“Mi casa es casa de oración”

Lucas 19, 45-48

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: —Escrito está: «Mi casa es casa de oración»; pero vosotros la habéis convertido en una «cueva de bandidos».

Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

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Es horrible cuando al llegar a un santuario dispuesto a orar, te encuentres con un mundo de distractores que te impiden poder estar en concentración y por ende en contacto con Dios, ya parece que el motivo de la visita es para ir por los chicles, la cajeta, las pulseritas, los tlacoyos, las botanitas, las fritangas, los dulces, etc, es un mundo comercializado en torno a los santuarios y a los templos.

A esa gente no le importa tu fe, sino que se aprovechan económicamente de los lugares sagrados y de los fieles haciendo negocio redondo, nada nuevo, ya en los tiempos de Jesús acontecía lo mismo, por lo que remarca que precisamente en el lugar sagrado, su principal y única finalidad es encontrarte con Dios en dedicada, atenta y profunda oración, tal celo llevó a Jesús a echar a los vendedores, lo que les obtuvo su rechazo, pero ese rechazo no es de fe, porque en esos casos la fe está muy menguada y manipulada.

Lo que se ganó fue un deseo de que lo asesinaran, porque estorba a los comerciantes y a los dirigentes religiosos que les rompe el esquema ya desvirtuado y viciado, es necesaria una restauración y Jesús lo está sembrando.

Esa misma historia se repite, existen santuarios que han querido crecer en la fe y atención  de los fieles, al modificar los lugares, con tan sólo obtener amenazas de muerte de los comerciantes, nada nuevo, ¿acaso tendrá que volver a venir Jesús a restaurar lo perdido? o ¿será que no estamos haciendo bien nuestra labor al seguir permitiendo esos esquemas?

Por lo pronto, el que lo promueve eres tú, empezando a realmente tomar el templo como lo que es, casa de oración, y no apoyando el comercio circundante en torno a tu fe.

“Cercano a la familia”

“Cercano a la familia”


Mateo 12, 46-50


En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: —Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.

Pero él contestó al que le avisaba: —¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Y señalando con la mano a los discípulos, dijo: —Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.


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Pareciese como hoy se dice despectivamente, que Jesús formó un nuevo grupo familiar, ese ahí donde están sus discípulos y sus apóstoles, donde se la pasa de maravilla,  alejado de los suyos, de su familia y en concreto de su madre, no tiene que estar con los que nació, sino con los que eligió.


Pero me parece que para no entrar en confusiones, habrá que aclarar que son grupos muy definidamente independientes, que llevan una encomienda ya sea laboral o de amistad, pero que jamás se equipararán a la familia.


El núcleo familiar, que atacado invariablemente por la cultura de los desvalores y la muerte, nunca pasará a un tercer término, y en su caso Jesús no lo hace, vemos a su familia cercana y en apoyo total a su misión encomendada, incluso la pone como modelo de relación y de unidad, precisamente en base a la experiencia como lo vivió con su Padre Celestial y como lo vive en la tierra con su madre María, así como con los familiares cercanos que son familia.

Nunca lejos de ellos, a lo mejor físicamente sí, pero jamás distantes en los valores y los afectos, además de la constante comunicación que se da naturalmente. Por ello, no te confíes en que tu circulo de confort amistoso es lo mejor, porque ellos con el tiempo se van y cambian de parecer respecto a ti o viceversa, pero la familia nunca dejara de serlo ni de estar, a no ser que así lo quieras.

“La Sagrada Familia”

“La Sagrada Familia”

San Mateo 2, 13-15. 19-23 

Cuando se marcharon los Magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: —Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió lo que dijo el Señor por el Profeta: «Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto.» Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: —Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño. Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría nazareno. 

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La familia constituida por Jesús Nuestro Salvador, María Santísima y San José. La Sagrada Familia es reflejo de la Trinidad y modelo de toda familia.

La devoción popular a la Sagrada Familia se propagó en gran escala a partir del siglo XVII. Entre los papas modernos, Pío IX en 1847 y León XIII en 1892 promovieron esta devoción. La solemnidad de la Sagrada Familia se celebra en el domingo de la octava de Navidad.

El ejemplo de Nazaret
De las alocuciones del papa Pablo sexto

Alocución en Nazaret 5 de enero de 1964

Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.

Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá e una manera casi insensible, a imitar esta vida.

Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de la disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina!

Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa el estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápida, casi furtivamente, algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve.

Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social.

Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas sus causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor.

Oración a la Sagrada Familia

S.S. Pablo VI

Sagrada Familia de Nazaret:
enséñanos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros;
enséñanos la necesidad del trabajo,
de la preparación, del estudio,
de la vida interior personal, de la oración,
que sólo Dios ve en lo secreto;
Enséñanos lo que es la Familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.
Amén

Fuente: Corazones.org

“El papel de la familia”

“El papel de la familia”

Mateo: 12, 46-50

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.
Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

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Pareciese hoy en nuestros tiempos que la familia es tan sólo para que se quede en casa, y en todo el resto del mundo vivir como si fuéramos totalmente independientes, casi autocreados sin necesidad de rendir cuentas a nadie, ni deberles las gracias.

Esa en realidad es una fantasía, porque precisamente tu seguridad y estabilidad se la debes a aquellos que están detrás de ti, precisamente soportando todo el andamiaje del escenario donde tú actúas, y esa es la familia. 

Negarlos y alejarte de ellos, es negarte a ti mismo ya que provienes y eres parte de ellos,  porque sin ellos no serías quien eres hoy, aunque hayas cambiado tu voluntad, corazón y pensamiento al respecto de los que nunca van a dejar de ser tuyos.

Jesús jamás renunció a su familia, siempre estuvieron intensamente unidos por un amor que se plenificó en la misión de cada uno de ellos, ya sea interna en casa o fuera en el mundo indistintamente. A su vez ellos estaban al pendiente de Jesús, lo seguían y lo acompañaban en los momentos necesarios. 

Porque el papel de la familia, está destinado a permanecer con todos los que la forman en cualquier circunstancia de la vida, sea agradable o negativa, ya que mayor apoyo no lo puedes tener si no es de los tuyos. Cuida, une y respeta a tu propia familia y no todo lo contrario.

“La Manifestación del Señor”

“La Manifestación del Señor”

Mateo: 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”. Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Dentro de las Manifestaciones que el Señor hace presente en nuestras vidas y en general a través de los signos que en los tiempos se van presentando, sin dudar en cada uno de ellos se ve muy claramente su misericordia. 

Uno de esos detalles es, cuando esos Magos de Oriente buscaban a Jesús, a ellos que no conocían al Dios de Israel, le dieron importancia a una estrella, que aunque parece astrología, fue el medio necesario para acercarlos a Jesús, ya que Dios se vale de todo y no de tan sólo lo que tenemos como bueno en nuestro limitado esquema moral. Clara manifestación de Dios.  

Otro detalle es cuando desconociendo el plan de Dios, llegan reconociendo y buscando al nuevo rey, que no proviene de ningún sistema político, sino del celestial, pero al no entenderlo así, buscan al actual rey terrenal, en éste caso Herodes, el cual sabiéndose corrupto y abusivo, se le anuncia que viene un rey mejor, pero no para destronarlo, sino para implantar una nueva forma de gobierno basada en la misericordia y al amor, cosas que en lo absoluto tiene, por ello entra en crisis y lo quiere matar, para no perder no sólo su reinado, sino su vida pecaminosa a la que no quiere renunciar, la misericordia de Dios le da la oportunidad de mejorar y darse cuenta de ello, pero la rechaza por sus miedos.

Según sus creencias, los Magos, personas sabias y entendidas, vuelven al camino guiado por la estrella, que fue el medio hasta llegar a Jesús, dónde los no creyentes reconocen al Mesías, y en los regalos otorgados de igual manera identifican quién es ese niño: Rey, al regalarle el oro, propio de las relaciones diplomáticas y reconocimiento como tal; Incienso, que se ofrece solamente a Dios, y a quien a su vez le reconocen como tal; y mirra, que se utiliza para embalsamar los cuerpos mortales del ser humano, es decir a su vez nos hacen entender que es hombre, como tal.

A veces reconocemos las manifestaciones parcialmente y nos quedamos con el Jesús hombre y con tan sólo su humanidad que corta con lo Divino, ó, lo divinizamos de tal manera que lo desconectamos con la realidad humana, pero no olvidemos que Dios se manifiesta. Hay muchas maneras de manifestarse y la más clara eficiencia de su presencia de Dios la encontramos en Jesús el Señor, ya no vale la pena buscar en otro lado cuando en Jesús se nos ha dado, toda la plenitud de Dios en un Ser, hecho hombre, es decir, encarnado para verlo y palparlo sin dudar. 

“La Sagrada Familia”

“La Sagrada Familia”

Lucas: 2, 41-51

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: “Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia”. Él les respondió: “¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?” Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.

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La familia constituida por Jesús Nuestro Salvador, María Santísima y San José. La Sagrada Familia es reflejo de la Trinidad y modelo de toda familia.

La devoción popular a la Sagrada Familia se propagó en gran escala a partir del siglo XVII. Entre los papas modernos, Pío IX en 1847 y León XIII en 1892 promovieron esta devoción. La solemnidad de la Sagrada Familia se celebra en el domingo de la octava de Navidad.

El ejemplo de Nazaret
De las alocuciones del papa Pablo sexto

Alocución en Nazaret 5 de enero de 1964

Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.

Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá e una manera casi insensible, a imitar esta vida.

Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de la disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina!

Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa el estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápida, casi furtivamente, algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve.

Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social.

Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas sus causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor.

Oración a la Sagrada Familia

S.S. Pablo VI

Sagrada Familia de Nazaret:
enséñanos el recogimiento, la interioridad;
danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras de los verdaderos maestros;
enséñanos la necesidad del trabajo,
de la preparación, del estudio,
de la vida interior personal, de la oración,
que sólo Dios ve en lo secreto;
Enséñanos lo que es la Familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.
Amén

Fuente: Corazones.org

“Genealogías”

“Genealogías”

Mateo 1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé,
y Jesé al rey David. 

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia. 

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. 

De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce. 

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Resulta muy interesante el conocer de dónde venimos, cuáles son nuestros antepasados y cómo vivieron, porque nos es connatural a la sangre saber nuestras raíces. Sin duda un tema apasionante porque vincula con los nuestros y nuestros antepasados.

En la Sagrada Escritura, la genealogía de Jesús tiene un fin mayor, no sólo es conocer una serie de personajes que precedieron su ser, sino que ademas remarca y confirma como a manera de comprobación, que Dios ha estado presente en todo el proceso porque así lo planeó, además de que realmente proviene de aquella linea en que se dieron las promesas de la salvación desde Abraham con el que se inició el pueblo de Israel.

Es una comprobación de que Dios cumple lo que promete, y si al pueblo de Israel se le dio la gracia de ser elegido para en su seno confiarle a su Hijo único, hay que saber a quién se lo otorga y en línea directa porque la promesa hecha desde antiguo continúa.

Todos ellos son hombres y mujeres tan ordinarios como nosotros, llenos de bendiciones así como de errores garrafales, que aún de ellos Dios se vale para obtener un bien mayor. Porque aunque le fallemos al Señor, Él Jamás se desdice de su promesa y menos de su plan, y aunque nosotros le cambiemos al no responder como esperaba y le movamos la jugada, el la recanaliza para sin dificultad y aún con ella se llegue a la salvación.

Por ello en la genealogía a nadie se le descarta, no son gentes perfectas, son perfectibles y de suyo lo han demostrado a pesar de sus errores, que siempre sirven para crecer y unirnos aún más a Dios. Es una gran dicha saber de quién venimos aunque ante los hombres sean reprobados, ya que ante Dios, nadie está excluido, todos participamos de esa genealogía y más aún, porque ahora formamos parte de ella, como pueblo de Dios en la iglesia. 

“El papel de la familia”

“El papel de la familia”

Mateo: 12, 46-50

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.
Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

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Pareciese hoy en nuestros tiempos que la familia es tan sólo para que se quede en casa, y en todo el resto del mundo vivir como si fuéramos totalmente independientes, casi autocreados sin necesidad de rendir cuentas a nadie, ni deberles las gracias.

Esa en realidad es una fantasía, porque precisamente tu seguridad y estabilidad se la debes a aquellos que están detrás de ti, precisamente soportando todo el andamiaje del escenario donde tú actúas, y esa es la familia. 

Negarlos y alejarte de ellos, es negarte a ti mismo ya que provienes y eres parte de ellos,  porque sin ellos no serías quien eres hoy, aunque hayas cambiado tu voluntad, corazón y pensamiento al respecto de los que nunca van a dejar de ser tuyos.

Jesús jamás renunció a su familia, siempre estuvieron intensamente unidos por un amor que se plenificó en la misión de cada uno de ellos, ya sea interna en casa o fuera en el mundo indistintamente. A su vez ellos estaban al pendiente de Jesús, lo seguían y lo acompañaban en los momentos necesarios. 

Porque el papel de la familia, está destinado a permanecer con todos los que la forman en cualquier circunstancia de la vida, sea agradable o negativa, ya que mayor apoyo no lo puedes tener si no es de los tuyos. Cuida, une y respeta a tu propia familia y no todo lo contrario.

“Cercano a la familia”

“Cercano a la familia”

Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: —Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.

Pero él contestó al que le avisaba: —¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Y señalando con la mano a los discípulos, dijo: —Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre.

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Pareciese como hoy se dice despectivamente, que Jesús formó un nuevo grupo familiar, ese ahí donde están sus discípulos y sus apóstoles, donde se la pasa de maravilla,  alejado de los suyos, de su familia y en concreto de su madre, no tiene que estar con los que nació, sino con los que eligió.

Pero me parece que para no entrar en confusiones, habrá que aclarar que son grupos muy definidamente independientes, que llevan una encomienda ya sea laboral o de amistad, pero que jamás se equipararán a la familia.

El núcleo familiar, que atacado invariablemente por la cultura de los desvalores y la muerte, nunca pasará a un tercer término, y en su caso Jesús no lo hace, vemos a su familia cercana y en apoyo total a su misión encomendada, incluso la pone como modelo de relación y de unidad, precisamente en base a la experiencia como lo vivió con su Padre Celestial y como lo vive en la tierra con su madre María, así como con los familiares cercanos que son familia.

Nunca lejos de ellos, a lo mejor físicamente sí, pero jamás distantes en los valores y los afectos, además de la constante comunicación que se da naturalmente. Por ello, no te confíes en que tu circulo de confort amistoso es lo mejor, porque ellos con el tiempo se van y cambian de parecer respecto a ti o viceversa, pero la familia nunca dejara de serlo ni de estar, a no ser que así lo quieras.

“Familiarizándonos”

“Familiarizándonos”

Juan 16, 23b-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».

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Cuando conocemos ya sea a una persona, a una institución, un nuevo trabajo e inclusive un nuevo accesorio en el hogar, nos vamos paso a paso de manera muy cuidadosa hasta comprenderle casi del todo, y por ello el trato no se da de igual manera que con las relaciones ya afianzadas en el tiempo. 

Es un hecho que entramos en una fase de hacerlo familiar en nuestro entorno; así pues precisamente en esa fase Jesús presenta el evangelio de una manera amigable, sencilla, afable, en parábolas, con comparaciones muy entendibles mientras lo hacemos nuestro, para una vez aceptado y asimilado, podamos profundizar aún más en el misterio revelado.

Ya con esa confianza, entonces puede el Señor hablar tan clara y profundamente como es necesario en nuestro crecimiento espiritual, ya que no basta con un mínimo, sino que al contrario, siempre habrá cada vez algo nuevo que nos haga crecer constantemente a la estatura de nuestro Padre Celestial, y eso será un camino presente hasta la patria eterna.

Es por ello que hay que permitir familiarizarnos con Jesús, con su palabra, con su obra, y entonces la exigencia de crecimiento será tan propia como nuestra fe y amor al Señor, sin presiones externas, sino un asiduo y constante acercamiento tan pleno que aunque a veces duro, siempre le buscaremos cada vez mas con una automotivación en la que sólo Dios basta.