“La mania de Juzgar”

“La mania de Juzgar”

Mateo: 5, 33-37

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.

______________________

Es normal que la manera de interpretar la realidad, los pensamientos, las acciones y al mismo Dios, varía en cada persona según sea su experiencia de vida y formación académica, como una forma de expresar su sentir y pensar muy personal.

Solemos juzgar todos los acontecimientos y las cosas con nuestro criterio pensando que es el correcto, sin embargo no en muchas ocasiones acertamos, solemos equivocarnos aún pensando que estamos en lo correcto, la razón es manifiesta cuando no se tiene toda la información de manera verídica.

Sin embargo nuestros juicios en realidad nos comprometen, porque somos responsables de cuanto hagamos y digamos, a veces perdemos la conciencia de hasta donde pueden llegar las consecuencias de nuestros actos y de nuestras palabras, ya sean buenos o malos, se convierte en una manía el juzgar.

Una actitud sana y cristiana es no juzgar, no criticar, no intervenir en asuntos que no nos pertenecen, ni los conocemos, porque al hacerlos nuestros sufrimos, pudiendo evitarlo sin pensar negativamente de algo o alguien y así no perder la paz.

“Dignidad humana por igual”

“Dignidad humana por igual”

Juan: 13, 16-20

En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos.

No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte mi pan me ha traicionado.

Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo Soy.
Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”.

________________________

En todos los tiempos y culturas, al ser humano le encanta sobresalir de entre los demás a toda costa, remarca diferencias y exalta sus propios dones y virtudes particulares como si fuera el autor de los mismos, olvidando que son participados en donación por amor.

Pagamos por hacer notar lo que poseemos y hay quien nos venda los mismos elementos que poseemos todos como casa, auto, vestimentas, etc. con precios estratosféricos para dar a conocer lo que tenemos, olvidando en realidad lo que valemos en lo que somos.

Dios no nos ha creado dignidades alternas o diferenciadas, esas las hacemos nosotros, aumentando cada vez más nuestra propia infelicidad en la medida que creemos lo que no somos y que nos separa de los demás.

Nuestro ser grita cuando sabe que está solo, con una pobreza tan grande que tan solo se manifiesta en la abundancia material. El don de la riqueza material no tan sólo es para compartirla o regalarla, es una responsabilidad para hacer crecer a los demás con la participación del trabajo digno.

Es por ello que hay que ubicarnos sabiendo lo que somos, sin sobrevalorarnos o minusvalorarnos, simplemente lo que es, que el resto no encaja en la felicidad, ni en la gracia de Dios.

“Participar de la imagen de Dios”

“Participar de la imagen de Dios”

Juan: 10, 31-42

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”

Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”.

Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos. Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.

_______________________

Ya sabemos que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, que nos ha participado sus dones así como su gracia y santidad, que si la hemos perdido por nuestro rechazo a Él, no cesará de instar en cada momento por recuperar a aquellos que ama.

No es porque reclame lo que nos ha regalado, sino porque todo cuanto nos ha dado está destinado a manifestar su gloria, de tal manera que logremos poder ser agradecidos por su generosidad.

Pero cuando la soberbia ataca, parece imposible definir la diferencia entre tener vida y participar de la vida, creemos que nuestra vida es totalmente autónoma, que nuestras virtudes son objeto de nuestro orgullo, como si las hubiésemos creado, olvidando que todo es participado, incluso la capacidad de elevar nuestra alma a la dignidad de lo divino.

Es por ello que nos ha hecho dignos, con la oportunidad y capacidad de identificar, amar, seguir y permanecer en Dios, por ello se nos llama dioses, no porque lo seamos, sino por esa participación, tanto a su imagen como su semejanza. Algo tenemos de él, pero lo que no podemos negar es de que todo procede de Él.

La blasfemia no consiste en afirmarlo como Hijo de Dios, sino precisamente en negarlo, porque es evidente, que ni el poder controlar la respiración es nuestro, no es voluntario, es parte de una donación que se llama vida y que depende del Creador.

“El demonio de la ignorancia”

El demonio de la ignorancia”

Marcos: 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.

Él les preguntó: “¿De qué están discutiendo?” De entre la gente, uno le contestó: “Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido”.

Jesús les contestó: “¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho”. Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: “¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?” Contestó el padre: “Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos”. Jesús le replicó: “¿Qué quiere decir eso de ‘si puedes’? Todo es posible para el que tiene fe”. Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: “Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta”. Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él”. Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.

Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?” Él les respondió: “Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno”.

________________________

Muchos en nuestros días se profesan ateos, libres pensadores y hasta enemigos de la fe con un antiteísmo expreso. Lo cual no extirpa a nadie de las consecuencias del maligno y sus insidias.

Por lo que uno de los males que más atacan en nuestro mundo es la falta de conocimientos en todos los ámbitos de la vida, ya no se procura que se conozca la verdad, sino que se le oculta con fines de manipulación presentando medias verdades tendenciosas.

A Jesús le incomoda toda esa gente que no quiere saber para no comprometerse con la verdad, prefiere vivir en el qué dirán y en el vaivén de las ideas por miedo a ser y a pensar de manera auténtica. 

Es muy conveniente para el maligno que no se conozca la verdad, así presenta la mentira como la mejor opción, y se actué con total ignorancia tanto vencible como invencible. Por ello Jesús enfatiza todo lo que hay que enseñar y hacer ver, su expresión de cansancio en un trabajo que parece interminable lo dice todo: “¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?”. Cuando el muchacho no está endemoniado, sino que es epiléptico, y es mejor echar la culpa al maligno para no obrar con consecuencia y responsabilidad de los que lo cuidan.

Esos demonios de la ignorancia que imperan en muchos medios y culturas son los que hay que expulsarlos, pero sobre todo con ayuno y oración, para que nos permitan unirnos a la verdad, aquella que se nos presenta en su Jesús, el Hijo de Dios.

“Sana la dignidad femenina”

“Sana la dignidad femenina”

Marcos: 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: `¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

__________________________

Los tiempos se ven marcados por culturas y tendencias que nos hablan de la forma de vida que se tenía en su momento, así mismo aunque no se justifica, los momentos en que se denigra a la persona humana, como lo es la esclavitud o la minusvaloración de la mujer, responden a circunstancias históricas que incluso hasta la religión las ve ordinarias en su momento.

La misma Sagrada escritura nos revela una total impregnación de las costumbres humanas, tales que pretenden en ocasiones introducirlas como si fueran la misma palabra de Dios.

Sin embargo, encontramos que Jesús res rechazado por romper esos esquemas e imponer nuevos paradigmas basados en la verdad y la dignidad humana.

Es por ello que en este evangelio encontramos que Jesús hace milagros a las mujeres, aquellas que no tenían derecho de pedir nada a Dios, las que eran relegadas a la funciona maternal y el hogar, pues a esa misma mujer Jesús le restaura su dignidad, aquella que desde los orígenes en la narración de la creación, le otorga.

Nadie es excluido, todos son tratados con la misma dignidad, tanto hombres como mujeres, a sabiendas que la cultura en su momento cambiará, por lo que Jesús tiene una visión atemporal y no se ciñe a los mandatos circunstanciales.

Por lo que de igual manera le dice a la niña “¡Talitá, kum!”, es decir levántate, como diciendo: si los hombres te derrumban, tu levántate y sigue adelante.

“No permitir a la fama subir”

“No permitir a la fama subir”

Marcos: 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde Él estaba. Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo. En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.

_______________________

Hoy en día todo mundo ante esta ansiedad de ser tomado en cuenta y contar como alguien en el planeta, buscan como solemos decir “sus quince minutos de fama”, y aunque el mismo dicho lo afirma, su duración es efímera, es decir, no dura nada quedando al final en nada.

Situación que Jesús jamás permite que domine, ya que ante el conocimiento del Reino y la redención, pretende que no sea fugaz, como llamarada de petate, que hace mucho escándalo, pero pronto se extingue; su predicación y ejemplo quiere que llegue hasta lo más intimo del alma y del ser, que transforme a la persona íntegramente, por ello requiere un proceso tranquilo de asimilación.

La fama hace que todo quede en la superficie; todo mundo le buscaba por la sanación física, olvidando la sanación integral del alma y del cuerpo, lo proclamaban para que imperara su acción curativa, cuando en realidad el cuerpo manifiesta lo que el alma posee, no dejando de ser un reflejo de la necesidad de paz y gracia en los que sufren.

Es por ello que no permite Jesús que la fama sea la que lo domine y limite, su misión es más grande que eso, no permitirá que lo enclaustren en una función significativa para tan sólo manifestar el reino con los milagros y su añadidura, eso debe disponer a la santidad y a la plenificación del alma y del cuerpo en todos sus dones, para crecer a la par como solución ante un mundo sediento de su amor y su armonía.

Al igual, no busquemos tan sólo la fama, ésta llega sola sin buscarla, sobre todo cuando las obras buenas hablan por sí solas.

¿Darle gusto a quién?

¿Darle gusto a quién?

Marcos: 2, 1-12

Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras El enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?” Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: `Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados —le dijo al paralítico—: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.

El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”

________________________

Es el cuento de nunca acabar pretender dar gustos y querer quedar bien con todo mundo, algunas de las circunstancias que más comúnmente relucen por las discrepancias, es el conocimiento y la profundidad que se posea acerca de la verdad y su realidad. 

Aún más marcadas son las diferencias cuando nos hacemos fijaciones mentales y nos ponemos en posturas que rayan en la necedad. 

Ante la situación que se presenta con el paralítico, entre tantas opiniones y maneras de pensar ¿a quien le dará la razón?. De antemano hay que tener en cuenta que no viene a quedar bien con nadie, la sensatez es su principal herramienta unida al sentido común, pero sobre todo su principal compromiso es con el Padre y con la verdad.

Por ello no le importa cómo se queden aquellos que viven en la mentira o en la necedad si es que esa es la decisión de ellos. De hecho a pesar los los ataques por desestabilizar sus propias posturas, sigue adelante, su actuar no depende de quedar bien con una persona o circunstancia, sino con la verdad. 

Su testimonio dará frutos a su tiempo, aunque en el momento queden las cosas ásperas. Sabia decisión que de igual manera pudiéramos nosotros adoptar.

“La mujer cerca de Jesús”

“La mujer cerca de Jesús”

Lucas: 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.

_____________________

Entre tanta revoltura con eso de la ideología de género, los machísmos así como los feminísmos, han venido a distorsionar la función y la misión de cada uno de los roles que son propios a cada persona.

Hay quienes se sienten menos por no hacer el rol del otro genero, cuando en realidad viene de naturaleza, aunque en realidad no había ningún problema si lo hiciera, pero no de una manera radicalizada, extremista e impregnada de violencia.

Jesús no recrimina ningún rol, al contrario le da un impulso tal para que se desarrolle en todo su potencial, por ello no limita a las mujeres dentro de la misión del anuncio del reino, ya que lo acompañaban dando testimonio de igualdad y de derecho, haciendo lo que en su momento les correspondía, aún a costa de que en ese tiempo y cultura eran totalmente relegadas.

La Mujer tiene un lugar importante al lado de Jesús, iniciando por su madre, quien fue el primer testimonio de aceptación de la misma Palabra de Dios, el Señor nos llama en igualdad de derechos aunque con diferentes responsabilidades a cada quien, que les son muy propios y eficaces.

Por ello, no nos enredemos en rollos que van en contra de nuestra propia naturaleza y desarrollo personal, no hay como hacer y vivir la verdad en nuestro ser y en nuestro quehacer, que eso nos lleva sin complicaciones a la misma santidad.

“Pulcros sin misericordia”

“Pulcros sin misericordia”

Lucas 7, 36-50

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo: —Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.

Jesús tomó la palabra y le dijo: —Simón, tengo algo que decirte.

El respondió: —Dímelo, maestro.

Jesús le dijo: —Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?

Simón contestó: —Supongo que aquel a quien le perdonó más.

Jesús le dijo: —Has juzgado rectamente.

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: —¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella en cambio me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella en cambio me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor: pero al que poco se le perdona, poco ama.

Y a ella le dijo: —Tus pecados están perdonados.

Los demás convidados empezaron a decir entre sí: —¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?

Pero Jesús dijo a la mujer: —Tu fe te ha salvado, vete en paz.

________________________

Dentro del camino de una más profunda espiritualidad, existen elementos que de suyo nos ayudan para ello, como puede ser el participar lo más frecuentemente posible de los sacramentos, de la Liturgia, de los momentos de oración, estudio y meditación, Todos ellos junto con las obras de caridad nos van llevando de la mano del Señor a un certero camino de perfección.

Aquí no podemos decir que al practicar todas estas actividades sagradas, nos lleven a  sentirnos como en una especie de graduación con la que nos sintamos ya prácticamente del otro lado, porque no es así. El crecimiento en ésta vida nunca termina, lo será hasta que nos encontremos cara a cara con el Señor.

Sin embargo, erróneamente podemos llegar a sentirnos justos, cuando en realidad no dejamos de ser pecadores y limitados por nuestra condición humana, que aunque grandiosa, es caduca, vulnerable y frágil.

Vale la pena recordar que hay que estar al pendiente de no dejarnos caer en la soberbia de sentirnos buenos, porque la humildad queda evacuada, cuando ésta es la que debe de reconocer que siempre estamos necesitados de la gracia de Dios. Aquí es cuando podemos iniciar un desprecio por los pecadores y toda la intención de Jesús se viene abajo, porque nos convertimos en parte del problema y en jueces sin misericordia. Pecamos al rechazar la dignidad dañada de los demás y la remarcamos aún más para resaltar nuestra postura que a este grado ya de cristiana no tiene nada.

Caridad mis hermanos es lo que debe regir toda nuestra vida, porque con ella no vamos a rechazar a los que sufren y no han tenido la oportunidad de conocer y amar a Dios de una manera cercana. Ser una persona muy pulcra, educada y conocedora de los misterios divinos no garantiza el cielo, lo que sí lo hace es la compasión y la caridad. Porque los perdonados saben la diferencia de vivir o no en el pecado y en la gracia.

“Saboteando la misión”

“Saboteando la misión”

Lucas: 4, 38-44

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció.
Ella se levantó enseguida y se puso a servirles. Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.
Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: “También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado”. Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

____________________________

Dentro del plan de Dios, encontramos que al enviar a su Hijo único en nuestra carne,  sabiendo que Él mismo desde la eternidad no tiene ni principio ni fin, sabiendo que el tiempo es suyo, establece un programa dentro del tiempo al ritmo humano, donde respeta el proceso tanto de crecimiento, así como del entendimiento y la asimilación de aquellos a quienes se dirige, con toda la paciencia y caridad del mundo porque nos ama.

Es por ello que el maligno, sabiendo lo vulnerable que puede estar dentro de ese caminar,  con las limitaciones humanas y las circunstancias en éste planeta tierra, pretende interferir  para sabotear y estropear su misión, o cuando menos entorpecerla manipulando a esas personas débiles y manejables, usándolas como marionetas para ponerle trabas a Jesús y los suyos, ya que no lo puede tocar, ni a ninguno de aquellos que le han sido encomendados, a no ser que alguno de ellos le den permiso.

Misión que Jesús a su vez debe cuidar, por ello cuando los endemoniados le gritan que él es el Mesías, los calla, ya que rompe con el proceso de las personas que las va llevando de su mano para que hagan suya la salvación que trae consigo, las pretenden confundir, violentar y alejarlas del mismo Jesús. 

Una vez protegido del saboteador, puede continuar anunciando el Reino. Por lo que conociendo el esquema del maligno, protégete, porque puede utilizar incluso a los más cercanos a ti para sabotear esos planes que tienes de crecimiento espiritual en ti y los tuyos.