“Un camino distinto”

“Un camino distinto”

Lucas: 9, 22-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo; “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga.

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”.

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No es raro que el Señor Jesús nos indique que el camino al que nos invita acompañarle, no sea el ordinario, aquel que el mundo de hoy pinta como exitoso, lleno de dinero, de fama, de atenciones, de una imagen a la que reconozca el mundo entero, como si de ello dependiera la felicidad, sino aquél que va incluso por necesidad por el camino del dolor.

Aquel que va transformando nuestra vida de una manera tan sublime que nos duele, aunque no nos dañe ni nos quite la vida, aquel que nos hace reflexionar, alejados incluso de toda influencia sin importar que sean nuestros mas allegados amigos y familia.

Y es que el camino por el que nos lleva, es distinto, pareciese muy doloroso, y en ocasiones lo será, pero será la paga para llegar a ser una mejor persona y un mejor hijo de Dios.

Recorrerlo nos dará múltiples satisfacciones y te retirará de ese mundo falso que no te lleva a ningún lugar. Vale la pena porque al final te das cuenta de lo que ganas y que nadie te quitará aunque el resto del mundo no lo entienda.

Vale la pena ir por un camino distinto y seguro.

“Tirar la piedra y esconder la mano”

“Tirar la piedra y esconder la mano”

Lucas: 11, 47-54

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”. Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.

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La auténtica valentía cada vez es mas rara, podría afirmar que está en vías de extinción, y aunque me equivoque, parece que no es problema nuevo, sí más acentuado, pero prevalece como una epidemia de pérdida de valores.

Cuando la persona es auténtica y sabe enfrentar los problemas, reconoce cuando ha hecho un daño, ya sea que lo repare o no, y eso ya es cierta valentía. Lo malo acontece cuando hacemos el mal, y aparentamos ser buenas personas, incluso ofenderlas y difamarlas y aún así estar a su lado para aparentar normalidad. 

Aquí hay que tener valentía para poder matar la conciencia y seguir como si nada, aunque esa condición ya raya en una compulsión maniaco depresiva, que lo hace para que la persona feliz sufra como uno mismo, porque no tolera ver la salud en los demás. 

Así es como el mal se va metiendo y vamos lanzando piedras a todo lo que se nos atraviesa, para luego pedir favores incluso a Dios, con la imposibilidad de recibirlos porque nuestro ser ya está ocupado por el mal. 

Todo eso, aunque sea una enfermedad y aunque no, lleva una corresponsabilidad tanto de lo que decimos, como de lo que hacemos y eso no se puede evitar. Ya depende de nosotros abrirnos a la misericordia de Dios, sanar, y hacerla eficaz en nuestras vidas para dar frutos de verdadera alegría y santidad, respetando a nuestro ser y a cualquier otro con el que nos crucemos en la vida y en el camino.

“No conveniencia, aunque conviene”

“No conveniencia, aunque conviene”

Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».
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Una de las actitudes que el cristianismo promueve ante todo, es la autenticidad basada en la caridad, la cual debe de estar sustentada en un amor genuino y verdadero a Nuestro Señor Jesucristo, no como un ente superior y lejano, sino como aquél amigo que siempre está esperándonos y dándonos su mano en todo momento.

Pero da la casualidad de que a Jesús lo reconocemos por lo general con un amor auténtico mientras pasa la infancia, porque posteriormente en las siguientes etapas de la vida parece no tan grato amarle y seguirle, pero da la casualidad que al llegar la edad adulta o vejez, místicamente surge nuevamente el amor a Dios.

Mira, qué casualidad, tan sólo cuando eres vulnerable y te ves frágil convenientemente recurrimos a Dios para sanar nuestras necesidades y solventar las penas, pero cuando estamos sanos y llenos de vida, pensamos que las podemos solos. Ahh pero que no te suceda algo negativo porque entonces convenientemente lo vuelves a buscar, tan sólo en las crisis y la necesidad.

Sin embargo vemos que nosotros a Jesús no le convenimos ya que ningún provecho saca de nosotros, no le somos útiles, pero por el contrario aún así no deja de amarnos, ni nos busca tan sólo cuando tiene necesidad, su amor es pleno y constante. Los inestables somos nosotros que no sabemos valorarlo, sino cuando nos es necesario y a veces por orgullo ni eso.

Pues ya es una ventaja que de conveniencia lo busques, pero recuerda que en la medida que lo niegues con la vida, al no tomarlo en cuenta incluso en tus alegrías y fortalezas, estarás dando a conocer cómo deseas que la relación de Dios se de contigo. Abre tu corazón y tu mente que no cuesta nada y el beneficio es mayor, porque de la conveniencia se pasa a la necesidad de amarlo en toda circunstancia y en todo tiempo.