“Corresponsabilidad”

Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: —Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre.

Pedro le preguntó: —Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?

El Señor le respondió: —¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.

________________________________

Más que sabido es el hecho de que todos los bienes adquiridos en tu vida, al final se quedan porque al morir no podemos llevarnos nada, más sin embargo vale la pena recordar que todos esos bienes tienen una misión a tu lado, y ésta es la de proporcionar todas las herramientas para que con ellas te santifiques con una justa y muy buena administración.

Son dones materiales que se nos dan para el camino de ésta vida en mutua corresponsabilidad con el Creador, y el mayor regalo de todos es la vida, aquella que se nos da precisamente para cuidarla el tiempo propio y necesario para devolverla a quien le corresponde.

Todo lo tenemos en corresponsabilidad, nada es totalmente nuestro aunque esté en nuestra posesión, hoy es tuyo, ayer fue de otro, mañana estará en responsabilidad de alguien mas. Porque los medios que Dios nos otorga siempre estarán disponibles para aquellos que en su plan divino los ha incluido y esos somos nosotros, por eso estamos aquí.

Más recibes, más produces, más te santificas, y con ello el premio merecido y aceptado de la vida eterna. y aún con poco obtienes el mismo premio, porque lo que importa no es la cantidad sino lo corresponsablemente administrado.

Por ello hacerlo todo bien, sin sentirnos los dueños aunque lo seamos, así los apegos no limitarán tu santificación

“Repréndelo a solas…”

“Repréndelo a solas…”

Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

—————————————

Cuando una persona desea hacer valer su autoridad, ésta no depende de lo mucho que grite y se imponga, eso no es de gente civilizada, suele ser herramienta de tiranos, porque una autoridad basada en el terror y el temor, no se le respeta ni se le reconoce como tal y, es que el evangelio es muy claro cuando afirma, que si hubiese necesidad de corregir a alguien, lo tendría que hacer alguien con auténtica autoridad, no alguien que amenace y ponga en mal en publico.

Es por ello que se refiere a la táctica de la caridad, primero hay que reprenderlo a solas, pero con una plática afable, remarcando el daño que produce por si no se diera cuenta la persona que lo genera, porque si lo hacemos llenos de coraje y con gritos, en realidad no solucionamos nada, solo remarcamos la falta y la exponemos en la batalla campal, pero así jamás se corrige, la persona al verse atacada lo que hará será defenderse en el mismo rubro de la violencia verbal o física.

Además quien reprenda debe de ser aquella persona que le tenga confianza para guiarlo y sobre todo aquello que pide se corrija, sea un testimonio oficial, no certificado, pero si con el respeto ganado por su propia forma de llevar su vida.

Como que está de moda olvidarnos de la caridad y antes de ayudar a crecer a una persona, lo publicamos a los cuatro vientos con detalle de versiones corregidas y aumentadas, siendo los afectados los últimos en enterarse. Está de moda el “Ventanear” como si fuera lo más ordinario. Olvidamos que quien lo hace, al final es responsable principal y directo de lo que haga y diga, con o sin pruebas contra su hermano.

Y si piensas ayudar, analiza primero si eres la persona adecuada, no vaya a ser que entorpezcas con tus propios problemas la ayuda, o hacerlo a tu muy particular manera. Si no nos toca, déjaselo a quien sí puede; que te enteres del mal ajeno, no significa que te toque solucionarlo, al final de cuentas Dios tiene en su bendita mano cada situación y sabrá cruzar en el momento adecuado a la persona indicada, si eres tú, hazlo, si no, encomiéndalo a Dios.

“Esta gente malvada e infiel está reclamando…”

“Esta gente malvada e infiel está reclamando…”

Mateo (12, 38-42)

En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. El les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás. La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón”.

———————————————-

Jesús al hacer presente su misión, hablando en el lenguaje de la redención, manifiesta su Ser al realizar aquellas obras extraordinarias que hablan del cumplimiento de las promesas y prodigios que serán un signo característico del mesianismo ya prometido desde antiguo.

Todo lo que realiza Jesús es en el ámbito de la salvación y restauración del género humano en ámbito de pecado, así como de restauración de la Gracia; de tal manera que lo que hace es solamente en el esquema de la fe, si es que es necesario para ello lo hace, si algo ni siquiera se menciona o algún milagro no es realizado, es porque realmente no es importante para el fin deseado.

Parece dura la frase: “Esta gente malvada e infiel está reclamando”, pero implica la realidad de dichas personas en sí mismas, es decir, lo que piden es solamente ver un espectáculo, porque aunque lo realice, no moverá en lo mínimo en esas personas, ni sus corazones, ni estarán dispuestos a incrementar la fe en Jesús.

A veces nos movemos en ese rubro, queremos obras prodigiosas, maravillosas, milagros espectaculares, rezos interminables, prometemos mandas hasta suicidas, pero que no inmutan para nada la propia vida de la fe en cada uno de nosotros ni mejoran la relación personal y comprometida con la gracia y por ende, con la santidad.

Desgraciadamente quien permanece alejado de Dios, no quiere crecer, sus intereses son totalmente personales y egoístas, pero cuando requieren de una petición a Dios, son quienes hacen el mayor escándalo.

Un verdadero fiel, comprometido con la verdad y en vida cercana de oración, no significa que sea totalmente sumiso y jamás reclame, es muy distinta su reacción, porque sabe esperar y reconoce en su momento los procesos de Dios sin caer en desesperación, y Dios sin pedirlo le brinda las señales necesarias que lo siguen haciendo crecer en su fe; pero quien no, ni las ve, mucho menos las sabe interpretar y por consiguiente hasta enojado se aleja envuelto en su propia ambición.

“Alevosía o ventaja”

“Alevosía o ventaja”

Marcos: 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro”.

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: “¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?” Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: “Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.

______________________________

Cuando se nos pide realizar obedientemente una norma, ya sea divina o humana, sobre todo aquellas que nos piden modificar nuestro comportamiento en pro del bien común y en lo religioso de la propia santificación, resulta en un grado de dificultad doloroso, sobre todo porque implica un movimiento o renuncia interior que es lo que más duele.

Por ello, lo más fácil es hacer todo por fuera, que se note y se remarque con actos y prohibiciones que dan un impacto de cumplimiento visual, pero que para nada modifican y afectan positivamente al alma. 

Si hacemos cuentas, es más manejable prohibir comer un cierto tipo de comida a erradicar la avaricia o la soberbia y exigirnos vivir haciendo el bien. 

Es por ello que Jesús en lo absoluto no se basa en la apariencia y lo externo, aquello que no mueve al espíritu a desarrollarse en las virtudes mayores que vienen como un don de Dios.

Se cumplen ritos sin mover el alma, quedando la persona atascada en su propia limitación racional y espiritual. Jesús inicia por sanar la base, el alma, y posteriormente lo exterior que con su propio cuerpo lo plenificará en la resurrección.

De igual manera podemos aún conociendo a Cristo quedarnos en el ritual sin afectar al alma, es cuestión de disposición dando oportunidad a la alevosía y a la ventaja.

“Los que escuchan…”

“Los que escuchan…”

Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces le avisaron: —Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.

El les contestó: —Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra.

____________________________

De suyo es una bendición de Dios entre la normalidad de los dones recibidos, tener el regalo inapreciable de la audición, ciertamente viene en el paquete sensorial del que hemos sido dotados para a manera de instinto usarlos y seguir adelante en esta vida.

Pero el uso de dicho paquete de sentidos viene acompañado con múltiples dones donde los podemos poner a dar frutos, ya que no se limitan a su función básica. Ciertamente sería una pena dejarlos subutilizados. Por ello Jesús reconociéndolos y sabiendo lo que su Padre nos ha regalado, nos invita a sublimarlos a una función mayor, como lo es no solamente oír, que eso hasta las aves del campo lo saben hacer, por ello se nos invita a algo que podemos hacer y eso es saber escuchar.

Precisamente por la escucha recibimos el alimento sabio y oportuno de la Palabra de Dios, que al igual que la Eucaristía y como un complemento nutren nuestra alma, sostienen nuestra espiritualidad y fortalecen para saber recibir los acontecimientos de la vida ya sean alegres o tristes.

Un ejemplo de escucha que llega a una transformación del corazón, es la que manifiesta su propia familia y en concreto su madre María, quien lo sigue buscando y además como primera discípula lo sigue escuchando. No lo busca como muchos otros que tan solo quieren ser escuchados y recibir la salud de un curandero, aquellos que solo ponen su centro de atención en su necesidad, pero que no abren ni su mente ni su corazón a además sanar el alma.

La escucha da de sí mucho más de lo que esperamos, pero hay que prestar nuestros oídos a Dios, a los hermanos e inclusive a nosotros mismos, ya que nuestro ser y conciencia hablan a gritos que anhelan lo mejor de ti y Dios no se diga, es el primero que lo nota al ver tu sufrimiento por no escuchar por cual vía andar.

“Títulos prestados”

“Títulos prestados”

Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame «maestro». Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar jefes, porque uno solo es vuestro Señor, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

——————————————-

Hoy en nuestros días nos encontramos con atributos otorgados socialmente a las personas que en su momento les dan renombre, algunos con autoridad, algunos con poder, algunos honoríficos y altruistas, como un reconocimiento a la labor de la persona.

Sin embargo no todos los ejercen fielmente ya que existe un sentir genérico, que aunque malamente aplicado, al fallar uno, se categoriza el resto de la misma manera. Pero olvidamos que los títulos, son tan sólo eso, porque ni le añaden ni le quitan nada a la persona. Son prestados y ajenos a nuestro ser en sí mismos.

¿Acaso pretendemos valernos de ellos para ejercer una autoridad que es prestada y simulada para realizar un bien?, o ¿abusamos de ellos?, la realidad nos dice que la tendencia es a sacar provecho de ellos. Creernos lo que no somos, porque cuando se ejerce el título, cualquiera que sea, Licenciado, Maestro, Médico, Abogado, etc… si se hacen dignamente, ese préstamo nominal redunda en beneficios sin pedirlos, al contrario del prejuicio que se hace cuando se usan ventajosamente.

Es por ello que hay que ser conscientes de que si llegamos a tener un título, cualquiera que sea, debemos de comprometernos como una responsabilidad a usarlo para su buen nombre, y para crecer en el trabajo digno con ellos. Tu dignificas tu título, y viceversa el mismo te dignifica y gratifica.

Hay que saber hacer buen uso de ellos, porque son prestados y si no los usamos responsablemente, nos serán retirados. 

“Primero los descarriados”

“Primero los descarriados”

Mateo 10, 1-7

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celotes, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca».

————————————-

Cuando Jesús llama a los doce para que estén más cerca de Él, precisamente lo hace para que lo conozcan y lo amen en primera persona de manera testimonial y así conociendo su persona, conozcan a su vez el mensaje que presenta, ubicando la intención concreta sabiendo de quien viene y quien es sin desvirtuar a ambos.

Precisamente ese mensaje no va dirigido a las masas estables, educadas y bien posicionadas, que serían un material fácil de manejar, también es para ellos, aunque en la realidad es donde menos impacta. Ese menaje va dirigido a sanar de raíz a aquellos que han perdido el rumbo y sufren como ordinarias las consecuencias de una vida de pecado, que el dolor y los vicios cíclicos nublan la mente para mirar más allá y, crecer a la estatura a la que somos llamados, a la santidad

Los descarriados son los primeros, pero no quiere decir que el mensaje sea exclusivamente para ellos, nos atañe a todos asimilarlo, porque tanta necesidad de esa paz espiritual que Dios da tiene el más pobre, como el más rico.

Primero es recobrar, es lo más difícil, porque empezar de nuevo con nuevas ideas y religiones es lo más fácil, restaurar es lo que más importa porque implica volver a la verdad y hacerla valer, eso es recuperar lo perdido y es lo que vale la pena.

“Primero amar, segundo actuar”

“Primero amar, segundo actuar”

Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote: –«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo: –«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

———————————————

Uno de los esquemas pedagógicos de Jesús implica, más que un aprendizaje intelectual o memorizado, una experiencia fundamentada de raíz en la profunda convicción de ser elegidos preferencialmente no por nuestra trayectoria heroica, sino por la capacidad exponencial de responder certeramente al fin que se nos pide en libertad y todo a sabiendas de que previamente se nos fue otorgado. 

Por ello Judas pregunta el por qué primeramente se les revela a ellos, y es que el mensaje a transmitir no es cualquier mensaje, sino la misma Palabra de Dios, que expresa y manifiesta el mismo ser de Dios así como su voluntad, para lo que se requiere una formación a voluntad, no para replicar una frase, sino para dar un pleno testimonio vivencial. 

Es imprescindible estar receptivos en una actitud de amor y no de simples contenedores que en su momento vacían su contenido, ya que en el amor se revela el por qué y para qué prudentemente se depositará ese contenido valioso. 

No basta ir de casa en casa exigiendo moralmente que los demás se porten bien, es necesaria previamente la caridad para que los demás se sientan en confianza y de igual manera receptivos. 

Porque si tan sólo remarcamos lo negativo, la actitud del otro será de defensa ante un ataque personal a su intimidad y eso no es evangelizar. Por ello es necesario primero amar para poder actuar. 

“Te puede ocurrir algo peor…”

“Te puede ocurrir algo peor…”

Juan 5, 1-3a. 5-16

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: –«¿Quieres quedar sano?»

El enfermo le contestó: –«Señor no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».

Jesús le dice: –«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».

Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.

Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: –«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».

Él les contestó: –«El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar».

Ellos le preguntaron: –«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»

Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.

Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: –«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.

Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

——————————————

La invitación de Jesús una vez que ha realizado el milagro en una persona, es precisamente a seguir creciendo en santidad con la oportunidad de salud que Dios le brinda, puesto que con la sanidad va incluida la gracia llena de dones para un proyecto nuevo de vida, sin descartar el nuestro personal, por ello te restaura sabiendo lo que puedes dar.

Pero en ocasiones miramos tan sólo la grandeza y espectacularidad del milagro, extirpando a Dios de su obra y ubicando nuestra persona en el centro autoproclamando la diferencia como testimonio, más tan sólo fijando la mirada en nosotros.

Independientemente de ubicarnos en el centro, hay otra actitud que no cuadra con la obra realizada en la persona, se trata de renunciar al nuevo proyecto que se tiene que descubrir en el nuevo caminar, ya que Dios va ubicándonos donde quiere hacernos instrumentos de su gracia, lo malo es cuando simplemente haciendo caso omiso a la gracia, retomamos nuestra rutina ordinaria de pecado, y volvemos a pecar como si no nos fuera ya a pasar nada.

Sin embargo, la prevención no es una amenaza de parte de Jesús, sino un aviso de la consecuencia lógica de nuestro propio pecado en lo que Dios no tiene nada que ver sino tan sólo nosotros y nuestra débil voluntad ante tan extraordinaria oportunidad, por lo que la invitación es muy clara: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».

“Difícil tarea el corregir”

“Difícil tarea el corregir”

Juan 2, 13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: –«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora».

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: –«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó: –«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».

Los judíos replicaron: –«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

—————————————————

En ocasiones nos confundimos con el concepto de corregir algo o a alguien, y digo que es confuso, porque una verdadera corrección va destinada a cambiar de tajo y eficazmente situaciones y actitudes no tan gratas. El mayor aspecto de tal confusión radica cuando las personas, aquellas que se dan cuenta del error, tienen la impetuosa reacción de remarcarlo en la propia cara de quien es el actor de un bien no hecho perfectamente.

Eso no es corrección, es remarcar tan solo el error y por ende hacerlo más notorio, con la respectiva incomodidad de la vergüenza y hasta del enojo. Por desgracia es lo que la mayoría hacemos acallando la conciencia de que hicimos un bien, lo cual es falso.

Pero el verdadero bien que deseamos hacer para corregir así no procede, para iniciar debemos de ver si somos la persona adecuada con la basta y suficiente caridad para no ofender al afectado ni hacerlo sentir mal, sino realmente acompañarlo en el proceso de cambio, es un compromiso con la persona, porque si en realidad vamos a ayudar, debe ser muy concreta nuestra presencia y nuestro testimonio.

No basta con dar gritos al cielo o publicándolo en los medios sociales remarcando los errores, eso lo hace quien es cobarde y no se compromete con nada ni con nadie. Jesus demuestra llevar un proceso que culminará en su resurrección, pero como todo lo queremos rápido e inmediato no damos real solución.

Es por ello que no es tan fácil la tarea de corregir, sobre todo si en el proceso no nos comprometemos, pero si lo hacemos, la obra está garantizada y de suyo la bendición y la acción de Dios en nuestras vidas que ya habla de un corazón que conoce el Señor.