“Solemnidad del Sagrado Corazón De Jesús”

“Solemnidad del Sagrado Corazón De Jesús”

Mateo: 11, 25-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio.

Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”.

___________________________

Salvación del mundo, gloria de Cristo, Hijo único y gloria del Padre: otras tantas expresiones que señalan la irradiación triunfante de la caridad divina. El verbo de la bondad divina se ha hecho corazón humano para salvar a los hombres inhumanos (por ser pecadores), revelándoles el corazón del Padre. El corazón del redentor simboliza y expresa su amor misericordioso hacia nosotros, porque significa la caridad sobrenatural y recíproca, que difunde, por medio de su Espíritu, en nuestros corazones. Dándonos el amarnos los unos a los otros es como nos salva. Pero esta caridad recíproca está polarizada por el ejercicio del primer mandamiento. Amamos a los hombres por amor del hombre Jesús, Hijo de Dios. El segundo mandamiento está finalizado totalmente por el primero, que es mayor (cf. Mt 22, 38). Y este primer mandamiento se refiere inseparablemente al amor debido al Hijo y al Padre, que son uno (Jn 10, 30) en el Espíritu. El que me ama, ama al Padre (cf. Jn 14, 9).

De este modo la caridad salvífica del hombre sigue el orden paralelamente inverso al de Dios: sube hasta el Padre por medio del Hijo y los miembros del Hijo. Lo primero que el amor redentor descendió del Padre por medio del Hijo hacia los hombres.

Es en la encrucijada de esta ascensión y de este descenso donde está el corazón traspasado del Señor. Quiere Él que amemos a los hombres por amor suyo y del Padre (cf. Jn 8, 42; 14, 21). Se presenta a sí mismo como el modelo de este triple amor. ¿No es acaso el primero que nos ha amado como Él se amó a sí mismo por amor del Padre? Si nos ordena: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22, 39), ¿no se trata de una forma de pedirnos que le imitemos? Nadie nunca amó a su prójimo como Jesús lo ha hecho. Y ¿no le ha amado Él como Él se amaba a Sí mismo, como Él amaba a su humanidad santa por amor del Padre?

El amor del corazón de jesús a los demás está polarizado por su amor totalmente desintereso de sí mismo, orientado hacia el Padre. Él es el Hijo único, que está a la vez hacia y en seno del Padre, del que Él nace eternamente.

Y este triple amor que “estructura” el corazón del Hombre-Dios corresponde a la triple finalidad de su ser teándrico. El vino para que los hombres se salven amándole; para su propia gloria que no es más que la irradiación de su amor; alabanza de la gloria del Padre, que es Amor (Jn 14, 21; Ef I, 6. 12; I Jn 4,8).

El mundo se ordena al corazón herido de Cristo redentor, Hijo bienamado que se insertó en la humanidad para gloria del Amor paterno. De este modo se presenta la primacía ontológica absoluta del Verbo divina hecho corazón humano.

Existiendo para amar a sus hermanos, y sobre todo para ser amado por ellos, el corazón del Cordero ofrece al Padre este doble amor, y ama de este modo a su Padre con un amor creado de valor infinito, puesto que lo asume su amor increado de Hijo único y eterno.

Fue intuición genial de Duns Escoto el haber comprendido nítidamente (aunque torpemente, con tal vez inconscientes connotaciones nestorianas) el valor supremo glorificador de un amor finito y creado, hipostáticamente asumido por un amor infinito. El Hijo único ama a su Padre no solamente con un amor eterno e increado recibido de Él e insuflando con Él el Amor personal que es el Espíritu, sino también con un amor creado; una caridad infusa y volitiva que nunca ha cesado desde el primer instante de su inhumación y que no cesara jamás; e incluso una caridad infusa y sensible, interrumpida entre el viernes santo y la resurrección para abrazar sin fin, a partir de este momento, su corazón humano y glorificado.

Este doble amor infuso, sensible y volitivo, creado, y asumido por el Amor increado del Hijo único, ofrece sin cesar al Padre, fuente última de todo amor, la dilección divinizada de sus hermanos en humanidad, a la que confiere de este modo un valor, en cierto sentido infinito. Todas las caridades creadas, todo el amor vertido por el Espíritu del Hijo en los corazones de los hombres en el curso de toda la historia humana, son asumidos con esta historia universal por el Hijo único y bienamado, y ofrecidas por Él al Padre en unión de su triple amor teándrico, lo que explica su inefable e incomparable valor.

El corazón traspasado y glorificado del Redentor aparece, pues, ineluctablemente como la llave de la historia universal, que es, ante todo y sobre todo, la historia de la caridad. El corazón del Mediador es el alfa y la omega del universo. ¿No era esto lo presentaba, con cierta oscura claridad el gran teólogo de la Encarnación, San Máximo Confesor, en sus admirables consideraciones sobre el adán cósmico, hombre total?

“Cristo es el gran misterio escondido, la finalidad bienaventurada y la meta por la que todo fue creado… La mirada fija sobre este fin Dios llama a todas las cosas a la existencia. Este fin es el límite en el que las creaturas realizan su vuelta a Dios… Todos los eones han recibido en Cristo su principio y su fin. Esta síntesis estaba ya premeditada con todos los eones: síntesis del límite con el infinito, del Creador con la criatura, del reposo con el movimiento. En la plenitud de los tiempos, esta fue síntesis visible en Cristo, aportando la realización de los proyectos de Dios Cristo unió la naturaleza creada a la naturaleza increada en el amor. ¡Oh maravilla de la amistad y ternura divina hacia nosotros!”

A la luz del corazón del Cordero inmolado y triunfante, y del Cordero Pantocrátor, entrevemos la posibilidad, ya en parte realizada, de una síntesis fecunda de los puntos de vista correctos mantenidos hasta ahora por las diferentes escuelas teológicas. Síntesis eminentemente conforme a los puntos de vista metodológicos de los Doctores Angélico y Sutil: “debemos amar las dos vertientes, a aquellos cuyas ideas seguimos, puesto que ambos nos ayudan a descubrir la verdad. Por lo mismo, es justo dar las gracias a todos”.

Esta síntesis  cree poder afirmar, por medio de una profundización del dato bíblico y patrístico, la primacía absoluta y universal del corazón del Cordero redentor. Ella subraya tanto más el carácter último de Jesucristo, alfa que se hace omega, siendo el Mediador por excelencia y ejerciendo incesantemente su trascendente mediación.

Digamos más: la Iglesia, conociendo y reconociendo siempre la primacía absoluta del corazón del Cordero, coopera a su misión invisible y visible recibida del Padre; por su esposa, el alfa se hace omega, el primera se hace último, y el que era eternamente en el seno del Padre, se hace siempre más Aquel que está en el corazón de la tierra y aquel que viene sobre las nubes del cielo; aquel que es el Pantocrátor, el Todopoderoso (Cf. Ap, 22, 12; 1, 8. 17).

Progresando en la proclamación, cada vez más intensa de la primacía del Cordero, la Iglesia se hace cada vez más su Esposa fiel y fecunda. De este modo, bajo la acción y el soplo del Espíritu, dice constantemente a Aquel que es su templo y su antorcha: ¡Ven! (Cf. Ap 21, 22-23; 22, 17).

Fuente: Bertrand de Margerie S.J.
Transcrito por José Gálvez Krüger para Aci Prensa

“Enfrentar la realidad”

Enfrentar la realidad”

Juan: 13, 21-33.36-38

En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: “Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: “¿De quién lo dice?” Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?” Le contestó Jesús: “Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar”. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.


Jesús le dijo entonces a Judas: “Lo que tienes que hacer, hazlo pronto”. Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.


Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.


Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir'”. Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; me seguirás más tarde”. Pedro replicó: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: “¿Conque darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces”.

____________________

Dentro del marco de la Semana Santa, en esté día se nos presenta aquella situación donde por doquier y en todos los tiempos, presentamos al mínimo dobles facetas, aquellas que nos hacen integrarnos en un grupo y vivir en otro ajeno, de manera indistinta sin el mayor conflicto de conciencia.

El caso lo tenemos claro con Judas, quien utilizando la imagen de discípulo, abusaba de la confianza obtenida y se beneficiaba de la imagen de Jesús. Nada nuevo en nuestros círculos laborales y de amistad, así como en aquellos donde manifestamos la fe.

Sin embargo, por el contrario, Jesus es totalmente claro, presente en la realidad y firme en la misión clara que tiene encomendada por su Padre Celestial. No duda en afirmar con toda claridad el proceso de la pasión dolorosa por la que pasará, aunque los suyos no terminen de comprender su decisión y estén en contra porque le aman.

Jesús conoce a sus apóstoles y discípulos, sabe de sus miedos, sus traiciones y no porque sea mago, sino porque eso hasta por los codos lo exhalamos. De igual manera nos conoce, y espera que para entender su plan estemos unidos a Él, lo amemos y de igual manera aceptemos y vivamos en nuestra realidad que bien vivida nos lleva a la santidad.

“Poner en práctica”

“Poner en práctica”

Lucas: 8, 19-21

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

____________________________

Dentro de nuestro universo existen millones de conceptos y conceptualizaciones, así como aquellos que se dedican a teorizar para ganarse un lugar en la comunidad científica,  cosmo si fuera un puesto político, haciéndose los interesantes aunque sus propuestas no sean ni realistas ni comprobables.

Hemos entrado en una etapa de la humanidad donde lo idealizable está a flor de piel. Hay teóricos de la historia, de la ciencia, de la filosofía, de los extraterrestres y del universo, que no dejan de ser teóricos, porque al momento no está nada comprobado.

Aquí en el evangelio, la comunidad científico positivista niega todo lo que físicamente no puede ser comprobable, pero a su vez niegan toda la creación espiritual, porque se abocan a tan sólo la creación material, tácticamente palpable y visible al simple tacto. 

Falta poner en práctica el ensayo de los dones y virtudes que la ciencia no puede explicar, como lo son todas aquellas capacidades y fenómenos por medio de los que Dios obra a travez de su mundo espiritual.

Es que negar lo que no conozco resulta en auto limitación. Por ello pone muy en claro Jesús, que aquellas grandes obras inician cuando esos dones, principalmente los de la fe, se ponen en práctica, como María Santísima, que gracias a su aceptación y puesta en realidad de vivir la fe de una manera tangible, hizo con ello capaz el cumplimiento de la obra de la Redención al engendrar al mismo Hijo de Dios. 

Si deseamos que aquello imposible, se haga posible, basta con iniciar a poner en práctica sobre todo las verdades de la fe.

“La humildad como estrategia”

“La humildad como estrategia”

Lucas: 14, 1. 7-14

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”.

______________________________

Hoy más que nunca se nos invita a vivir actitudes un tanto negativas como si fuera lo ordinario, es más, casi se proponen como modas, y sabiendo que andar muy fashion va en mérito propio de una buena presencia, pero por el contrario las actitudes negativas  de moda, como lo son el orgullo, el odio, la vanidad, el engreimiento, la soberbia y el desprecio entre otras, van en detrimento dela persona, ya que en vez de adornarla, la envilece.

La Palabra del Señor es más que clara, nos conviene utilizar la humildad porque además de hablar bien de nuestra persona, a su vez agrada a Dios, aún por conveniencia, porque una vez adoptada transforma a la persona y la santifica.

Si vemos un negocio, del trato que le den a los clientes será el rendimiento y la ganancia que se tenga, porque a quien se le trata con dignidad y amabilidad, con una actitud humilde y abierta brinda toda la confianza necesaria para hacer buenos tratos.

La misma humildad nos hace reconocer esos dones recibidos de Dios tan grandes y verlos como tal, ya que la falsa humildad los remarca exageradamente o los niega por inseguridad. Sin embargo tan sólo es necesario tomar la humildad no para hacernos menos o permanecer con un perfil bajo, sino para a su vez reconocer la grandeza de Dios, sin rebajarnos, dando su lugar a quien lo merece. Eso es humildad.

Por ello el Señor Jesús invita a como forma de vida adoptarla ya que su beneficios son mayores a los que un bien material por abundante que sea pueda dar. Además debe ser junto con la Alegría el distintivo del Cristiano.

“Viernes de La Pasión de Cristo”

“Viernes de La Pasión de Cristo”

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN JUAN 18, 1-19, 42

Puede elegirse la lectura breve por razones pastorales*

Cuando la lectura se hace alternada:

C = Cronista; S = “Sinagoga”; y † = Cristo

C. En aquel tiempo, Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos.
Entonces Judas tomó un batallón de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entró en el huerto con linternas, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelantó y les dijo:
†. “¿A quién buscan?”
C. Le contestaron: “
S. A Jesús, el nazareno”.
C. Les dijo Jesús:
†. “Yo soy”.
C. Estaba también con ellos Judas, el traidor. Al decirles ‘Yo soy’, retrocedieron y cayeron a tierra. Jesús les volvió a preguntar:
†. “¿A quién buscan?”
C. Ellos dijeron:
S. “A Jesús, el nazareno”.
C. Jesús contestó:
†. “Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan”.
C. Así se cumplió lo que Jesús había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me diste”.
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:
“Mete la espada en la vaina. ¿No voy a beber el cáliz que me ha dado mi Padre?”
C. El batallón, su comandante y los criados de los judíos apresaron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: ‘Conviene que muera un solo hombre por el pueblo’.
Simón Pedro y otro discípulo iban siguiendo a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:
S.”¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?”
C. Él dijo:
S. “No lo soy”.
C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó:
†. “Yo he hablado abiertamente al mundo y he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me interrogas a mí? Interroga a los que me han oído, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho”.
C. Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús, diciéndole:
S. “¿Así contestas al sumo sacerdote?”
C. Jesús le respondió:
†. “Si he faltado al hablar, demuestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?”
C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
S. ¿`.No eres tú también uno de sus discípulos?”
C. Él lo negó diciendo:
S. “No lo soy”.
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo: “
S. ¿Qué no te vi yo con él en el huerto?”
Pedro volvió a negarlo y en seguida cantó un gallo. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era C. muy de mañana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder así comer la cena de Pascua.
Salió entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:
S. ¿De qué acusan a este hombre?”
C. Le contestaron:
S. “Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído”.
C. Pilato les dijo:
S. “Pues llévenselo y júzguenlo según su ley”.
C. Los judíos le respondieron:
S. “No estamos autorizados para dar muerte a nadie”.
C. Así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
S. “¿Eres tú el rey de los judíos?”
C. Jesús le contestó:
†”¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?”
C. Pilato le respondió:
S. “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?”
C. Jesús le contestó:
†”Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”.
C. Pilato le dijo:
S. “¿Conque tú eres rey?”
C. Jesús le contestó:
†”Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.
C. Pilato le dijo:
S. “¿Y qué es la verdad?”
C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
S. “No encuentro en él ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?”
C. Pero todos ellos gritaron:
S. “¡No, a ése no! ¡A Barrabás!”
C. (El tal Barrabás era un bandido).
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color púrpura, y acercándose a él, le decían:
S. Viva el rey de los judíos!”,
C. y le daban de bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
S. “Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa”.
C. Salió, pues, Jesús, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:
S. “Aquí está el hombre”.
C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
S. “¡Crucifícalo, crucifícalo!”
C. Pilato les dijo:
S. “Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él”.
C. Los judíos le contestaron:
S. “Nosotros tenemos una ley y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios”.
C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jesús:
S. “¿De dónde eres tú?”
C. Pero Jesús no le respondió. Pilato le dijo entonces:
S. “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?”
C. Jesús le contestó:
†. “No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor”.
C. Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S. “¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del César”.
C. Al oír estas palabras, Pilato sacó a Jesús y lo sentó en el tribunal, en el sitio que llaman “el Enlosado” (en hebreo Gábbata). Era el día de la preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:
S. “Aquí tienen a su rey”.
C. Ellos gritaron:
S. “¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo!”
C. Pilato les dijo:
S. “¿A su rey voy a crucificar?”
C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. “No tenemos más rey que el César”.
C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús y él, cargando con la cruz, se dirigió hacia el sitio llamado “la Calavera” (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron, y con él a otros dos, uno de cada lado, y en medio Jesús. Pilato mandó escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en él estaba escrito: ‘Jesús el nazareno, el rey de los judíos’. Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato:
S. “No escribas: ‘El rey de los judíos’, sino: ‘Este ha dicho: Soy rey de los judíos’”.
C. Pilato les contestó:
S. “Lo escrito, escrito está”.
C. Cuando crucificaron a Jesús, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Por eso se dijeron:
S. “No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca”.
C. Así se cumplió lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi túnica Y eso hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre:
†. “Mujer, ahí está tu hijo”.
C. Luego dijo al discípulo:
†. “Ahí está tu madre”.
C. Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo:
†. “Tengo sed”.
C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:
†. “Todo está cumplido”,
C. e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa
C. Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con él. Pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, según se acostumbra enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la preparación de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, allí pusieron a Jesús.

_____________________________

La narración de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo habla por sí sola, de tal manera que no requiere de explicación alguna, simplemente hay que considerar el grado del amor que tuvo Jesús para donarse de esa manera por ti, y por otro lado el nivel de maldad al que el ser humano puede tan bajamente caer, de asesinar al propio hijo de Dios.

Se recomienda la meditación personal.

“Una justicia mayor”

“Una justicia mayor”

Mateo: 5, 20-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.

_______________________________

En nuestra cultura que promueve cada ves más el hedonismo comercializado en placeres personales y grupales que van desde lo sexual, lo material, el comer, el poseer, la perfecta apariencia, van creando gente frágil y sensible a cualquier variación de responsabilidad que les toque en la vida. 

En éste medio las tares ordinarias y comunes se vuelven un peso y una franca carga insoportable y difícil de llevar, es todo un sacrificio tener que hacer el aseo de la casa, y no se diga el de los hijos, por eso se sugiere en ese medio egoísta no procrear y si por accidente llega un hijo, ponen su cara de insatisfacción y de divorcio con la vida por lo pesado que resulta la ecuación, sobre todo cuando no se tiene.

Siguiendo con el esquema minimalista de obligaciones, incluso aquellos que legislan y cuidan la justicia la ejecutan en un marco básico, y como todos, creemos que con hacer lo básico ya estamos cumpliendo en todo lo que somos capaces de hacer.

Por ello Jesús remarca que nuestra justicia no debe de ser sino mayor, inclusive a la de los mismos legisladores de su tiempo, como lo eran los escribas y fariseos, porque no debemos de conformarnos con realizar lo que en su momento se nos pide, siempre somos reacios a hacer algo de más por los otros o inclusive por nosotros mismos.

Sin embargo en este tiempo de cuaresma, no está de mas, dedicarnos a hacer un poco más, no porque se nos exija, sino porque nuestra capacidad da para ello y más. Aquí es cuando podemos hacer una justicia mayor, impregnada de la caridad.

“Actitud completa”

“Actitud completa”

Lucas: 5, 12-16.

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.
Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.

_______________________________

Es muy conocida la grandeza y eficacia de Dios, tanto lo es, que aún aquellos que se dicen libres pensadores y ateos por antonomasia, aunque no se identifiquen con Dios, son conscientes de una casualidad que todo lo mantiene en orden y equilibrio. Aún más reconocen a Dios aquellos que, aunque alejados en su momento, ya sea por necesidad o algún favor que deseen recibir, se acercan temporalmente a Él.

Muchos son los que le buscan, pero entre ellos habría que diferenciar aquellos que su motivación es tan sólo convenientemente para buscar el apoyo material en esta vida, por lo que su presencia ante el Señor radica en pedir, y pedir. Entonces Dios es considerado un proveedor.

Habrá quien le busque solicitando la salud, sobre todo cuando ésta se ha menguado, convirtiendo a Dios tan sólo en curandero, para en cuanto vuelva la salud retirarnos de su presencia.

A veces no llegan ni los bienes ni la salud al tiempo que lo solicitamos, y no lo es por no ser escuchados, porque todas las peticiones son atendidas y ejecutadas inmediatamente por parte de Dios, pero olvidamos recíprocamente saber escuchar y descubrir las manifestaciones donde nos habla claramente por dónde obtener la solución y actuar en ese medio. Pero si nuestra petición es sorda, bloqueamos de inicio la propia acción de Dios que se nos brinda.

El evangelio es muy claro afirmando que incluso las muchedumbres acudían a “oírlo y ser curados…” ya que dentro de la oración una cosa implica la otra, no llegan los milagros aislados, sino comprometidos, por eso la actitud propia debe ser completa: orar – escuchar; pedir – obrar; acercarnos a Dios – cambiar nuestros corazones. Nada es coincidencia, nada viene aislado, todo tiene un propósito, que mejor conocerlo para aplicarlo.

“¿Como si no supieras?”

“¿Como si no supieras?”

Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: —Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la vida eterna?

Jesús le contestó: —¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

El le preguntó: —¿Cuáles?

Jesús le contestó: —No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.

El muchacho le dijo: —Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?

Jesús le contestó: —Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego vente conmigo.

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

—————————————

Ordinariamente Dios en su infinita misericordia y bondad nos coloca muy sabiamente donde conoce que ahí podremos desarrollar los dones que sabe nos ha regalado, porque nos conoce desde antes de nacer, siempre dando la libertad de utilizarnos o no, pero realmente sabe lo que te dio.

En el ínter de autodescubrir nuestras capacidades, tratando de compaginar nuestra vida con el ideal que deseamos ser y tener, con la auténtica realidad; vamos entre tiras y tirones ubicando nuestro ser y actuar. A veces perdemos el piso, andamos entre los etéreos sueños idealizados de personas, situaciones y cosas, pero la realidad se encarga de volver a ponerte los pies en tierra. 

Claro que no nos gusta, porque duele no aceptar la realidad, pero aunque los sueños no son reales, sí son una motivación que debemos de ubicar muy bien en su lugar. Debemos entender que precisamente lo real es el lugar donde podemos practicar todo aquello que nos lleva a la santidad, no en lo ideal ni en las tan buenas intenciones pero super vacías de obras que al final siguen quedando en nada.

Bien sabemos todo lo que tenemos que hacer y nos hacemos los que perdemos la memoria como si no supiéramos nuestros deberes y responsabilidades, que aunque sean en casa, en el trabajo o en la escuela, bien intencionadas y bien realizadas, son bastas para santificarte con ellas, ya vendrán otros compromisos, pero si no podemos santificarnos con lo poco y lo ordinario, es una muestra de que no podrás con una misión super especial en tu vida aunque la pidas.

No nos hagamos que no sabemos lo que tenemos que hacer en el día a día, que no lo queramos hacer es otra cosa, y esa misión, ese trabajo, ese proyecto, ese apostolado fuera de tus responsabilidades locales, no vaya a ser una evasión de lo que te toca hacer

“Acaso seremos caníbales”

“Acaso seremos caníbales”

Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: —Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban los judíos entre sí: —¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo: —Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mi. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come de este pan vivirá para siempre.

Se dice «Credo».

——————————————

En una primera impresión sin conocer a Jesús, sobre todo en la revelación del la buena nueva, es notorio que al hablarnos de comer su carne y de beber su sangre, claro en el contexto del discurso del Pan de Vida, lo primero que nos llama la atención con cierta extrañeza, es el aspecto interpretado textualmente del supuesto canibalismo.

Claro que respingan en su momento los judíos entre sí, tendrán un Dios que en los sacrificios pascuales los invita a ser carnívoros, cuando el mismo rito indica que deben de comer todo el cabrito del sacrificio sin dejar nada para el siguiente día, pero eso de comerse a Jesús es una novedad.

Novedad que viene en un proceso precisamente evolutivo del mismo sentido del Sacrificio, porque redundando en la misma historia de la salvación, ya desde el primer libro de la Biblia, el Génesis, nos habla de esos signos que se van perfilando hacia el Pan de Vida.

Entre ellos podemos descubrir primeramente a Caín y Abel, dónde más que remarcar la tragedia del fratricidio, descubrimos que son los primeros en los que se remarcan los ofrecimientos a Dios, Las primicias de los frutos del campo de parte de Caín, así como ofrendar la primera cría de los ganados de Abel, Ambos muy válidos y agradables a Dios.

Posteriormente Abraham ofrece al llegar a Salem junto con Melquisedec, rey y sacerdote del Dios Altísimo, una ofrenda de pan. Más adelante se ofrecían en los pueblos vecinos sacrificios de niños, lo cual Dios lo despreciaba, dónde tenemos el caso que el mismo Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su propio hijo Isaac para probar su fe, pero es salvado en su momento y reemplazado por un carnero en ofrenda. 

Posteriormente tenemos la celebración de la Pascua con el cordero, así como la fiesta de los panes ázimos, que nace en la liberación de la esclavitud del pueblo Israelita del egipcio, como acción de Gracias. En el transcurso del Exodo por el desierto, Dios los alimentó con el pan del cielo, el Maná. Todos elementos no son aislados, sino que están vinculados entre  sí, hasta llegar a Jesús, el nuevo cordero pascual, aquel que se sacrifica por nuestra redención y además se queda entre nosotros plenamente como el mismo pan de vida.

Entendiendo este proceso por el cual sabiamente ha llevado Dios a su pueblo, claramente denota que no está hablando Jesús de Canibalismo, sino de una sublime acción evolutiva hasta llegar a la plenitud en Jesus, Él es el verdadero Pan de Vida, que se nos da en la Eucaristía como alimento.

Lo malo es cuando en vez de comer Pan del Cielo, comemos cristiano, ese si es canibalismo virtual, la crítica, la ofensa, los falsos, la mentira, el odio y el resto de pecados capitales, porque sin el alimento que da la Vida, esa vida se debilita y degrada por el pecado, quedando vulnerables al maligno y a su fácil uso para comernos a los nuestros dejándolos en infelicidad. En pecado, con falta de paz e infelices, el canibalismo es aunque se niegue oficial, pero puedes erradicarlo dejándote transformar y haciéndote uno con Jesús, en la Eucaristía, en la comunión.

“Partícipes o asalariados”

“Partícipes o asalariados”

Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús: –«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen; igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

———————————

El rendimiento en lo laboral estrictamente hablando se distingue abismalmente cuando se es participe o dueño del negocio, a diferencia de ser un asalariado o empleado de confianza.

Y es que tanto en un lado como en el otro, aunque se comparte una misma responsabilidad laboral, el rendimiento no es el mismo por la razón de que nos autocolocamos en estatus ideológicos denigrantes.

El trabajo es una bendición de Dios tanto en una postura como en la otra, ya que es una labor conjunta que en diferente responsabilidad se desarrolla para el bien de los mismos como de la sociedad, por lo que aportan. 

Sin embargo Jesús se coloca y nos invita a tomar el ejemplo y la postura del buen pastor, indistintamente del cargo laboral, porque la responsabilidad ejercida eficazmente también aporta a la santidad.

Pero si nos pasamos la vida quejándonos de lo que de suyo ya es una bendición, entonces no estamos valorando las gracias que Dios nos dio para ejercer dicha labor, como lo es la vida, la salud, la fuerza, la voluntad, y por ende negamos nuestro fin de crecer y desarrollar las propias capacidades, como el asalariado, que vive eternamente acosado por su insatisfacción sin hacer nada para cambiarla. 

Por el contrario hay que ser conscientes de que somos partícipes y agentes efectivos de cambio, haciendo eso que parece que no aporta; si no lo hicieras, se notaría y hará falta porque de suyo es valioso lo que hacemos. 

Por ello como el buen pastor, hay que darlo todo, porque todo se nos da responsablemente para responsablemente hacer uso de ello.