos una justa medida y no una medida desmedida.

“¿De dónde viene el mal?”

“¿De dónde viene el mal?”

Mateo 8, 28-34

En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: —¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?

Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: —Si nos echas, mándanos a la piara.

Jesús les dijo: —Id.

Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

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Solemos identificar al mal como un ente concreto que sabemos acercarse a aquellos que malamente lo solicitan, o a quienes desea truncar el plan de santidad en el camino hacia el Señor Nuestro Dios. A su vez ubicamos lugares dónde explícitamente se trafica o se vive mal. Pero no significa que tan sólo ahí esté el mal.

Tenemos que considerar que el mal es tan sagaz que incluso se presenta dentro del bien que conocemos, no es ajeno incluso a lo sagrado porque sabemos que conoce a Dios pero no lo ama y lo rechaza con todo su ser, por lo que puede estar presente incluso a tu lado en la misma iglesia, no porque sea su lugar, sino porque nosotros hasta allá se lo permitimos con nuestro antitestimonio, así como con nuestras envidias, odios y críticas, sobre todo cuando perdemos la paz y la esperanza haciendo las cosas por rutina y por imagen exterior.

Ahí es donde hace más daño porque está disfrazado, los lugares de mala muerte, esos los identificamos, pero las hipocresías y las falsas apariencias a veces no, y es que cuando se hacen presentes como el mismo evangelio lo proclama en los endemoniados, vienen de un medio ya corrupto, ya viciado, ya vienen empapados en este caso de aquel lugar de muerte, el cementerio.

A veces nosotros somos los que estamos en ese medio ya fermentando nuestra alma y corazón a la corruptibilidad, dejándonos envenenar incluso con pláticas afables de insidias contra los demás, pues por ahí viene el mal, de tu propio corazón cansado y agobiado, ya vulnerable y ganado por el maligno, por lo que no lo esperes que te llegue de repente de la nada para asustarte, pero sí ten miedo cuando ya lo hagas tuyo y no te des cuenta de ello, porque ahí ya llegó para quedarse. De ahí viene el mal, de tu corazón y el mío, si es que no lo cuidamos y lo dejamos contaminar.

“A escondidas”

“A escondidas”

Juan 7, 1-2.10.25-30

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas.

Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: –«¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: –«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado».

Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

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Si nos ponemos tajantemente a buscar a Dios de una manera física y científica, nos toparemos con múltiples manifestaciones que nos hablan de Él, pero nunca lo descubriremos tal como pensamos que lo encontraremos frente a frente en este mundo.

A veces dudamos en la fe de su presencia y acción, afirmando en ocasiones que es un Dios escondido, que nos abandona, que no está presente, que no está a nuestro lado ni al  pendiente de nuestras necesidades. Bueno, eso creemos porque no salen las cosas según nuestra propia receta y fórmulas casi mágicas.

Sin embargo ya el mismo evangelio remarca la misma prudencia de Jesús, que para poder llegar a buen fin su obra, actúa ocultándose, no por miedo, sino por nosotros mismos, que somos los que debemos de saber reaccionar sin alguna moción sentimental extrema ni con posturas radicales ante lo que le pedimos.

Además el término “Oculto o Escondido” revela su presencia, en otro caso se diría que no está, que no existe, que nos abandonó, que su acción no es eficaz ni real; pero no, en realidad su presencia aunque no visible, está garantizada y es real aunque seamos ciegos, mudos y sordos a su voz, ya que ahí está.

Esos intentos de agarrarlo, denotan aprensión, detención, no dejarlo obrar, meterlo en un esquema distinto y bajo una voluntad personal, a lo cual seria limitarlo, por ello hay que dejarlo obrar, abierta u ocultamente, porque su acción siempre será benéfica y eficaz.

Aunque pareciese en tu vida que no se manifiesta y está oculto, en realidad jamás te ha dejado fuera de su bendita gracia, porque si así fuera, no estarías aquí hoy como estás, que de suyo es una bendición, porque no me imagino cómo estarías realmente sin ella.

“Que no se nos embote la mente”

“Que no se nos embote la mente” 

Lucas 21, 34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del Hombre».

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Una de las advertencias más claras que nos hace Jesús, es la de tener mucho cuidado con los agentes externos que pueden en su momento debilitar las fortalezas, sobre todo aquellas que nos quitan la paz, concretamente lo expresa con los medios de su tiempo, es decir los vicios, la bebida, las ambiciones, etc.

Hoy en día existes muchas cosas mas que pretenden hacernos perder la paz, mantenernos con la mente cansada y en total dependencia, vivimos saboteados y saturados de ruidos, música, televisión, en fin, todos los medios electrónicos que lo único que hacen es distraernos para jamás poder hacer ponderadamente decisiones sabias a futuro o de manera necesaria e inmediata.

Es por ello que se nos invita a saber guardar una prudente distancia de todos ellos, con un uso ponderado y responsable, para no caer en dependencia, pero sobre todo tener una mente libre y descansada, que sepa discernir en su momento lo mejor y no sea víctima de las prisas y decisiones arrebatadas.

Esto se hace guardando los tiempos necesarios para la propia reflexión, la oración, el agradecimiento a Dios, los sacramentos, cosas dispuestas en el tiempo que se pueden realizar, pero si las consideramos inútiles e inalcanzables, será un signo claro de que la mente ya está embotada, tan saturada que no da cabida a aquello que la beneficia.

La vida acelerada conlleva la superficialidad y el dolor impresos en un mismo andar. Busquemos esos tiempos que se convierten en sagrados y benéficos para tu salud tanto física como mental, donde no se te garantiza que no puedas equivocarte, pero donde las soluciones serán mas visibles, accesibles a la mano porque ahí están, sólo falta liberar la mente para verlas.

“La siembra del temor”

“La siembra del temor”

Mateo: 10, 26-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.

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Los recursos y herramientas que utilizan en defensa los débiles de mente, corazón y espíritu, son por lo general medios que implican la intimidación, el miedo, la amenaza, el ataque, la difamación y el soborno por manejo de información.

Herramientas de cobardes, para hacerse sentir fuertes e imponentes, amedrentando a quienes caen en sus engaños.

Es por ello que el Señor Jesús, motiva a fortalecernos de manera real a través de los dones y gracias que fortalecen el alma, base de toda seguridad y decisiones que tomamos en cada momento y aún con prioridad en las más importantes.

Cuando hacemos caso a otro, ya sea en lo positivo o en lo negativo con la misma dignidad que tú, lo hacemos grande, le damos importancia y autoridad, entonces dejamos de valorar nuestro ser y la grandeza de nuestro espíritu por el miedo que siembran.

Si nos unimos a Dios por medio de la oración, su Palabra y los sacramentos, estaremos cada vez más transformándonos en su bendita imagen, por ende valorándonos y viendo la verdad cuando ésta es manipulada para dañarnos.

Pero cuando estamos alejados de Dios y tan sólo confiamos en nuestra sola inteligencia, destreza y fortaleza, quedamos vulnerables ante los hombres que se dedican a esparcir el mal. Por lo que no permitas quedar evidente ante tu debilidad que es notoria y manipulable por el maligno y sus secuaces. Fortalécete, mantente en su gracia y su verdad confiados de que todo está soportado por su bendita mano, dándonos confianza.

“Acción justa, momento justo”

“Acción justa, momento justo”

Marcos: 2, 23-28

Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”. Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

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Cuántas veces no solemos pensar que las leyes tienen que aplicarse de manera exacta y tajante, sin mayor flexibilidad; lo mismo creemos del pecado, como si fuera su perdón inflexible.

Cuando pensamos así, lo más probable es que nunca hayamos sabido decidir la mejor opción en el momento adecuado, sino que nos apegamos rápida y fácilmente con lo que nos marca la ley y sin compromiso personal.

Lo mejor en estos casos, no es lo que se manda legalmente hablando, sino que lo que se manda, se evalúa con todas las circunstancias para ver si aplica o no, si es lo mejor y más prudente, o si otra opción de igual o mejor consecuencia procede.

Es por ello que con toda la lógica y sensatez del mundo Jesús actúa no apegado a la ley que respeta, sino al momento adecuado que se necesita, y aunque se actúe no conforme al lo legislado, su consecuencia no suele ser negativa porque no lo hace con dolo, es decir malintencionado, sino con la conciencia y verdad de que no se daña a nadie si así se obra y se da un ejemplo mayor.

No cabe duda que se necesita una gran dosis de inteligencia y sabiduría, así como de santidad y caridad, para saber decidir la solución correcta en el momento justo, nada que no se pueda adquirir con la oración, la paciencia, la meditación y la gracia de Dios que surge natural al hacer bien las cosas.

“Astucia al servicio del mal”

“Astucia al servicio del mal”

Lucas 16, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido. El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas, mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite. El le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta». Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes?;El contestó: Cien fanegas de trigo. Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta». Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

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No es una novedad el saber que Dios jamás deja desprovistos a aquellos que ama, solemos auto menospreciarnos y radicalizar al mínimo los dones que nos ha regalado, ya que resulta en un auto bloqueo mental implantado por la cultura del entorno familiar o urbano donde nos desarrollamos, donde nos convencemos de que no podemos hacer nada y co-depender de los demás.

Por otro lado reconocemos todas las capacidades que Dios nos da, pero con un corazón dañado y corrupto, desviamos nuestra inteligencia y la astucia al servicio del mal. No necesariamente hay que ser todo un sabio para idear el mal, ya desde que se presenta la oportunidad en medio de la confianza que nos brindan, abusar con esos pequeños robos, reventas, levantar falsos, compartir información personal y clasificada, callar cuando otros hacen el mal expresamente, eso es precisamente ya usar nuestras capacidades al servicio del mal.

Ciertamente quien abusa progresa, pero su fortuna se basa en el atropello de la dignidad de los demás, y seguirán igual para mantenerse, por ello encontramos ambientes laborales tan ásperos e insoportables.

Es por ello, que nosotros debemos usar sabiamente los dones recibidos y ser aún más astutos, adelantarnos al mal, no ser tan confiados, porque precisamente en medio de la confianza ganada es donde aprovechan todos esos abusadores, por lo que hay que estar atentos para que incluso nuestra propia astucia no quede al servicio del mal sino del bien común del que todos somos beneficiarios.