“Un reino de eternidad”

“Un reino de eternidad”

Lucas 21, 29-33 

En aquel tiempo, puso Jesús una comparación a sus discípulos: Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación, todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán. 

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Hoy en día por norma bien sabemos que todo tiene una fecha de caducidad y aún más los alimentos; el mismo cuerpo va dando señales del tiempo que tiene de vida hasta llegar a su final, como parte de un proceso natural.

Sin embargo hoy el mundo nos hace pensar que debemos de dedicarnos a obtener cosas como si fueran eternas, olvidando lo caducas que son, como si el fin último fuera obtener lo mayormente posible en cuanto a bienes materiales, además de hacernos pensar que simplemente valemos por lo que poseemos.

Al final todo eso se queda y nos vamos vacíos, con el dolor de dejar las posesiones a las que estamos apegados.

Es por ello necesario hacer que quede en claro el irnos enriqueciendo de todos los valores del Reino de los Cielos, esos que se obtienen, se trabajan, dan fruto y nos llevan a la vida eterna, como lo es la justicia, la paz, la honestidad, el amor, la gracia, la fraternidad entre otros.

Ya lo remarca Jesús, todo cuanto vemos en este mundo pasará, porque hasta el mismo sol tiene una fecha en que caducará, pero esas palabras, todos los valores espirituales y todas las promesa hechas por Dios nunca pasarán ya que nos los llevamos junto con nosotros a la eternidad.

“El Reino, ya está presente”

“El Reino, ya está presente”

Lucas 17, 20-25 

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros. Dijo a sus discípulos: Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación. 

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Ciertamente muchos nos quejamos de que la misericordia de Dios se ha retirado de nosotros, de que el mal está haciendo de las suyas e imperando, más si nos dejamos llevar por la paranoia que cada momento manifiesta, entonces lo haremos más real y más grande.

Creemos que Dios tiene que actuar de manera espectacular para asombrar, olvidando que el mismo Reino ya está presente entre nosotros, que somos quienes debemos impactar con el testimonio, la confianza y la verdad, su manifestación nos implica, pero mientras no estemos convencidos y vivamos tan sólo quejándonos, lo bloquearemos de manera inmediata.

Ante los males que se presentan en el mundo, debemos de estar tranquilos, porque el reino está presente, y lo vamos encontrar donde menos esperamos, Dios tiene todo en sus manos y se hace evidente donde es necesario en el tiempo y el lugar correcto, además de que de igual manera lo hace con las personas correctas.

Es por ello que a veces es necesario pasar por el dolor que llega de manera inevitable, en donde hace visualizar el Reino para amarlo y prendernos del mismo. Pero no olvides y te la confianza de que ya está presente, sólo falta el interés para buscarlo.

“Fe, Más sencilla, más grande”

“Fe, Más sencilla, más grande”

Lucas: 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: Arráncale de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería.

¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra en seguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación? Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “.

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Dentro de toda las Sagradas Escrituras se nos presentan de igual manera los casos notorios de fe, que los de aquellos que dudan y se mantienen en la incredulidad, no es extraño que se pretenda utilizar la fe como un recurso para usarlo a conveniencia, y en algunos hasta para lucrar con ella, por lo que lleva a no entenderla tal cual es.

Es por ello que Jesús remarca que la fe no es una decisión intelectual o tan solamente sentimental, y no se puede aumentar, ni pedirla como lo hicieron en su momento los apóstoles, ya que ésta llega sola porque es un don de Dios que se recibe y se acepta. 

Pero no es para nada complicada, la realidad es que nosotros la complicamos de una manera intelectual, cuando va mas por la línea de la sabiduría, del entendimiento, de la apertura de mente y corazón, de dejarla que haga su efecto en nosotros.

Cuando permitamos que Dios obre en nuestras vidas, entonces será cuando la fe irá en aumento, pero no depende de nosotros, sino de Dios que al ver la actitud de disponibilidad, entonces hace crecer el don, pero no es de manera directa, sino con todas las circunstancias que rodean una vida en el Señor.

La fe resulta en mayor crecimiento, cuanto más sencilla es, porque implica permitir que la voluntad de Dios interactúe con la nuestra, en una compaginación y armonía que no viene a detrimento de la voluntad propia. 

Es por ello que cuando simplemente hagamos aquello que debemos de hacer, con la naturalidad y sencillez que cada responsabilidad y obligación lleva en sí, sin mayor vanagloria, Dios otorga ese don tan preciado y muchos más.

“Alegría”

“Alegría”

Mateo: 13, 44-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”.

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Existen varios sentimientos que los vamos definiendo y acentuando al caminar en la vida, algunos son adoptados, como posturas aprendidas, un ejemplo el racismo, el sentimiento de culpa que son inculcados entre otros más, mientras que existen los totalmente naturales como el amar, la tristeza, la alegría, el dolor.

Algunas veces los mismos sentimientos naturales queremos reprimirlos y cambiarlos creando prohibiciones para no manifestar tanto dolor así como mucha alegría que rayan en la exageración de la euforia.

Sin embargo Dios nos regala sentimientos tan nobles y profundos cuando nos acercamos a Él que no pueden disimularse, a veces mencionamos estar alegres, cuando nomás estamos estables, pero la alegría es cada vez más real cuando más te comprometes con el Señor, te hace tomar decisiones no extremas, sino ponderadas y bien pensadas porque llegar a obrar frenética y fanáticamente ya no es de Dios.

Dios da la sabiduría junto con la alegría. El fanatismo y los sentimientos desbordados revelan inestabilidad y falta de control que en ese nivel ya no son sanos. Habrá que cuidar no rayar en extremismos porque Dios da sentimientos tan grandes intensos y conscientes que aprovechas y te hacen ser mejor persona sin gritarlo a los cuatro vientos. 

Por ello, vive, desarrolla y disfruta esa alegría que viene de Dios.

“Nadie conoce el día…”

“Nadie conoce el día…”

Marcos: 13, 24-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y Él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre”.

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Es muy claro el Señor Jesús cuando afirma aquellas sentencias que auténticamente son conocidas por Él, ya que proviene del Padre, le conoce y sabe cuales son sus planes. Entre ellas una que es de vital importancia es “saber el día y la hora en que será el fin del mundo”.

Para nosotros resulta muy cómodo estar enterados de el día de… y lo es en base a que si fuera una fecha muy lejana, entonces todo mundo haría desidia sabiendo que no les va a tocar, eso daría pie a la falta de compromiso, a vivir desenfrenadamente, a desatender totalmente nuestra vida y en la misma libertad, llegar al libertinaje y perdernos totalmente.

Por otro lado, si nos diera una fecha muy próxima, el miedo se apoderaría de cada uno de nosotros actuando a conveniencia tan sólo por temor a perderse, sería un caos provocado y falso en los corazones, sin verdadero arrepentimiento ni conversión.

Es por ello que la táctica es no decir, para que independientemente de la fecha del juicio final, vivamos siempre preparados sin miedo, sin darle largas a nuestros asuntos, sino viviendo el hoy en plenitud, conscientes y libres en la gracia de Dios y en la santidad

Hoy en día muchos ostentan atribuirse el saber las fechas, ciertamente lo que buscan es tener sus quince minutos de fama, además de atemorizar a los más sencillos y las mentes débiles, pero si ni Dios mismo lo revela, y en eso es muy claro, no tenemos por que creer en esos falsos profetas, ya que nadie conoce ni el día ni la hora, sólo nuestro Padre Celestial. Por ello, que eso no te quite la paz, estando preparados, que llegue cuando Dios lo crea conveniente.

“No llega aparatosamente…”

“No llega aparatosamente…”

Lucas: 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?” Jesús les respondió: “El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes”.
Les dijo entonces a sus discípulos: “Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación”.

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Es un hecho que estamos totalmente acostumbrados a la novedad del día a día, a tal grado que lo hemos convertido en rutina, olvidando que es totalmente nuevo en la sucesión del tiempo, y de eso se encarga nuestra mente y cultura, de hacerlo ver ordinario y aburrido.

Tenemos una gran sed de novedad porque la actual ya no sacia, las dosis de vida plena que poseemos han perdido el sentido y se han desvalorado, deseamos que algo surja estrepitosamente para poder notar la diferencia de lo grandioso de nuestra vida.

Es una pena que un evento catastrófico o un deceso de un ser querido sea el que nos devuelva el sentido de la vida y nos ubique en la realidad, dejamos nuestros pensamientos saturados de ideas vacías y entramos en la actualidad de nuestro ser.

Aquí es donde Jesús enfatiza que no hay necesidad de esperar las gracias y la gloria de Dios de manera espectacular, o en algún evento negativo que te haga reaccionar, cuando ya en lo más pequeño e insignificante se está manifestando su grandeza, pero no la vemos. 

Debemos de aprender a dominar nuestra mente, que cuando no está ocupada en la realidad de una labor concreta, casi alucina con los inventos mentales que construye. Lo malo es que al final los idealizamos, y como son no reales e inalcanzables, al casarnos con ellos sufrimos por la no convergencia con la realidad, todo ante nuestras ideas es inalcanzable y por ende infelices.

Así que tomemos tiempo para nosotros, para identificarnos con nuestro ser interior, es decir con nuestro yo, alejar el ruido que inunda nuestra mente y descubrir la grandeza del Reino de Dios, que inicia por ti, por tu interior, por tu paz, por tu felicidad y que se proyecta posteriormente de igual manera, mediante de ti hacia los demás. Es por ello que lo debes de buscar desde el interior, y no esperar que llegue ajeno y aparatosamente casi encandilando tu inteligencia o saturándola sin lugar para el propio Reino.

“A qué se parece…”

“A qué se parece…”

Lucas 13, 18-21

En aquel tiempo, Jesús decía: —¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.

Y añadió: —¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.

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Las analogías son siempre un ejemplo muy claro para comparar situaciones y entenderlas mejor, aunque yo le pondría el pero de la reinterpratacion que al final resulta un tanto acomodaticia, sin embargo aquí el ejemplo es unívoco, no da margen a cambios radicales.

Y es que en realidad el reino de Dios, nada tiene que ver con uno de la tierra, en cuanto a estructura algo se semeja, pero sin las limitantes humanas, sin embargo cuando no se le entiende muy bien, aquello que conocemos del Reino como estructura socio-política lo queremos aplicar tajantemente al celestial.

Sin embargo es muy claro, que precisamente las comparaciones son específicas para clarificar las funciones y actitudes que se deben de tomar en un ámbito real de vida ordinaria, ya que la presencia del Reino de los Cielos, no es un lugar físico, sino una constelación de valores que se aplican de ipso facto al aquí y al ahora.

Actitudes que cambian el entorno y las relaciones entre los hijos de Dios, ya que si nos atenemos a los esquemas humanos, la realidad nos lleva a que en su momento corrompen el corazón humano, mientras que los valores del Reino de los cielos fomentan la rectitud incluso en los ámbitos actuales donde nos desenvolvemos, a tal grado que nos llevan incluso a la santidad.

Por ello es importante conocer la comparación, para el ámbito real coronarlo con lo espiritual y así plenificar el ambiente y nuestras vidas.

“Déjenlos Juntos”

“Déjenlos Juntos”

Mateo: 13, 24-30

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: `Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: `De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?’ Pero él les contestó: ‘No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero’ “.

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Es una constante lucha por querer separar en todos los ámbitos de la vida y la sociedad a los que consideramos malos de los buenos, aunque no deja de ser una apreciación y conceptualización más humana que divina, Sin embargo la Sagrada Escritura así lo expone para marcar una diferencia entre quienes desean vivir y transmitir el mismo amor de Dios de los que no.

Para el Señor no existen los malos, de suyo el concepto del mal como tal, hablando filosóficamente es considerado como un bien imperfecto, que claramente puede si así lo desea, llegar a la perfección. 

Esa misma naturaleza la manifiesta el Señor cuando en medio de su misericordia, ante nuestra ideológica segregación y división entre buenos y malos, afirma que los dejen crecer juntos, ya que Dios mismo sabe canalizar y utilizar el mismo mal para desarrollarnos y hacer un bien mayor.

Así que no suframos por los que hacen todo bien y nos molesta, o los que lo hacen todo mal y nos afecta, todo está en el plan de Dios, a lo mejor las circunstancias y las personas en algún momento cambian o se invierten los papeles, uno nunca sabe, por ello el Señor no tiene prisa de juzgarnos ya que el tiempo es suyo.

“Si un reino está dividido contra sí mismo…”

“Si un reino está dividido contra sí mismo…”

Mc 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir.

Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa.

Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».

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De espantos y alegorías demoníacas estamos saturados por todos lados, hasta nos asustamos y persignamos rechazando el mal, hasta la boca se nos llena para remarcar el mal, el pecado, las malas obras y a los demás, tanto es lo que lo negamos que al final sea para bien o sea para mal, lo tenemos siempre presente en la mente, le hacemos tanta publicidad que hasta famoso lo hacemos, eso contamina el alma y el corazón.

Cuando el alma ya esta viciada con tanta importancia que le hacemos al mal, de igual manera juzgamos, el ejemplo es claro en el Evangelio, a Jesús que obra por la gracia de Dios lo juzgan con su propio criterio, y ¿qué es lo que sale?, nada más que lo que esta llenó su corazón, por eso lo comparan con Satanás, no tienen otra idea mejor, lo más fácil es decir que es el demonio mismo, así no me comprometo a seguirlo y reconocerlo como el Señor y Mesías.

Jesús reconoce al instante la división de sus corazones, cosa grave porque atentan contra la evidente y presente gracia de Dios a través del Espíritu Santo, que obra en toda su plenitud en Jesús.

Por lo que negar su obra es negar al autor. De divisiones ya estamos cansados, al interno como al externo, deja de negar la gracia con tu corazón dividido, acéptala y súmate a la alegría de la unidad de los hijos de Dios.

“Cristo Rey del Universo”

“Cristo Rey del Universo”

Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme».

Entonces los justos le contestarán: Señor, ¿cuando te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis». Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis».

Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo». Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».

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Hoy con la fiesta de Jesucristo Rey del Universo, coronamos y terminamos un ciclo de lecturas y de celebraciones litúrgicas que van desde la promesa de la salvación hecha desde antiguo, la vida, obras, así como su pasión muerte y resurrección, de Jesús hasta llegar a la espera de su segunda venida, fiesta que celebramos hoy.

Esta fiesta remarca el triunfo al final de los tiempos de la vida de la gracia sobre el pecado y la incorruptibilidad de la carne, que esperamos junto con la resurrección en el último día, cuando Jesús regrese glorioso como justo juez a juzgar vivos y muertos.

Fiesta que además remarca la importancia de una vida llena de obras ordinarias de caridad, realizadas en las más pequeñas e imperceptibles situaciones que se cruzan en nuestras vidas, donde evaluaremos si realmente nos permitimos vivir el Reino, si dejamos que rigiere Jesús en nuestras vidas, o si le usurpamos el trono entregándolo a sabrá Dios quién, o sabrá Dios Qué.

Fiesta que invita a no olvidar de qué y de quién somos parte, como un honor a remarcar. Extirpar el negativo concepto del Dios que te va a juzgar y a refundir en el noveno infierno,  sino realmente conocer a ese Dios misericordioso y justo, que generosamente guía, ayuda y da lo que nosotros realmente quisimos con nuestro ejemplo de vida recibir.

Por ello es una dicha afirmar ¡¡Viva Cristo Rey!!, porque sale del alma, porque lo reconocemos y sobre todo, porque lo amamos.