Marcos 6, 37s

Marcos 6, 37s

“…Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer…”

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Siempre tenemos soluciones fáciles para no comprometernos con los demás y las situaciones. No creo que seas tan pobre que no tengas algo para compartir y dar de ti. 

“Volver a la unidad”

“Volver a la unidad”

Lucas 12, 49-53 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: He venido a prender fuego en el mundo: ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz ? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

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La división entre personas, comunidades, familias y hasta culturas no es nada nuevo, ya desde antiguo se utilizaba como estrategia de guerra el dividir para dominar, como el mismo dicho latino lo dice: “Divide et impera”, es decir, divide y vencerás. 

La división es utilizada como una herramienta que hasta el día de hoy se sigue utilizando ya como sistema para mantener confundida y enojada a la gente, se le pone el sobrenombre de tolerancia ó diversidad para justificarla, desde el ambiente social, político y laboral.

Y no se diga la división que estratégicamente se da en el campo de la religión, cuando evidentemente se han dado acuerdos políticos con las naciones dominantes, para introducir sectas que dividen la unidad católica. Y es que el poder manipulado, solamente puede imperar cuando el caos está presente, para introducirse engañosamente como salvadores y solucionadores de problemas que ellos mismos han sembrado.

Es cuestión de tener clara la unidad con uno mismo y con los demás, porque el hecho que de tengamos activo un episodio de división dentro de nuestras relaciones personales, ya sea con amistades, familia y vecinos, no significa que deba de permanecer así. 

La intención del Señor es siempre mantenernos en la unidad, con Él y con los demás. Es por ello necesario volver a la unidad, el dolor es el precio de la división, pero ya está pagado, ahora sólo falta retornar el camino porque no vale la pena sufrir más, y no vale la pena, hay que recobrar lo que realmente importa, ya que esa es la única y auténtica unidad. 

“Una alegría especial”

“Una alegría especial”

Lucas 6, 17. 20-26


En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán. Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. 

Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”. 

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Es un tanto perturbador el hecho, de que hoy más que nunca se pretende obtener la felicidad por medio del tener abundancia de bienes materiales, como ultimo y único objetivo, ofreciendo toda opción de compra como la máxima felicidad a la que podemos aspirar, que ciertamente se disfruta, pero que nunca sacia, porque vuelve la sed de obtener hasta convertirnos en compradores compulsivos sin retorno a la sobriedad, y que al final ese es el plan de quien ofrece y vende para mantener cautiva a la clientela y garantizar sus ingresos.

No descarto la alegría del comprar en su momento, pero de igual manera no olvidemos que Dios nos ha dado la capacidad de ser felices con menos y sin dificultad porque existen gozos, alegrías y dichas que llegan con lo más simple que podamos imaginar.

Además de que falta reconocer que tenemos la capacidad de cambiar el entorno, aquella que por más negativa sea una situación de vida, podemos ver la misma que el mundo remarca como crisis, y transformarla en una alegría y un paso para crecer aún más en experiencia, paciencia y santidad.

Dones que vienen de Dios y que dan la dicha precisamente ahí, donde el mundo no la puede dar, porque no posee las herramientas para manejar y transformar lo adverso en un alegría especial, aquella que no depende del qué dirán, ni de la imagen que pretendemos dar a los demás, sino que proviene de una realidad basada en una verdad que aunque adversa, como verdad misma, se puede arrancar de esa plataforma pisando en firme para crecer al siguiente nivel, sin engaños, fantasías ni mentiras.

Es por ello, que permaneciendo libre y voluntariamente cerca del Señor, el nos da esa alegría especial sin importar la situación, demostrándonos que podemos eso y más.

“Entrometernos, nunca”

“Entrometernos, nunca”

Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: —Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

El le contestó: —Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?

Y dijo a la gente: —Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

Y les propuso una parábola: —Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.

Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida». Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»

Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

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Hay un sentir muy común, en el que estamos impuestos al escuchar alguna situación problemática hecha noticia, que aunque sea ajena y nada tenga que ver con nosotros, nos damos el lujo de opinar al respecto como si tuviéramos derecho.

De hecho toda la cultura actual de encuestas y participaciones de opinión, las cuales hasta pagamos por hacerlas, dan pie a que hagamos nuestros dichos problemas, claro con su respectiva carga de afectación, haciéndonos perder el rumbo de nuestros verdaderos problemas, es una saturación que al final cansados opinamos directamente de todo de manera muy negativa, y eso es una carga fuerte para la sociedad, ya que el ambiente se vuelve pesado y nada afable.

Todos esos reality shows, así como programas de chismes y críticas nos hacen propensos a perder la paz, a la vez de entrometernos aunque sin derecho en la vida de los demás, situación que en realidad no ayuda para nada, al contrario, engrandece y entorpece aún más el problema.

Jesús en medio de su misión, de manera pública lo quieren enganchar con un problema personal, al pedirle que arregle un asunto de herencias, a lo cual responde certeramente que ese no es su trabajo, por un lado enfatizando en que la responsabilidad restante de ese asunto le toca a la persona, porque inmiscuir a los demás, pinta en escándalo, que es lo que busca ya como disgusto.

Por otro lado si Dios permite que sucedan situaciones negativas, lo es por el manejo indebido de las personas quienes así lo deciden en su libertad, la cual es respetada por Dios. Aunque no deja de asistir y dar al final los medios para nosotros solucionar el problema. Pero remarco, la acción debe ser nuestra, lo malo es cuando hacemos de lado la responsabilidad y se la colgamos a otros para que hagan lo que yo no hago. Esa es la eterna lucha de la iglesia a la que le cuelgan la solución del mundo cuando en realidad nos toca a nosotros.

Por ello lo más prudente es no entrometernos y entorpecer el proceso, cada problema tiene nombre y apellidos, por lo que si no es nuestro no tomarlo, ni opinar, porque no es tuyo ni tuya la solución. Déjaselo a quien le corresponde porque afectarte∫ puede si se lo permites, oración y encomienda a Dios sería lo mejor en esos casos.

“La euforia de la alegría”

“La euforia de la alegría”

Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: —Effetá, esto es: Ábrete.

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: —Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.

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Es muy loable que en repetidas ocasiones tengamos la oportunidad de experimentar la alegría, sobre todo cuando desde el inicio del día nos pinta un panorama agradable. Ojalá que llegara para quedarse de manera permanente, aunque no sobran tanto personas, como situaciones o cosas que terminan por aniquilarla para sembrar el dolor y aún más como algo permanente en un estado de ansiedad.

Aunque sabemos que no dejan de ser tan sólo elementos motivacionales, tanto para la alegría como para la tristeza, como una reacción psicológica sentimental que la adoptamos consciente o inconsciente haciéndola nuestra y sobre todo, viviéndola como tal.

Ya es una vaivén de emociones a lo que estamos tan acostumbrados como una adicción, que los buscamos indistintamente como una necesidad para sentirnos vivos, tomados en cuenta o como un modus vivendi. Vivimos de ver el mundo para ver como reaccionamos y opinamos en base a el sentimiento en curso, aunque es una pena saber que en general la inconformidad sea la que domine nuestro panorama, aunque las cosas estén perfectas.

Esas dependencias de nuestras emociones dan margen a la manipulación, a usarte para que consumas aquello que la sacia, se han aprovechado ya de los instintos básicos y han lucrado con ellos.

La cuestión es que Dios nos ha regalado una capacidad intelectual superior que en todo puede dominar la psiquis adquirida, y sobre todo no depender toda la vida de ella, ya que la podemos administrar y orientar a voluntad, pero falta entrenarnos en ello, con calma y serenidad.

Nunca ha sido mala la alegría, pero se convierte en una traidora cuando se queda en la euforia del momento, la cual encandila a las personas y las inhabilita para obrar, como el caso del evangelio, que Jesús dándoles toda la gracia y santidad en pleno, ellos tan sólo se quedan con la admiración al reconocer lo bien que hace las cosas, pero no salen de su estado de euforia, a lo que más llegan es a quedar maravillados, pero quedando en el puro espectáculo sin generar la más mínima moción de cambio en sus vidas.

Por ello, permítete gobernar tus sentimientos para crecer como persona en virtudes y en santidad, porque los sentimientos aunque en su momento bellos, traicionan.

“Que nada se desperdicie…”

“Que nada se desperdicie…”

Juan 6, 1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: –«¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»

Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó: –«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: –«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»

Jesús dijo: –«Decid a la gente que se siente en el suelo».

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: –«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie».

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: –«Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo».

Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

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En la escena de la multiplicación de los panes, encontramos un contexto de hambre, pero no es aquella que surge de la falta de alimento, en cierta manera sí, pero una nos lleva a la otra, a aquella que se revela inmediata y anteriormente a la de los panes, y es el hambre de paz, de justicia, de amor de atención, de esperanza, que surge inicialmente al buscar a aquel que la sacia y, ese es Jesús.

Esas hambres siempre traen consigo complicaciones y es que de suyo ya implica un problema: el saciarla. ¿Cómo? es entonces dónde hay que buscar las soluciones, pero las que sean correctas y adecuadas para que realmente se sacien.

Tenemos el caso de la búsqueda de pan, dónde Jesús permite a sus discípulos ser parte de la solución y en donde cada quien, errónea o certeramente proponen sus soluciones según ellos adecuadas. Sin embargo la solución de Dios junto con las nuestras se complementan y llegan a buen fin, el deseado, ya que su milagro, complementa nuestra obra.

Tan valiosa es la búsqueda y la solución de saciar las hambres en todos los niveles, que no vale la pena desperdiciar nada, todo hay que aprovecharlo, implica nuestro esfuerzo y la gracia de Dios, por ello no desperdiciar nada ya que siempre a alguien le aprovechará.